Uso de bacterias como biofertilizantes agrícolas
Utilizar las bacterias como abono revoluciona el uso de fertilizantes, pudiendo llegar incluso a hacer innecesarios los químicos. Su uso e investigación como impulsoras del crecimiento vegetal se llevan a cabo de un modo específico, atendiendo a los hallazgos realizados sobre distintas bacterias.

Su uso permite nuevas formas para reducir el uso de fertilizantes químicos, tremendamente nocivos para el medio ambiente e incompatibles con la agricultura orgánica. En esta ocasión, se ha avanzado en el estudio de bacterias fijadoras de nitrógeno, lo que permitiría reducir la necesidad de fertilizantes nitrogenados en el cultivo de la caña de azúcar.
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¿Y si se acaban los fosfatos?
Los fosfatos se usan, entre otras cosas, para producir fertilizantes químicos. Los fosfatos aumentan el rendimiento de las cosechas de la agricultura industrial. En el planeta, la población, desde que acabó la II Guerra Mundial, crece de manera alarmante. Hay más gente que alimentar y la agricultura recurre al fosfato.

Pero el uso de químicos para aumentar el rendimiento de las cosechas no está exento de problemas. Entre otros, el empobrecimiento de los suelos y la contaminación del agua, acuíferos y ríos que, finalmente, transportan los fosfatos hasta los océanos. ¿Qué pasaría si los fosfatos desaparecieran del mundo?
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Proliferan las algas tóxicas en Norteamérica
En México y en Estados Unidos, un alga tóxica se reproduce hasta convertirse en plaga. Es un peligro para el resto de organismos vivos. En el país latinoamericano, en las costas del Pacífico, no sólo puede matar a la fauna marina, sino que, además, afecta la salud de las personas que viven en poblaciones como Guerrero, Oaxaca y Chiapas.

El nombre científico del algo es Pyrodinium bahamense, variedad compressum. En los últimos años aumenta su presencia en los estados mexicanos de Colima y Michoacán. Desde 1970, se han producido, al menos, 561 envenenamientos, 38 de los cuales han acabado en muerte (eso supone una tasa de mortalidad del 6%), atribuibles al alga citada y a otra llamada Gymnodinium catenatum.
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Biocarbón para luchar contra el cambio climático
Científicos del Área de Ecología de la Universidad Pablo de Olavide, dirigidos por Antonio Gallardo, realizan un estudio que analiza la viabilidad del biocarbón como sumidero de dióxido de carbono (CO2) y su efecto como fertilizante. Es el proyecto Biocar. La iniciativa, de financiación pública y privada y liderada por la empresa Zeroemissions Techologies, tiene como objetivo aprovechar las cualidades de este producto para sacar rendimiento a los residuos agrícolas. Al mismo tiempo, se reducirían las emisiones de gases de efecto invernadero y se mejoraría la producción de los cultivos.

El biocarbón es una especie de carbón que se obtiene tras la descomposición de residuos orgánicos, tales como restos de poda o cosecha, a través de un proceso de pirólisis. De este modo, se obtiene bioenergía como el gas de síntesis sometiendo los residuos a altas temperaturas en unas condiciones de baja concentración de oxígeno. El resultado es un material que almacena la mitad del CO2 de la materia orgánica descompuesta, reduciendo con ello la emisión de parte de dicho gas.
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Energía, hormigón y fertilizantes a partir de biomasa forestal
La Universidad de Salamanca está desarrollando un proyecto triplemente ecológico. El objetivo es aprovechar la biomasa forestal para producir energía, fabricar hormigón y, por último, usarla como fertilizante del suelo. Todo ello, en una única planta que permita el aprovechamiento integral de toda la biomasa de origen forestal.

Los residuos se transforman en energía térmica o eléctrica. Es el uso más habitual para aprovechar la biomasa. Pero también se usa, en forma de ceniza, como fertilizante para la agricultura. Por último, se puede aprovechar como material de construcción para proporcionar mejores cualidades a los hormigones. En definitiva, no habría, después de aprovechar todo, residuos forestales y no habría, por tanto, necesidad de mandar nada a los vertederos, con el consiguiente ahorro en costes que supondría.
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El compostaje frena la desertificación
España es uno de los países más afectados por la desertificación y la erosión de los suelos. El 40% de su superficie se ve afectada por estos fenómenos. Para evitar estos desastres naturales, de proceso mucho más lento que las inundaciones o los terremotos, pero, tal vez, de efectos más irreversibles, es esencial mantener una alta proporción de materia orgánica. Las plantas, los árboles, evitan la desertificación.

En la actualidad, España es uno de los países industrializados más afectados por este problema. La organización ecologista Amigos de la Tierra apoya el compostaje como una práctica viable, económica y fácil de aplicar para regenerar el desgaste del suelo mediante materia orgánica producida.
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Demasiados nitratos en el agua de Vic
La Universidad de Vic ha realizado un estudio sobre el agua de la zona, una región llamada la Plana de Vic, una llanura equidistante entre Francia y la ciudad de Barcelona, y ha encontrado que el agua de los municipios de la zona tienen niveles de nitratos superiores a los 50 miligramos por litro. Tal cantidad es la que marca la legislación como umbral para que se considere el agua apta para el consumo humano.

Estos datos, además, evidencian un aumento de estos niveles de forma continuada a lo largo de los años, por lo que el problema, lejos de desaparecer, aumenta día tras día. En el estudio se ha comparado la cantidad de nitratos presentes en el agua de treinta fuentes de nueve municipios de la comarca de Osona entre 1988 y 2010.
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Contaminación de las granjas chinas
La industria china, especialmente sus fábricas, eran las causantes de la enorme contaminación que sufre el país asiático. Sin embargo, los agricultores y ganaderos también tienen parte de la culpa, pues se ha demostrado que contaminan incluso más que las propias empresas. Esto es lo que confirma China sobre la polución en el país, el estudio revela que la contaminación del agua es dos veces más grave de lo que se pensaba, pues en las cifras disponibles hasta el momento no tenían en cuenta los residuos agrícolas.

Según el estudio en el que se han recopilado datos de seis millones de fuentes, las tierras que cultivan los agricultores contaminan el agua mucho más que las emisiones de sus fábricas. Por lo tanto, se demuestra que los agricultores no solo son responsables de una pequeña parte del problema medioambiental, sino que son los grandes causantes de la problemática contaminación.

La problemática se centra en los problemas derivados de los métodos de la agricultura intensiva, especialmente por el uso de fertilizantes y pesticidas, utilizados durante décadas para aumentar la productividad, pero su uso inadecuado ha tenido también un grave impacto en el entorno. Por otro lado, el rápido desarrollo de la ganadería y de la acuicultura ha producido gran cantidad de alimentos pero son grandes fuentes de contaminación en nuestras vidas.

Los elevados datos de contaminación procedentes del medio rural se explican también por el enorme tamaño del sector agrícola chino, aunque no dejan de reflejar la enorme dependencia de métodos artificiales altamente contaminantes.