Países mejor y peor preparados para sobrevivir al cambio climático
Los desastres que sobrevendrán con el cambio climático, desde inundaciones hasta sequías, olas de calor, huracanes, lluvias torrenciales, incendios virulentos y otros eventos extremos, afectarán de forma distinta e imprevisible a los diferentes países. De hecho, muchos de ellos están empezando a ser una realidad, triste realidad de la que no es fácil escapar.

Aún así, no es imposible luchar contra la omnipotente naturaleza, y sus efectos pueden minimizarse, lograr que sus consecuencias no sean tan dramáticas como podría pensarse, entre otras cosas porque no todos los países tienen la misma capacidad de respuesta para paliar sus efectos.
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California, entre la sequía y las inundaciones
El cambio climático ha traído dos regalos funestos, pero diametralmente opuestos, a la otrora idílica California, que se las prometía felices y hacía oídos sordos a las advertencias de los científicos, cansados ya de avisar del peligro que suponen los cambios aparejados al imparable avance del calentamiento global.

Por un lado, ciudades turísticas como la famosa Newport Beach o Balboa Island podrían acabar inundadas. El calentamiento global aumenta los niveles del mar y las previsiones para ellas son de órgago: quedarían sepultadas bajo las aguas a final de siglo, o incluso antes.
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El 2013 acaba con desastres climáticos
Se acaba el año y nos deja escenas que, por desgracia, cada vez van a ser más frecuentes: los desastres naturales provocados por el cambio climático. Inundaciones en Reino Unido y Brasil o un “calor” inusual para las fechas en la capital rusa.

En el sur del Reino Unido, el día de Navidad, decenas de miles de personas se quedaron sin electricidad y algunas fueron evacuadas de sus hogares debido a las fuertes tormentas. Algunas casas en Kent, Surrey y Sussex quizá no recuperen la electricidad hasta el final de la semana. Según datos oficiales, unos 50.000 hogares se quedaron sin electricidad. La mayor parte fue arreglado en las horas siguientes.
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Arquitectura verde para detener las inundaciones en las zonas costeras
Nada de diques, de muros para detener las crecidas olas alimentadas por la incesante subida del nivel del mar y por los eventos extremos del cambio climático. La razón es sencilla: son antiestético e inútiles a largo plazo. En su lugar, un grupo de arquitectos estadounidenses proponen crear una infraestructura urbana que minimice los efectos de las inundaciones en las zonas costeras.

Se llama “arquitectura blanda”, ya que en lugar de usar muros se opta por recursos naturales como los lagos, pantanos costeros o los techos verdes. En concreto, el primer diseño se ha hecho tomando como ejemplo la zona de Manhattan, muy vulnerable por tratarse de una isla situada en la desembocadura del río Hudson, seriamente dañada tras las inundaciones provocadas por la tormenta Sandy.
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Islas en peligro por el cambio climático
Kivalina es una pequeña localidad situada en Alaska, en el extremo noroeste del continente americano. Al otro lado, la costa rusa. Kivalina apenas tiene unos cuantos centenares de habitantes. Pero, dentro de unos pocos años, no tendrá ninguno, pues quedará sumergida bajo la aguas debido al aumento del nivel del mar causado por el calentamiento global, el derretimiento de los casquetes polares, los glaciares y Groenlandia.

Los habitantes de Kivalina han vivido del mar toda su vida e, irónicamente, dentro una década, el mar los engullirá. Las personas que vivan allí se convertirán en los primeros refugiados climáticos de Estados Unidos. Pero habrá muchos otros emigrantes climáticos en otras partes del mundo. Son varias las islas que desaparecerán bajo las aguas.
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Techos verdes para reducir las inundaciones en las ciudades
Las inundaciones en las ciudades se pueden prevenir con una adecuada gestión del alcantarillado, pero también con la creación de edificios que ayuden el drenaje y absorción de agua. Un bosque no se inunda fácilmente porque hay plantas y la tierra no recibe el agua de golpe, sino que las gotas van resbalando por las hojas, los tallos y los troncos, y tardan en llegar al suelo. Cuando la tormenta pasa, en el suelo, en el peor de los casos, queda barro.

En las ciudades, en cambio, no hay nada que frene al agua. Todo es cemento. El agua va directamente a los sistemas de drenajes, que, si están atorados o la cantidad de agua es suficientemente grande, se saturarán y comenzará una inundación. Hace años que los gestores urbanos crean más zonas verdes en mitad del asfalto. Incluso en las paredes y en el techo de los edificios. No sólo es una forma de limpiar el ambiente, de templarlo y humedecerlo, sino que también sirve de prevención ante inundaciones.
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Las inundaciones en EE UU afectan a una central nuclear
Fallos humanos, atentados terroristas, desastres naturales, las centrales nucleares son seguras… hasta que se demuestra lo contrario. En Estados Unidos se están produciendo terribles inundaciones que dejan los campos anegados de agua y barro y son un desastre para el medio ambiente. Pero, además, se han inundado los terrenos donde se ubica un complejo nuclear.

La Comisión de Regulación Nuclear de Estados Unidos (NRC, por sus siglas en inglés) se ha apresurado a afirmar que no hay ningún riesgo porque la central está preparada para un desastre de este calibre. Las aguas rodean la planta, pero no penetran en ella.
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Fotografías de desastres meteorológicos en México
A partir del 8 de noviembre, en la estación Zaragoza, línea uno del Sistema de Transporte Colectivo Metro de México DF, se celebra la exposición “México, con el agua hasta el cuello”, que reúne fotografías y vídeos sobre los impactos que han supuesto las intensas lluvias durante este año 2010 en, por lo menos, once estados de México.

La exposición ha sido posible gracias al apoyo de los medios de comunicación y tiene como objetivo mostrar los efectos del cambio climático y los desastres que se pueden producir en diferentes regiones del país americano. Los fenómenos meteorológicos, que están aumentando en frecuencia e intensidad, están destruyendo regiones que antes no sufrían los devastadores afectos de las lluvias, dejando daños irreparables, miles de damnificados y, lo peor de todo, la pérdida de vidas humanas.
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