China aplicará un impuesto sobre el carbón
China se ha convertido en el gran problema ambiental para todo el mundo y en un problema de salud para sus propios ciudadanos (al menos, para los que viven en las grandes ciudades). La contaminación en las urbes chinas hace que el aire sea a veces irrespirable. Por otra parte, China sigue aumentando sus emisiones de carbono y es el país que más contribuye al cambio climático.

Con todo, sus autoridades creen que van a poder lidiar con el problema. No quieren detener el brutal desarrollo económico, el decrecimiento está muy lejos de su pensamiento. Prefieren apostar por las renovables, lo que hay que aplaudir, aunque no es seguro que sea suficiente, y aplicar una tasa sobre las emisiones de carbono, como ya hiciera Australia. Quien contamina, paga.
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Los animalistas denuncian que Madrid dedique casi 350.000 euros a subvencionar la fiesta taurina
Dedicar dinero público a los toros es impopular no sólo por lo de siempre, es decir, por destinar dinero público al maltrato animal, sino también por evidenciar que los recortes, que sí afectan a áreas básicas, son indiscriminados e injustos hasta decir basta.

La Comunidad de Madrid es un ejemplo de ambas cosas: no sólo ha recortado en sanidad y en educación, sino que acaba de anunciar que destinará 322.491,97 euros en subvenciones a municipios y asociaciones taurinas de la autonomía.
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Cuidar el medio ambiente es una buena inversión
Para los que no crean que el deterioro del medio ambiente sea un problema por sí mismo, quizá el argumento económico les convenza de que todos estamos ante un verdadero problema que hay que solucionar cuanto antes. Y es que, según Naciones Unidas, los daños al medio ambiente causados por el hombre supusieron el 11% del Producto Interior Bruto (PIB) del año 2008 en todo el mundo. Esto, traducido a valor monetario, da un total de casi 6,6 billones de dólares.

¿Es mucho, es poco? Comparando con otra cifra, podemos hacernos una idea de lo que representa: supone un 20% más que los 5,5 billones de dólares que han perdido los fondos de pensiones de los países desarrollados durante estos últimos años de crisis. Este informe ha sido elaborado por la Iniciativa de Naciones Unidas sobre Principios de Inversión Responsable (Unrpri) y la Iniciativa Financiera del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Unep FI).
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La UE debate un impuesto ecológico
La Comisión Europea se plantea, después de veinte años, crear un impuesto sobre cualquier empresa que emita dióxido de carbono. Quizá la tan mentada crisis, la falta de dinero de las instituciones públicas europeas, se traduzca en una política más ecológica, aunque sea a través del afán recaudatorio. El debate sobre un impuesto ecológico en el ámbito europeo se pondrá en marcha la próxima semana.

El proyecto baraja aprobar un impuesto a las emisiones de dióxido de carbono de cualquier sector económico, y no sólo, como se hace actualmente, a los incluidos en el sistema de comercio de derechos de emisión, como el transporte o la vivienda. El comisario europeo de Fiscalidad, Algirdas Semeta, no cuenta de momento con el respaldo de todos los miembros del Ejecutivo de la Unión Europea. Y, como cualquier decisión respecto a la fiscalidad, debe contar con la aprobación unánime de todos los países mienbro. Entre los países que no ven con buenos ojos la creación de este impuesto se encuentran Reino Unido, Irlanda y Polonia. Los primeros están en contra de que sea la Unión Europea la que regule fiscalmente los países, mientras que Polonia teme por la industria del país, excesivamente dependiente del carbón, uno de las sustancias que sería más penalizada. Como es habitual, los gobernantes prefieren el dinero a un medio ambiente en buenas condiciones.

El comisario de Fiscalidad, Semeta, no se ha dado por vencido y luchará por la creación del impuesto, ya que cree que será beneficioso para Europa y facilitará la consecución de los objetivos medioambientales que se ha marcado la Unión Europea. “Impulsaré la finalización de la revisión en curso de la directiva sobre la fiscalidad de la energía”, afirmó Semeta. Y añadió: “Combatir el cambio climático y racionalizar el consumo de energía están entre las principales prioridades de la UE”.

Por su parte, la portavoz comunitaria, Pia Ahrenkilde, considera que la fiscalidad actual “no está funcionando tan bien como debería” para promover la “eficiencia energética y la lucha contra el cambio climático”, por lo que el sistema debe “ser optimizado para que funcione mejor”. Aun así, también comentó que habrá que valorar su coherencia con otras políticas europeas como la estrategia de crecimiento y empleo para la próxima década.

Algunos estados van un paso por delante en este tema. Los países nórdicos (una vez más, son ellos) ya aplican este tipo de impuesto, y otros como Francia están considerando su introducción.

Impuesto sobre la contaminación
El impuesto sobre la contaminación y los electrodomésticos que consumen más energía es una realidad en varios países. Ahora se prevé que en Francia también lo sea a partir de principios de 2010. La medida afectaría tanto a profesionales como a particulares, pagando cada uno de ellos 32 euros por cada tonelada de CO2 que emitan. Con ello se busca potenciar el uso de productos respetuosos con el medio ambiente y hacer cambiar forzosamente los hábitos de los consumidores franceses.

Todos los dispositivos que funcionen gracias a combustibles fósiles serán gravados con este impuesto y la electricidad también podría ser incluida. La medida se aplicará tanto en el sector del transporte como en el del alojamiento. Se calcula que cada hogar pagará entre 170 y 300 euros anuales.

Suecia es el mejor ejemplo de que este tipo de impuesto puede funcionar muy bien. Allí, las denominadas ecotasas llevan funcionando desde 1991 con éxito. De hecho, desde 1996 a 2006 las emisiones de dióxido de carbono se han visto reducidas en un 16%. La fiscalidad verde actúa con eficacia en el país nórdico.
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