Nicaragua, energía proveniente de los volcanes
Cada país debe aprovechar los recursos naturales con los que cuenta tratando de no contaminar el medio ambiente. España cuenta con mucho sol para producir energía solar, Escocia con mucho viento para producir energía eólica y Nicaragua tiene volcanes a partir de los que puede generar energía geotérmica limpia y renovable.

Es más: según el índice regional de energías limpias de América Latina Climascopio 2013, Nicaragua es el país centroamericano con más posibilidades para desarrollar las energías limpias y el tercero en toda Latinoamérica (sólo superado por Brasil y Chile). El 52% de la energía consumida en el país proviene de fuentes limpias, pero importada: el país sólo explota el 5% de su potencial de energías renovables, que puede llegar a los 5.800 megavatios (MW).
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Decenas de miles de muertes por contaminación en México
Un estudio elaborado por el Clean Air Institute señala que, basándose en los parámetros fijados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), México registra 14.000 muertes al año causadas por la contaminación atmosférica. Sólo Brasil supera esta cifra, con 23.000 muertes. Argentina ocupa el tercer lugar, con más de 10.000 muertes causadas directa o indirectamente por la contaminación.

Así se desprende del informe La calidad del aire en América Latina: una visión panorámica. La ciudad de Monterrey ostenta el récord en cuanto a niveles de partículas PM10 en Latinoamérica, gases emitidos fundamentalmente por la quema de combustibles fósiles en los vehículos, mientras que el Distrito Federal y Guadalajara superan en polución atmosférica a otras ciudades latinoamericanas como Medellín, Bogotá, Montevideo, Sao Paulo o San Salvador.
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El Lago Ypacaraí sigue agonizando
Su nombre significa justo lo contrario de lo que ahora gritan sus aguas. Al profanado lago Ypacaraí (Ypa: lago, karai: bendecido) parece que lo ha mirado un tuerto, y no sólo porque su ecosistema tenga apenas un hilo de vida, sino porque la inoperancia política para detener el desastre ambiental que sufre es de auténtica antología.

Han sido mil las soluciones oficialmente propuestas para descontaminarlo, para acabar con la polución creada por la masiva concentración de algas tóxicas, basuras y demás contaminaciones, pero todavía no se ha aplicado ninguna, ni siquiera se ha dado una sóla por buena. Así van pasando los días, va empeorando la situación, la degradación biológica del lago, su agonía.
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El buen vivir o una existencia en armonía con el entorno
Si buscamos una defición rápida del concepto del buen vivir, podemos solventarla diciendo que significa llevar una vida en armonía con el entorno, incluyendo en éste tanto a la familia como el medio ambiente.

Pero, como es fácil imaginar, hay toda una filosofía de vida profunda y compleja, encerrada en este concepto, que en realidad tiene mucho de espiritual y, a la postre, también de sencillo. Es más, la visión de la existencia que implica ha sido definido como un enfoque holístico, es decir, completo, integral, del bienestar. Por lo tanto, ello implica la armonía con uno mismo.
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Bolivia prepara la Ley de la Madre TierraBolivia puede hacer historia. Se veía venir desde la cumbre de Cancún, donde ya se presentó la idea. El presidente boliviano, Evo Morales, quiere promulgar la primera ley en el mundo que otorgaría a la naturaleza los mismos derechos que a los seres humanos. De este modo, consideraría en el mismo nivel de igualdad al ser humano, a las plantas, a los animales, a los ríos o a las montañas. La Ley de la Madre Tierra, pues así se llamará, ha sido acordada por los políticos bolivianos y cuenta con un fuerte apoyo popular.

Hay más. Redefine las riquezas minerales del país como “bendiciones” y propone radicales medidas de conservación para reducir la contaminación y controlar la industria. Porque, y aquí viene lo que muchos habitantes de las grandes ciudades sin duda envidiarán, respirar aire puro será considerado como un derecho fundamental.

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Latinoamérica con problemas ambientales
En Latinoamérica se encuentran ocho países que atesoran cerca de un 70% de la biodiversidad del planeta. Sin embargo, gran parte de su población no es consciente de esa riqueza. El medio ambiente sufre graves amenazas como la deforestación, contaminación y sequía. Según varios científicos, países como Brasil, Colombia, Costa Rica, México, Bolivia, Ecuador, Perú o Venezuela, forman parte del grupo de naciones con mayor variedad de fauna y flora del mundo, registran serios problemas medioambientales a los prácticamente ningún gobierno ha respondido de manera adecuada.

En Latinoamérica se localiza un tercio de la deforestación mundial, lo que concentra el 22% de los bosques nativos, el equivalente a más de 860 millones de hectáreas. Por ejemplo, en Brasil, país con mayor índice de biodiversidad, el año pasado fueron devastados 7.464 kilómetros cuadrados de la Amazonía, que equivalen a cinco veces el área de Sao Paulo, la mayor ciudad sudamericana.

