Etiquetas para un consumo de pescado sostenible
Las autoridades británicas son conscientes del peligro que supone para la biodiversidad marina un exceso de pesca y un exceso de consumo de ciertos tipos de pescado. Porque, sí, es verdad que los gobiernos y los pescadores tienen una gran parte de responsabilidad en este asunto, pero también los consumidores tenemos otra gran parte. Consumir peces en vías de extinción y no permitir que se recuperen sus poblaciones pone en peligro la supervivencia de muchas especies.

Por ello, la Asociación por la Conservación Marina (MCS, por sus siglas en inglés), organismo británico que tiene como objetivo preservar la biodiversidad y el medio ambiente marino, ha puesto en marcha una iniciativa que consiste en etiquetar los pescados para que el consumidor sepa en qué estado de conservación se encuentra y pueda así ejercer su derecho de comprar con responsabilidad.
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Nueva etiqueta ecológica
Por fin ya es una realidad. Los consumidores no tendrán dudas al comprar alimentos elaborados de manera ecológica, por lo menos dentro de la Unión Europea. A partir de este verano, una nueva y única etiqueta obligatoria certificará que el producto que la lleve ha pasado los exigentes controles europeos para la alimentación responsable con el medio ambiente. De ese modo se facilitará el consumo de estos productos que consideran buenos para la salud ambiental y para los consumidores actuales, reduciendo la huella ecológica.

Se estima que casi el 5% de los alimentos ya pueden ser considerados ecológicos según la vigente normativa. El nuevo logotipo “eurohoja”, consiste en una etiqueta verde con las estrellas blancas repartidas haciendo la forma de una hoja de árbol. Los consumidores podrán reconocer así mejor los productos ecológicos elaborados dentro de nuestras fronteras. Junto a la etiqueta se permitirá colocar otros distintivos de carácter privado, regional o nacional.

Uno de los grandes objetivos del nuevo etiquetado es evitar la confusión generada entre los consumidores. Ahora, estarán seguros de que un producto que lleve esta etiqueta garantiza que como mínimo un 95% de sus ingredientes se han elaborado de manera natural, sin contaminar. Además, certifica que cumple con las normas del plan de inspección oficial y que no contiene organismos modificados genéticamente.

Los productores agrícolas que deseen reconocer sus alimentos como ecológicos deberán cumplir una serie de requisitos, como la rotación de cultivos, la limitación en el uso de pesticidas y fertilizantes sintéticos, antibióticos para ganado, la prohibición del uso de OMG, aprovechamiento de los recursos locales, tales como el estiércol para la fertilización o alimentos para el ganado producidos en la propia granja. Además, deberán pasar por un periodo de adaptación de dos años como mínimo para garantizar su compromiso ecológico.