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reciclado aluminio Brasil demuestra que reciclar es un buen negocio
El reciclado, además de contribuir a la reducción de la huella ambiental de un país, puede generar puestos de trabajo y, en definitiva, contribuir al crecimiento de la economía. Brasil es uno de los países que más esfuerzos está realizando en el sector del reciclado: es líder mundial en el reciclado de las latas de aluminio y en 2006 se recogieron en este país más de 10.000 millones de latas. El reciclado permite a Brasil ahorrar 1.976 GWh/año de electricidad, que es la cantidad que se habría necesitado para producir aluminio nuevo.

Pero, al mayor cuidado del medio ambiente, hay que sumar los beneficios económicos: emplea a casi 170.000 personas en el país suramericano. Según datos de 2005, Brasil tiene casi 2.400 compañías y cooperativas que participan en el sector del reciclado y el comercio de desechos metálicos. Además, en la mayoría de los casos son empresas pequeñas. Así, el país alcanzó una tasa de reciclado del 94%. Otros países con altas tasas de reciclado son Japón, con una tasa del 91%, y los países escandinavos, con un 88%, mientras que en toda Europa occidental la tasa es del 58%.

Brasil no sólo apuesta por el reciclado de aluminio. En 2004, se recicló el 96% de las latas de aluminio, el 49% de las latas de acero, el 48% de los plásticos PET, el 46% de los envases de cristal, el 39% de los neumáticos y el 33% del papel. Se estima que todo el sector del reciclado da empleo a medio millón de personas en Brasil. Así mismo, se intentan mejorar las condiciones de trabajo del sector y se crean cooperativas para la recolección de desechos. En de una cinta transportadora de un vertedero de Río de Janeiro, el 90% del material es recuperado por estos recolectores de basuras, organizados en un movimiento cooperativo nacional que cuenta con 500 cooperativas y 60.000 recolectores. En 2005, Belo Horizonte, una de las mayores ciudades del Brasil, inauguró la primera planta de reciclado administrada por asociaciones de recolectores de basura independientes. La planta tiene un objetivo: prescindir de la presencia de intermediarios y conseguir un aumento de, aproximadamente, el 30% en los ingresos de los recolectores.

calefaccion Calcular nuestras emisiones de CO2
Constantemente se habla (y se escribre) de las emisiones de CO2 que generan las industrias, los coches, los gobiernos, las empresas. Pero ¿y las emisiones contaminantes de nuestra vida diaria? ¿Sabemos cuánto dióxido de carbono emitimos? ¿Somos poco o muy contaminantes? Porque no hay que olvidar que todos tenemos nuestra pequeña parte de culpa en el cambio climático. Usar el coche, coger aviones, gastar agua o usar electricidad son acciones cotidianas que contribuyen en mayor o menor medida al cambio climático. Es fácil calcular la huella de carbono para saber cuánto contaminamos. Después, se trata de reducir nuestra propia huella.

Si se consume gas (bien para la calefacción, bien para el agua caliente o para cocinar) hay que multiplicar el consumo anual en metros cúbicos por 0,002 y el resultado nos informará de las toneladas de CO2 que emitimos. En cuanto a la electricidad, hay que multiplicar los kWh consumidos anualmente por 0,00039. Hay que tener en cuenta que, si se contrata energía verde, es decir, proveniente de centrales de energía renovables y limpias, la huella de carbono es prácticamente inexistente.

El uso del coche es indudablemente otra fuente de emisión de dióxido de carbono. Para calcular cuánto se contamina en los desplazamientos con nuestros vehículos, hemos de multiplicar los litros de gasolina consumidos en un año por 0,003. También en los viajes por avión se contamina. Y mucho. El impacto ambiental de un viaje de ida y vuelta entre Madrid y Barcelona es diez veces mayor si se hace en avión que si se viaja en tren. Como en el caso de las energías para la casa, si se usa biodiésel (o un coche eléctrico), el impacto ambiental es casi nulo.

