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calefaccion Calcular nuestras emisiones de CO2
Constantemente se habla (y se escribre) de las emisiones de CO2 que generan las industrias, los coches, los gobiernos, las empresas. Pero ¿y las emisiones contaminantes de nuestra vida diaria? ¿Sabemos cuánto dióxido de carbono emitimos? ¿Somos poco o muy contaminantes? Porque no hay que olvidar que todos tenemos nuestra pequeña parte de culpa en el cambio climático. Usar el coche, coger aviones, gastar agua o usar electricidad son acciones cotidianas que contribuyen en mayor o menor medida al cambio climático. Es fácil calcular la huella de carbono para saber cuánto contaminamos. Después, se trata de reducir nuestra propia huella.

Si se consume gas (bien para la calefacción, bien para el agua caliente o para cocinar) hay que multiplicar el consumo anual en metros cúbicos por 0,002 y el resultado nos informará de las toneladas de CO2 que emitimos. En cuanto a la electricidad, hay que multiplicar los kWh consumidos anualmente por 0,00039. Hay que tener en cuenta que, si se contrata energía verde, es decir, proveniente de centrales de energía renovables y limpias, la huella de carbono es prácticamente inexistente.

El uso del coche es indudablemente otra fuente de emisión de dióxido de carbono. Para calcular cuánto se contamina en los desplazamientos con nuestros vehículos, hemos de multiplicar los litros de gasolina consumidos en un año por 0,003. También en los viajes por avión se contamina. Y mucho. El impacto ambiental de un viaje de ida y vuelta entre Madrid y Barcelona es diez veces mayor si se hace en avión que si se viaja en tren. Como en el caso de las energías para la casa, si se usa biodiésel (o un coche eléctrico), el impacto ambiental es casi nulo.

Según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, la tasa de emisión anual por persona debería ser de 1,40 toneladas de dióxido de carbono. En la página web de Cero CO2 (auspiciada por Ecología y Desarrollo y Acción Natura) se puede hacer un cálculo guiado de las emisiones. Habría que tener en cuenta, también, en algunos casos, la energía consumida en el trabajo. Como vemos, cada gesto, cuenta.

g8 El G 8 no se pone de acuerdo sobre el cambio climático
La cumbre sobre el cambio climático que los líderes del G-8 han celebrado hoy en L’Aquila, Italia, no ha servido prácticamente de nada. Aunque todo eran buenas intenciones antes de reunirse, lo cierto es que a la hora de la verdad pocos han sido los países que han querido hacer un esfuerzo para mejorar la situación del planeta. Los intereses económicos pesan más y así va el mundo con unos líderes políticos que sólo piensan en el dinero.

Estados Unidos, representada por Barack Obama, ha mostrado su postura clara de compromiso para reducir las emisiones. Sin embargo, los principales problemas han llegado procedentes de China e India. El representante chino ha dejado claro que no piensan firmar el acuerdo que compromete a todos los países industrializados para reducir las emisiones globales en un 50%. De hecho, el objetivo prioritario dice que la reducción sea de un 80% en los países industrializados para el 2050, algo que haría que la temperatura del planeta no aumentara en más de 2 grados centígrados.

Está claro que el tema del calentamiento global es una cuestión muy espinosa. Tanto los chinos como los indios se lo miran con mucho escepticismo porque son potencias emergentes a las que no les conviene frenar el elevado ritmo de emisiones que producen. Sin embargo, se tendrá que actuar de alguna forma porque sino las consecuencias serán devastadoras.

emisiones co2 Disminuyen las emisiones de CO2 en la península
Buen dato el que nos llega a la redacción de Ecología Verde. Las emisiones de CO2 en la península ibérica han descendido un 16% en el año 2008, cifra que en parte se ha conseguido gracias al aumento en la producción de energía eólica y al mayor uso del gas natural frente al carbón utilizado en las centrales térmicas.

