El G7 quiere poner fin a las energías fósiles
La transición en favor de una sociedad baja en carbono era un objetivo ineludible, urgente y, por supuesto, prioritario para la COP21, la última conferencia climática, celebrada en París a finales del pasado año. ¿Pero, caminamos hacia ella?

Recordemos que de ella surgió el histórico Acuerdo global del clima, como es bien sabido, y uno de los principales compromisos adoptados en éste hacían referencia al logro de un mundo neutro en carbono. Un enorme desafío que está en cuenta atrás, pues el cambio climático no espera y si se pretende evitar llegar al punto crítico, a finales de siglo el aumento de la temperatura no debería sobrepasar los famosos dos grados centígrados.

A este objetivo se apunta ahora también el G7 con su anuncio del fin de las subvenciones a las energías fósiles de aquí a 2025. Además, animó a todos los países a seguir su ejemplo, lo que significa tanto ir abandonando la industria de los combustibles fósiles en el próximo decenio como apostar por las energías renovables. Todo parece ir en la dirección adecuada, pero como bien dice la sabiduría popular, obras son amores, y las declaraciones sirven para poco más que copar titulares. Aún así, darles una oportunidad y, por lo tanto, conocerlas a fondo, es importante.

Hacia una sociedad baja en carbono

Reunidos en Japón, los dirigentes del G7 (Reino Unido, Estados Unidos, Francia, Canadá, Alemania, Italia, Japón y la Unión Europea) realizaron una declaración conjunta que recoge su determinación de “acelerar nuestro trabajo hacia la transición a un sistema energético que permite una descarbonización de la economía global”.

El G7 quiere poner fin a las energías fósiles
“Teniendo en cuenta el hecho de que la producción de energía supone alrededor de dos tercios de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, hay que reconocer el papel fundamental que el sector de la energía tiene que desempeñar en la lucha contra el cambio climático”, reza el documento.

Con tal objetivo, han acordado dejar de subvencionar a las energías fósiles para el año 2025, al tiempo que anunciaron tener la intención de seguir tomando medidas para conseguir el acuerdo de París. En concreto, consideran vital apostar por la energía limpia para alcanzar los objetivos climáticos y se comprometen a desarrollar estrategias a largo plazo para el uso de tecnología con bajas emisiones, y abandonar por completo los combustibles fósiles para fines del siglo.
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Dificultades tras el histórico Acuerdo del Clima de París (COP21)
Tres meses después del acuerdo mundial al que se llegó en el marco de la cumbre climática de París (COP21) el pasado 12 de diciembre, son muchos los interrogantes abiertos de cara al futuro más inmediato. Y, por descontado, el futuro más lejano está lleno de negros nubarrones cargados de incertidumbre.

Por un lado, no puede negarse que la celebración de COP21 se considera un gran acierto gracias al acuerdo alcanzado. Si bien los triunfalismos no vienen a cuento, sobre todo en el actual contexto, caracterizado por el actual modelo económico alto en carbono, pero el logro está ahí. No olvidemos que han sido necesarias más de una veintena de eventos, y otros tantos años, alcanzar este acuerdo.

Siempre hay puntos mejorables, pero también es cierto que hasta hace nada el acuerdo era casi una utopía. Contra todo pronóstico, se logró. Fueron necesarias dos semanas de complejas negociaciones. Finalmente, la cumbre parisina hizo historia: se alcanzó un acuerdo global vinculante para limitar el calentamiento global, si bien todavía no se ha firmado.

¿La firma del acuerdo?

La firma del acuerdo es una tarea pendiente que tiene fecha, y aunque debería ser algo sencillo, no deja de ser todo un desafío reunir a 195 jefes de estado y gobierno.

Dificultades tras el histórico Acuerdo del Clima de París (COP21)
Su éxito depende en buena parte de Ségolène Royal, la ministra francesa de Energía y Medio Ambiente, que asumió recientemente la presidencia de la Cumbre del Clima hasta su próxima edición (COP22), este mismo año en Marruecos.