Según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, la tasa de emisión anual por persona debería ser de 1,40 toneladas de dióxido de carbono. En la página web de Cero CO2 (auspiciada por Ecología y Desarrollo y Acción Natura) se puede hacer un cálculo guiado de las emisiones. Habría que tener en cuenta, también, en algunos casos, la energía consumida en el trabajo. Como vemos, cada gesto, cuenta.

373934 Edificación verde, la próxima revolución del ladrillo
La investigación “Por activa y por pasiva: Impulsar la edificación de alto rendimiento energético” realizada por la Fundación Entorno ha demostrado la rentabilidad de implantar medidas de eficiencia energética, ya sea tanto en edificios nuevos como en rehabilitaciones de viviendas.

Según sus palabras “El sector residencial es responsable del 20% del consumo final de energía en España y será en los próximos años un elemento clave de lucha contra los gases de efecto invernadero en forma de compromisos voluntarios o de normas de eficiencia cada vez más exigentes que, en cualquiera de los dos casos, encarecerán el precio de la vivienda nueva a cambio de reducir siempre la factura energética”.

Esta investigación que ha sido un riguroso análisis con el que se ha demostrado la rentabilidad de varios tipos de obra nueva y la rehabilitación para conseguir edificios con la máxima calificación energética, utilizando las tecnologías más avanzadas para mejorar la eficiencia energética en pisos y oficinas. Además, dentro de este estudio se han realizado 13 casos prácticos de edificios ecoeficientes y su balance energético y económico.

El gasto que supone construir un edificio nuevo de viviendas de máxima calificación energética se reembolsa en su totalidad con las subvenciones actuales. Además, esto supone un beneficio económico en la factura energética del edificio desde el primer año. Por ejemplo, en el caso de un edificio de oficinas existente, el sobrecoste de la rehabilitación para que consiga una calificación energética B tan sólo necesitaría de dos años para recuperar dicha inversión.

Según palabras de la directora de la Fundación Entorno “es necesario dotar a los agentes implicados de información sobre contadores inteligentes, auditorías energéticas, etiquetado y demás elemento que les permita ver las ventajas de la eficiencia”. También resaltó la importancia de primar fiscalmente la edificación en función´n de su calificación energética, penalizar el derroche de energía y aplicar los más altos estándares energéticos a los edificios públicos y sedes sociales de empresas.

Tips de Arquitectura Ecologica Edificación verde, la próxima revolución del ladrillo
Algunas de las mejoras alcanzadas tras el ecodiseño de una casa unifamiliar han sido por ejemplo la reducción de emisiones de CO2 en un 12%, la disminución del consumo de energía de la vivienda en un 25% y el ahorro en la factura del agua de un 50%.

La aplicación del ecodiseño en una vivienda unifamiliar ha permitido aprovechar la inercia térmica del terreno, disminuyendo de esta manera el consumo de calefacción en un 20% e interfiriendo mínimamente con el entorno al ocupar un 9% sobre el área total de la parcela. En este proyecto se ha tenido en cuenta la reducción del impacto visual del edificio, la integración de la estructura en el entorno a través de una cubierta vegetal y la mejora ambiental del comportamiento del edificio a lo largo del ciclo vital del edificio.

huella carbono planeta Calcular la huella de carbono
¿Conoces tu huella de carbono? Los consumidores pueden saber cuánto CO2 emiten y cómo disminuirlo mediante las calculadoras disponibles en Internet. Un concepto muy similar al de la huella ecológica, que pretende concienciar a la población sobre el impacto que tienen sus emisiones de dióxido de carbono en el medio ambiente y su incidencia en el cambio climático. Para conocer tu huella de carbono puedes utilizar una de las diversas calculadoras en Internet. No son del todo fiables pero suponen un importante elemento de concienciación.

Cada ciudadano de Estados Unidos llega a emitir 21 toneladas de CO2 al año. En España, 9,8 tn de CO2. Mientras que en Mali o Bangladesh apenas emite de media 50 y 300 kilos de CO2.

Los consumidores pueden aprender determinados consejos ecológicos en su vida cotidiana no sólo para reducir su huella de carbono, sino también para ser más respetuosos en general con el medio ambiente, tales como el reciclaje o la recogida selectiva de la basura en casa.

