La isla de El Hierro se abastece de energías renovables
España ha sido un país que ha comenzado su apuesta por las renovables mucho más tarde que sus compañeros europeos, pero parece que va por el buen camino. Un claro ejemplo de ello lo encontramos en la preciosa isla de El Hierro, la más pequeña del archipiélago canario, que con apenas 10.000 habitantes, ha logrado un hito a nivel mundial. Se ha convertido en el primer territorio del mundo que logra abastecerse solamente de energías renovables. Concretamente a las 12.00 horas del pasado domingo 9 de agosto, la central hidroeólica Gorona del Viento comenzó a generar la totalidad de la electricidad de la isla a partir de fuentes limpias, y así se mantuvo durante cuatro horas. Es decir, durante 240 minutos todos los habitantes de la isla consumieron energía limpia procedente del viento.

Los ingenieros han conseguido el reto gracias a la unión de dos fuentes de energía renovable: la hidráulica de la central de Gorona y un parque eólico de cinco aerogeneradores instalados en la misma instalación. Su combinación es capaz de producir, de manera estable, fiable y segura, los 35 GW/h de energía que necesita la isla para seguir funcionando con normalidad. Seguir leyendo

¿Qué es y cómo funciona la energía mini hidráulica?
Las centrales de energía mini hidráulica generan electricidad renovable desde hace más de un siglo, si bien hoy muchas han caído en desuso. En España apenas superan el millar las centrales en activo, reduciéndose prácticamente a la mitad desde los años 60, su momento de mayor apogeo. Sin embargo, pese a ser un tipo concreto de central eléctrica, como energía se incluye en la hidráulica.

Su especificidad consiste en la inexistencia de presas o, de haberlas, son de muy pequeño tamaño. Básicamente, las centrales mini-hidráulicas no consumen agua del río, simplemente la recogen y luego la devuelven más adelante, en un punto posterior del cauce. En concreto, se genera electricidad gracias a los saltos de agua, sin seguir el sistema de las grandes presas hidráulicas, poco ecológicas por atentar contra el ecosistema y el ciclo hidrológico mundial.
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Microrredes rurales de renovables para un autoabastecimiento completo
Conseguir la autosuficiencia energética en el campo es más fácil que en las ciudades. Los núcleos rurales cuentan con recursos energéticos suficientes para autoabastecerse sin necesidad de recurrir a los combustibles fósiles. Es el objetivo del proyecto GE-Rural, impulsado por tres centros tecnológicos de Valladolid (España), Cidaut, Cartif y Cedetel. Se trata de cumplir con los objetivos marcados por la Unión Europea y lograr el 20-20-20: reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 20%, ahorrar el 20% en energía y generar energía a partir de renovables hasta el 20% del total de la demanda, todo ello para 2020.

El proyecto se centra, especialmente, en la investigación de nuevas tecnologías energéticas a pequeña escala y el desarrollo de redes inteligentes para uso comunitario (microgrids). La idea es aprovechar los recursos naturales de cada zona rural en el entorno de Castilla y León, estudiar su potencial para su aprovechamiento mediante tecnologías de pequeña escala como minihidráulica, eólica o biomasa, al tiempo que se desarrolla un sistema de gestión de microrredes.
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Problemas medioambientales de la presa de las Tres Gargantas
Lo malo de las grandes agresiones al medio ambiente es que no son fácilmente rectificables. El mal está hecho y es casi imposible recuperar lo perdido. El megaproyecto chino de la construcción de la presa de las Tres Gargantas fue muy criticado por las organizaciones ecologistas porque iba a suponer un atentado gravísimo contra el medio ambiente. Como sabemos, el Gobierno chino desoyó las críticas y siguió adelante con su plan, desplazando a millones de personas y alterando de una vez para siempre el medio ambiente de la región.

Y ahora llegan los problemas. No han tardado mucho, en realidad. El propio Gobierno de China lo ha reconocido y ha empezado (o se ha visto obligado) a tomar medidas efectivas para detener el deterioro medioambiental que está produciendo el proyecto hidráulico de las Tres Gargantas para el año 2020. En Chile, aún están a tiempo.
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Protestas contra HidroAysén, proyecto de cinco centrales hidroeléctricas en Chile
HidroAysén es un proyecto que pretende construir cinco centrales hidroeléctricas, dos en el río Baker y tres en el río Pascua, en la región de Aysén, al sur de Chile. El 9 de mayo fue aprobado el proyecto, aunque gran parte de la ciudadanía chilena está en contra. El complejo tiene previsto ofrecer una potencia instalada de 2.750 MW y una capacidad de 18.430 GWh de energía media anual. La inversión se calcula en unos 3.200 millones de dólares, siendo el proyecto energético más importante que se haya estudiado en Chile en toda su historia.

Según la empresa responsable de llevar a cabo HidroAysén, en el año 2020 el proyecto podría cubrir el 21% de la demanda del país. El proyecto contempla también una línea de transporte de la energía desde la región de Aysén hasta Santiago, la capital chilena, para ser inyectada al Sistema Interconectado Central que permita distribuir la electricidad. Para los grupos ecologistas, el proyecto es una aberración medioambiental.
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Antiguamente ya se aprovechaba la energía del agua
Hubo un tiempo, no hace mucho, en el que los pequeños pueblos de montaña aprovechaban la energía del agua de forma sostenible. Desviaban una pequeña cantidad del curso de un río, o de un riachuelo, hacia una acequia. Esa acequia llevaba el agua hacia una construcción, donde se aprovechaba su fuerza.

La primera forma de hacer funcionar la corriente del agua era poniendo en marcha un molino. El agua y sólo ella era la que movía todo el pesado mecanismo de la molienda. En los Pirineos, los vecinos de varios pueblos solían construir un molino común para todos ellos; un único molino para un solo pueblo era demasiado. Y allí llevaban todos el grano a moler.

Pero el agua les ayudaba mucho más. A veces, en los mismos edificios de los molinos o en edificios anexos, se construían aserraderos, que también funcionaban con la fuerza de la corriente. Y allí llevaban las gentes los troncos, que eran transformados en tablas mediante complejos sistemas de engranajes y sierras movidos por el agua.

No se acaba aquí la labor que realizaba el agua. A principios del siglo XX, en muchos de los antiguos molinos se instalaron turbinas, que producían electricidad también con la fuerza de la corriente. Un solo molino abastecía de energía eléctrica a varios pueblos del entorno. Aunque en aquel entonces las necesidades eran mínimas (algunas bombillas para iluminar y poco más), lo cierto es que también las turbinas eran bastante rudimentarias; una turbina más eficiente es capaz de producir más electricidad.

Y todo ello con el caudal de una simple acequia… Sin embalses, sin grandes obras, sin interferir en el camino de los peces que remontan los ríos.

Los viejos molinos han desaparecido; sólo quedan sus ruinas. Algunos han sido reconstruidos para que los turistas puedan verlos. Y yo me pregunto ¿aprenderemos algún día el mensaje que nos han dejado?