Lo hace en sustitución del ex ministro de Exteriores Laurent Fabius, tras la dimisión de éste, con lo que Royal amplía su cartera para asumir también las Relaciones Internacionales sobre el Clima.
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2015, el año más caliente jamás registrado
Casualidades del destino, este año, el más caliente de la historia desde que se tienen registros, se firmó el Acuerdo climático de París, y el 2016 se espera un nuevo récord, según confirman oficialmente la Agencia Oceánica y Atmosférica Americana (NOAA) y la NASA.

Los datos de las dos agencias, que establecen sus mediciones de forma independiente, difieren ligeramente, pero están de acuerdo en que desde que se comenzaron a registrar las temperaturas, y de eso hace 136 años, el planeta nunca había registrado unas temperaturas tan altas.

De acuerdo con la NOAA, han superado en 0,9 grados centígrados me media del siglo XX y sobrepasado en 0,16 a la media del 2014. Por su parte, la NASA registró un aumento promedio de 0,87 grados centígrados, superando en 0,13 grados centígrados al anterior año.

Las temperaturas registradas en 2015 son, de largo, más calurosas que las anteriores, superando en mucho las de 2014, 2010, 2013, 2005, 2009 y 1998, por este orden. Además, nunca se había registrado una diferencia tal entre dos años.

2015, el año más caliente jamás registrado
El mes de diciembre registró unas temperaturas que batieron todos los récords. Con respecto a la media del siglo pasado estuvo 1,11 grados centígrados por encima, según NOAA. Además, salvo enero, febrero y abril, nueve de los doce meses estableció un récord con respecto a la media histórica mensual de temperaturas.
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COP21: Histórico acuerdo en París para frenar el cambio climático
Han sido necesarias dos eternas décadas para que el mundo decida unirse contra el cambio climático: desde la primera cumbre del clima en 1995, celebrada en Berlín (COP1) hasta la reunión de París (COP21), que acaba de clausurarse con un pacto histórico.

Aunque se respiraba optimismo, la incertidumbre ha marcado las casi dos semanas de intensas negociaciones para llegar a un acuerdo global vinculante.

Un acuerdo muy ambicioso

Finalmente, tras 13 jornadas de auténtica locura precedidas por un año de labor diplomática realizada por el anfitrión galo, los 195 países que han participado en la cumbre de París (COP21) han aprobado el acuerdo para limitar el calentamiento global a nivel mundial.

Haberlo alcanzado significa, sobre todo, haber llegado a un consenso mundial para adoptar un modelo de desarrollo que permita alcanzar una economía baja en carbono. O, lo que es lo mismo el abandono de los sistemas de crecimiento basados en los combustibles fósiles.

El carácter universal y vinculante del acuerdo lo convierten en un pacto histórico para la humanidad. Todos los países han adoptado el texto, si bien todavía deben ratificarlo.

COP21: Histórico acuerdo en París para frenar el cambio climático
Establecer un objetivo realmente ambicioso es otro de sus grandes logros. Si bien fija como meta “mantener el aumento de las temperaturas por debajo de los dos grados con respecto a los niveles preindustriales” insta a “perseguir los esfuerzos para limitar el aumento a 1,5 grados”.
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COP21: Esperando un acuerdo que evite una catástrofe climática
La recta final de la cumbre climática de París (COP21) está haciendo buena, una vez más, aquella sabia frase de “obras son amores, y no buenas razones”. Alcanzar un compromiso será la única manera de vencer y convencer.

La elaboración de un borrador de acuerdo durante la primera semana significó un gran paso adelante, sin duda, pero si no culmina en un acuerdo global vinculante todo habrá sido en vano.

Las negociaciones que están llevando a cabo los ministros son ahora los responsables de convertir el borrador en un acuerdo que cumpla los requisitos básicos.

Mientras ellos avanzan, se bloquean, retroceden y hacen todo eso que llamamos negociar, no están faltando las buenas palabras, los discursos grandilocuentes. ¿Serán la antesala de un flamante acuerdo de mínimos?

COP21: Esperando un acuerdo que evite una catástrofe climáticaEs la pregunta del millón. ¿Se conseguirá el acuerdo? Por pobre que sea, siempre y cuando establezca el límite de los dos grados centígrados para mitad de siglo, será un hecho histórico.