Enlace | Calculadora oficial de la Comisión Europea

huella ecologica La huella ecológica de las ciudades españolas
El Observatorio de la Sostenibilidad (OSE) acaba de presentar un informe llamado ‘Sostenibilidad Local. Una aproximación urbana y rural’. En ese informe se puede saber cuál es la huella ecológica de cada una de las Comunidades Autónomas de España y la total para todo el país.

Los resultados no han podido ser más negativos. En España, cada ciudadano necesitaría 6,395 hectáreas para poder seguir con el ritmo de vida que lleva actualmente. Se consumen muchos más recursos y se generan más residuos de los que la península ibérica es capaz de asumir.

Las ciudades con la huella ecológica más elevada son Madrid, Barcelona, Cádiz, Pamplona, Bilbao, La Coruña y Santander, siendo esta última la que se lleva la palma. Las que tienen una menor huella ecológica son Cuenca, Badajoz, Albacete, Jaén, Teruel, Cáceres y Córdoba.

En resumidas cuentas, los datos son preocupantes sobretodo si nos comparamos con el resto del mundo. España está por encima de la biocapacidad media mundial (1,8 hectáreas por habitante) ya que la triplica sobradamente. Lo ideal sería que estuvieramos en más de 0,8 y menos de 1,8 hectáreas.

Desglosando la huella ecológica española, pronto nos damos cuenta que la mayoría procede de los consumos energéticos (67,61%), seguido de la agricultura (15,67%), la ganadería (5,58%) y la pesca (5,38%). Las soluciones están como siempre en nuestras manos.

steven vromman Steven Vromman, un ejemplo a seguir
Steven Vromman es un humilde ciudadano belga que se ha marcado un objetivo muy claro y digno de alabanza: reducir su huella ecológica. Para conseguirlo, espera consumir cada día y durante un año menos de 15 litros de agua, menos de 1kwh de electricidad y generar aproximadamente un kilogramo de residuos al mes.

Si tenemos en cuenta esos datos y los comparamos con los de una persona media de cualquier país del primer mundo, las diferencias saltan a la vista. En total, actualmente utilizamos unos 120 litros de agua corriente (justo ocho veces más) y 40,3 kwh (40 veces más) y producimos 0,71 kilogramos de basura al día, casi lo mismo que lo que se propone Vromman en un mes.

Residente en Gante, al oeste de Bélgica, Vromman es conocido por sus vecinos como low impact man (hombre de bajo impacto). Quiere conseguir reducir su huella ecológica hasta las 1,5 hectáreas, pues él y muchos científicos consideran que esa sería la cifra que serviría para que el planeta se recuperara del rapidísimo ritmo de explotación que sufre.

A pesar del esfuerzo de este hombre, lo cierto es que en el mundo la huella ecológica es muy elevada. El Bélgica es de 5,1 y en España de 5,7. Si nos vamos a los países más despilfarradores y contaminantes, nos encontramos con cifras que son para echarse las manos a la cabeza. Los Emiratos Árabes, Dinamarca y Estados Unidos cuentan con una huella ecológica media de 9,5 hectáreas per cápita.


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huella ecologica La huella ecológica de España
El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) acaba de elaborar un ranking con las huellas ecológicas de todos los países del mundo. Para quien no lo sepa todavía, la huella ecológica es un concepto que mide la superficie necesaria para producir los recursos consumidos por un ciudadano y para absorver los residuos que éste genera.

Emiratos Árabes, los Estados Unidos, Kuwait, Dinamarca y Australia encabezan la lista con cifras alarmantes. España no se queda corta. Se sitúa duodécima con una huella ecológica de 5,7 hectáreas globales per cápita, lo que equivale a un déficit ecológico del 338% nada más y nada menos. Dicho en palabras más de estar por casa, se necesitarían casi 3 países y medio para absorver todos los residuos contaminantes que se generan en el país.

El primer país sudamericano de la lista se sitúa justo después de España, en el decimotercer lugar. Se trata de Uruguay, un país que elevadísimas emisiones de CO2 para el tamaño que tiene.