Combatir el sedentarismo con una movilidad sostenible
Vivimos en una sociedad que se mueve mucho. Al mismo tiempo, cuida el confort y el bienestar hasta límites insospechados. Tanto que se acaba consiguiendo el efecto contrario, un disconfort que es sinónimo del sedentarismo.

¿Porque, es buena o mala la inmovilidad? Ese no tener que moverse más allá de lo estrictamente necesario para lo más cotidiano de la vida. El resultado es una paradoja que consiste en vivir muy deprisa sin moverse apenas nada.

No se trata tanto de ir a por el pan en coche, o de ir a trabajar y volver a casa poniéndonos al volante, sino de adoptar un estilo de vida sedentario. Es decir, se trata de una constante. Es lo que nos define, aquello que acaba ocasionándonos problemas de salud.

El problema del sedentarismo

Así es, el sedentarismo es un problema social y personal. Tanto la sociedad como el individuo sufren sus consecuencias de un modo directo. Las estadísticas no son nada positivas. La falta de movimiento se traduce en un importante aumento de personas con sobrepeso, que tienen problemas de salud de muy distinto tipo.

Combatir el sedentarismo con una movilidad sostenible
Desde la misma infancia se observa este fenómeno. A su vez, se asocia a otros problemas de tipo psicológico. Y es que, desde un enfoque evolutivo, el ser humano está diseñado para moverse. Por lo tanto, permanecer quieto no ayuda a un equilibrio biológico y, movernos como lo hacemos es un atentando contra nuestra salud y la del planeta.
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