Según el Observatorio de la Electricidad de WWF Adena el mes de diciembre registró un descenso de las emisiones del 24% en comparación con el mismo mes del año 2007.

Un dato revelador es sin duda el que nos ofrece el carbón. La que había sido la principal fuente energética de la península desde 1996, dejó de serlo en 2008 para pasar a la tercera posición, superada por los ciclos combinados del gas natural y la energía nuclear.

Ahora, el objetivo de la Unión Europea es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 20% para el 2020, reducción que según WWF Adena tendría que ser más elevada, hasta llegar al 30%.

prius Toyota apuesta por los plásticos ecológicos
Las principales marcas de automóviles siguen apostando por la ecología como la mejor manera de vender coches. En esta ocasión, ha sido la japonesa Toyota la que ha anunciado mejoras para reducir las emisiones de CO2. En su compromiso por las cero emisiones, han asegurado que empezarán a utilizar plásticos de origen vegetal en los modelos que empiecen a comercializar a partir del año que viene.

interior prius Toyota apuesta por los plásticos ecológicos
El Prius híbrido será el primero que incorpore esta novedad en su interior. Luego, el resto de modelos de la marca irán incorporándo estas mejoras progresivamente. En total, el 60% de los interiores del coche estarán compuestos por este plástico ecológico, obtenido de dos formas distintas: con materiales de origen vegetal y combinando materiales de origen vegetal con derivados del petróleo.

co2 emisiones Objetivos de reducción de CO2 para países en desarrollo
Por primera vez en la historia, los países que se encuentran en vías de desarrollo también tendrán que controlar sus emisiones de CO2 a la atmósfera. Tras desbloquearse las negociaciones que se están llevando a cabo en Poznan (Polonia) con motivo de la Cumbre del Clima de la ONU, los países han marcado objetivos para que el año que viene se pueda decir que hay un nuevo acuerdo capaz de sustituir al Protocolo de Kyoto en 2012.

Concretamente, se estudiará la posibilidad de que los países industrializados reduzcan sus emisiones entre un 25 y un 30% antes del 2020. Por su parte, los países en vías de desarrollo tendrán que hacer lo mismo moviéndose en un intervalo del 15 y el 30%.

Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Japón, hasta ahora países que se oponían a fijar estas reducciones, finalmente han dado el brazo a torcer y el año que viene el acuerdo podría estar ya firmado por todos de manera oficial.

reino unido No contaminar es rentable
Reducir la contaminación supone costes, pero es rentable. A través de una empresa privada fundada por el Gobierno Británico, se ayuda a las empresas para que entiendan que el coste de contaminar es más alto que el coste de reducir esas emisiones. Con ello, han conseguido que sus clientes ahorren 1.000 millones de libras en 7 años aplicando planes de reducción de CO2. Un ejemplo a seguir para el resto de países.

Cuando entró en vigencia el Protocolo de Kioto, el Gobierno Británico ya contaba con una experiencia de 4 años en la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

Ahora se centran en construcción de edificios energéticamente sostenibles y ecológicos con el objetivo de reducir las emisiones a 0. Una tarea complicada que se hace más fácil si los empresarios son conscientes del daño medioambiental que supone la contaminación.

eco bus volvo Eco bus Volvo 7700
Tan importante es tomar el transporte público como hábito para reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera, como que éste sea lo suficientemente ecológico gracias a bajos niveles de contaminación por emisiones.

Afortunadamente, ésta es una cuestión que cada día se está tomando más en cuenta y son muchas las marcas de vehículos que se están poniendo las pilas en ese sentido. Sin descuidar los autobuses que nos llevan de una punta a otra de la ciudad, Volvo ha diseñado un eco bus que funciona gracias a su sistema híbrido Volvo I-S. Éste funciona tanto eléctricamente como con un motor diésel. Puede ser de forma simultánea o por separado.

Los resultados son muy significativos. Los niveles de combustible se reducen en un 30% y la descarga de partículas de óxido nitroso bajan en un 40-50% en comparación con los buses de toda la vida.