Recordando Bhopal, la catástrofe química más grave la historia
En diciembre de 1984 se produjo una fuga de 42 toneladas de gas muy nocivo en una fábrica de la compañía estadounidense Union Carbide (hoy, Dow Chemical). Ese día murieron más de 4.000 personas pero, en total, en los meses posteriores, fueron más de 20.000 personas las fallecidas como consecuencia del desastre medioambiental. Y alrededor de medio millón de personas se vieron afectadas. Tal como cita la ONG Coordinación contra los peligros de Bayer: «Hasta hoy, la empresa estadounidense Dow Chemical rechaza toda responsabilidad en la catástrofe más grave en la historia de la industria química moderna». Según Greenpeace, en 1999 seguían contaminadas las aguas de los pozos y la tierra por metales pesados y contaminantes orgánicos persistentes (COPs) y, sin embargo, 5.000 familias siguen bebiendo agua contaminada sin ningún tipo de control o prohibición. Al finalizar 2009, organizaciones ecologistas y de derechos humanos recordaron la catástrofe química en la región de Bhopal, India. La compañía química obtuvo en los tres primeros meses del año 2010 un beneficio de 466 millones de dólares.

¿Se puede volver a producir un desastre parecido? En la actualidad, la multinacional Dow Chemical mantiene una planta similar a la de Bhopal en Estados Unidos. Uno de los miembros de la ONG citada, Rachna Dhingra, de la Campaña Internacional por Justicia en Bhopal, comentaba: «Es muy chocante para nosotros ver que no aprendieron nada de la catástrofe de Bophal hace 25 años». Se refiere a que las instalaciones químicas de Dow Chemical en el estado de Virginia Occidental quedan muy cerca de zonas residenciales. En agosto de 2008 ya se produjo una avería. El peligro puede ser mayor en caso de terremotos y fenómenos similares.

En muchos lugares del mundo, activistas de diferentes entidades y ONG llevaron a cabo actos de recuerdo para las víctimas de Bhopal. Quieren recordar a la opinión pública que el metil isocianato (gas causante de la catástrofe) es un líquido incoloro, altamente inflamable, que se evapora rápidamente cuando se expone al aire y tiene un olor fuerte y penetrante. Este gas es usado en la producción de plaguicidas, espuma de poliuretano y plásticos. Es decir, se usa en la agricultura industrial y destroza la biodiversidad, además de contaminar el agua y el aire. Las exposiciones agudas o prolongadas en seres humanos a este gas provocan daños graves en pulmones y ojos. Es una de las sustancias más inestables y peligrosas de la industria química.