Habrá celebración y, entre otras cosas, la cumbre habrá conseguido romper el maleficio que persigue a los eventos climáticos que organiza la ONU con el fin de lograr resultados.
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Arte urbano en la COP21: El activismo toma las calles
Las cumbres climáticas siempre se estado envueltas en una atmósfera de incertidumbre y pesimismo. Es lo que suele ocurrir cuando se espera mucho y no se obtiene nada, y hay que admitir que ésta ha sido la tónica general a lo largo de las sucesivas citas, una, otra, y otra más… Así, hasta una veintena de cumbres, y otros tantos fracasos.

En la cumbre de París (COP21) las cosas pueden cambiar, si bien los logros podrían no servir para mucho. Hay tanto en juego que solo un acuerdo global vinculante realmente ambicioso serviría, por lo que la presión ejercida por el activismo no puede andarse con paños calientes.

Así las cosas, las actuaciones de las ONGs ambientalistas van más allá de las multidudinarias manifestaciones celebradas la víspera de su inauguración. Fueron miles de ciudadanos los que hicieron oír su voz para recordar la importancia de alcanzar el ansiado acuerdo.

Concienciar: el gran objetivo

De forma paralela, el activismo sigue dando aldabonazos a las conciencias. Sin distinciones. Su objetivo es llegar a todo aquel que todavía no tenga claro que el cambio climático está empezando a mordernos, a modo de aviso.

Arte urbano en la COP21: El activismo toma las calles
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COP21: Acuerdo climático a la vistaLa primera semana de negociaciones de la cumbre del clima de París parece haber dado sus frutos. Pese a un lento y tortuoso inicio, ha finalizado con la presentación del primer borrador de acuerdo del clima.

¿Pero, qué contiene el borrador? He ahí el quid de la cuestión. Sin embargo, no se conoce su contenido. Se trata de un documento que los 195 negociadores han consensuado a modo de hoja de ruta para utilizar en las negociaciones que se llevarán a cabo hasta el final de la cumbre.

Ahora mismo, por lo tanto, su relevancia estriba en la posibilidad de seguir negociando. O, lo que es lo mismo, representa la voluntad de los 195 países participan en COP21 de seguir negociando. Que no es poco.

De hecho, cuantas más partes haya alrededor de una mesa, mayor es el riesgo de que se rompa la baraja. Aunque también es cierto que seguir negociando no significa que no se haya renunciado a objetivos ambiciosos o incluso al carácter vinculante del acuerdo.

COP21: Acuerdo climático a la vista
Tanto en uno como en otro caso, el resultado sería catastrófico. Casi podría considerarse el mismo fracaso no llegar a un acuerdo que fijar objetivos pobres o alcanzarlo pero reducirlo a una simple declaración de intenciones (no vinculante).
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COP21: La revolución energética de Bill Gates
Mientras la negociación global sobre el cambio climático avanza lenta, por el tortuoso camino que ya esperábamos, llega Bill Gates y demuestra que a golpe de billetera todo resulta mucho más sencillo.

El fundador de Microsoft está en la cumbre parisina presentando “Breakthrough Energy Coalition”, un ambiciosísimo plan que busca desarrollar fuentes de energía limpias y baratas.

Su objetivo, lógicamente, es buscar alternativas viables a los combustibles fósiles, principales aceleradores del calentamiento global. Todo un bombazo mediático que suena a música celestial. Al margen, eso sí, de lo triste que resulta que el poder de decisión sobre las grandes cosas esté en manos de unos pocos, por muy filántropos que sean.

27 potentados podrían salvar el planeta

Además de lo bien que suena y de lo bonito que parece, para asombro del mundo, Gates ha conseguido el apoyo de 27 de los empresarios más poderosos, entre ellos Jeff Bezos (Amazon), Jack Ma (Alibaba), Mark Zuckerberg (Facebook) y Richard Branson (Virgin).

COP21: La revolución energética de Bill Gates
Ellos sí han llegado a un acuerdo para invertir miles de millones de dólares para tal fin. O, lo que es lo mismo, con la intención de salvar el planeta. Más concretamente, a la humanidad, porque el planeta seguirá girando, acogiendo a las especies que logren sobrevivir a esa suerte de fin de mundo que supone el cambio climático.
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