En Colombia se calcula que unas 300.000 hectáreas de bosque se destruyen cada año por causa directa de la producción de droga. Para producir un gramo de cocaína se destruyen en promedio cuatro metros cuadrados de bosque. Algo muy dañino para el futuro del país, a parte de la destrucción de la sociedad por el consumo de estupefacientes, también se están cargando el medio ambiente.

Por otro lado, la tala de árboles para hacer carbón, a un ritmo de 30 millones de ejemplares al año, amenaza con convertir en un desierto a Haití, que actualmente ya sólo tiene una cobertura boscosa de apenas un 2%. Como medida para contrarrestar este problema, Paraguay implementó la ley de “Deforestación Cero” con la que ha logrado reducir las hectáreas taladas, pero no es suficiente para paliar el enorme problema. A la deforestación se suman otras catástrofes medioambientales por contaminación, generada especialmente por minería y los desechos tóxicos, así como por falta de agua.

Cuba afronta una complicada y prolongada sequía en buena parte del país, el año 2009 fue uno de los cuatro menos lluviosos de los últimos 109 años en la isla. En Argentina, concretamente en la cuenca Matanza-Riachuelo, que marca el límite sur de Buenos Aires y acoge a una población de cinco millones de personas en su mayoría en condiciones precarias, es desde hace décadas el curso de agua más contaminado debido a que recibe unos 88.500 metros cúbicos anuales de desechos industriales.

En Bolivia, los principales problemas vienen también por explotación minera, según donde el nivel de plomo detectado rebasa en tres veces el valor de 0,05 miligramos por litro permitidos en la Ley de Medio Ambiente. A eso se le suman las toneladas de mercurio procedentes de la actividad minera de países como Brasil y Venezuela. También Perú vive una situación crítica en La Oroya, una localidad del centro del país considerada la ciudad más contaminada de Latinoamérica, donde muchas persona tienen graves problemas de salud debido a los altos índices de contaminación de partículas de metales liberadas por el complejo metalúrgico.

Chile todavía vive las consecuencias por la contaminación por plomo y arsénico en Arica, ciudad en el límite con Perú, donde a mediados de los años 80 se depositaron 20.000 toneladas de desechos tóxicos. En Ecuador, la multinacional Chevron-Texaco está acusada por las comunidades indígenas de haber provocado un grave daño ambiental en la zona de la Amazonía. La explotación petrolífera está en el centro de lo que ha sido calificado como el peor desastre ecológico de la historia de Estados Unidos, pues el vertido del golfo de México ha liberado millones de litros de crudo procedentes de un pozo submarino operado por British Petroleum.

La contaminación es el gran mal del siglo XXI.

La deforestación en Latinoamérica y el Caribe
Los problemas existentes en Latinoamérica y el Caribe por culpa de la deforestación son muy preocupantes. Sus bosques se talan a un ritmo demasiado rápido y el ritmo de plantación se queda bastante atrás. Hoy, en el informe “Situación de los Bosques en el Mundo 2009” elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), se ha puesto de manifiesto esa problemática:

Los bosques y la actividad forestal en América Latina y el Caribe se verán influidos por el ritmo de la diversificación económica y los cambios en la dependencia de la tierra. La región de América Latina y el Caribe podría beneficiarse de manera considerable del aumento de la demanda de bienes públicos mundiales proporcionados por los bosques, en particular la captura y el almacenamiento del carbono.

La organización mundial considera que es muy importante la reforma de las instituciones forestales y una mayor inversión en tecnología y ciencia. Si las cosas no cambian, la gestión de los bosque continuará siendo deficiente y el planeta sufrirá sus consecuencias en pocos años.

Crisis climática en Latinoamérica
Los países de Latinoamérica deben de aumentar su cobertura boscosa y mitigar el calentamiento global con más ayudas económicas, ya que emite el 12% de los gases de efecto invernadero a nivel mundial. Es momento para buscar soluciones innovadoras que eviten también una crisis climática, pues no solo los países desarrollados tienen que reducir sus emisiones, el pago ambiental también debe estar presente en las regiones más pobres para ampliar las zonas verdes.

Las previsiones no son nada alentadoras, según el Banco Mundial, las emisiones de gases están creciendo a un ritmo que sobrepasa las previsiones científicas más pesimistas. Se estima que la temperatura aumentará 1,7 grados en el 2050 y hasta 4 grados en el 2100, lo que traerá graves consecuencias para los países. Para empezar, la frecuencia de los desastres naturales ha aumentado y eso es sólo el principio.

En Suramérica se perderá entre el 30% de la producción actual para el 2100 y solo en México la reducción será de entre 65%. Las pérdidas serán inevitables, principalmente causadas por huracanes en Centroamérica y el Caribe que podrían triplicarse para el 2025, llegando reducir hasta el 6% del PIB de los países.

Pero los desastres medioambientales seguirán golpeando con fuerza a Latinoamérica debido a la reducción de las lluvias, lo que producirá que más de la mitad de los bosques de la región se convertirían en sabanas. En ese sentido, sin ir más lejos, México podría perder el 26% de sus mamíferos para el 2050.