Smog
El smog o contaminación atmosférica se forma cuando los hidrocarburos, los óxidos de nitrógeno y el oxígeno reaccionan con la energía que proviene de la radiación ultraviolada del Sol. Los productos de esta reacción son sustancias oxidantes como el ozono o los PAN (nitro peróxidos de acilo). Este fenómeno se produce, sobretodo, en las grandes ciudades cuando la insolación es elevada.

Los factores que determinan la aparición son: la radiación solar; la inversión térmica, favorecida en épocas de anticiclón durante el invierno; el relieve, ya que la presencia de montañas alrededor de los núcleos urbanos impiden la dispersión de los contaminantes; el tránsito, que emite grandes cantidades de óxidos de nitrógeno y hidrocarburos.

Los efectos nocivos del smog sobre los seres humanos y los objetos en las ciudades son: irritación de las vías respiratorias y de las mucosas de los ojos, cansancio y dolor de cabeza, corrosión de los metales y grietas en el caucho como las ruedas de los vehículos.

Las medidas utilizadas para combatir el smog se basan en la promoción del transporte público, el uso de carburantes limpios o la depuración de los gases de los vehículos.