Nestlé dejará de usar productos provenientes de la destrucción de bosques tropicales
Gracias a una campaña promovida por Greenpeace International para que los clientes del gigante de la alimentación Nestlé les enviaran mails y correos ordinarios avisando de que no comprarían sus productos si no dejaban de usar productos provenientes de la tala indiscriminada de árboles, la empresa se ha comprometido a hacer caso a estas peticiones. Greenpeace pretende que los clientes de Carrefour y Wal-mart, dos gigantes de la distribución, realicen el mismo boicoteo a sus productos y les obliguen a cambiar de política empresarial.

La campaña tenía como principal objetivo detener el aumento de plantaciones de palma aceitera y acacias para fabricar pasta de papel, ya que están comiendo terreno a las selvas de Indonesia, hábitat de especies protegidas como el orangután. Nestlé se ha comprometido a identificar y rechazar el trabajo de empresas que posean o gestionen plantaciones implicadas en la deforestación. Entre otras, esta nueva política afectará a la empresa Sinar Mas, la mayor productora de aceite de palma y papel de Indonesia, o Cargill, que se abastece de la primera. El aceite de palma es utilizado como ingrediente en muchos productos de uso cotidiano, como el chocolate, la pasta de dientes, los cosméticos y, también, en los llamados (con cierta polémica) “biocombustibles”.

No hace mucho que Abengoa, empresa tecnológica española líder en el sector de las energías renovables, también se comprometió a no utilizar aceite de palma para la producción de biodiésel. Greenpeace está luchando para que otras empresas como Acciona e Infinita Renovables se sumen a la campaña.

El mensaje de estas empresas es claro: no van a hacer negocio con empresas que fomenten la destrucción de los bosques. Greenpeace ha prometido que vigilará de cerca para que se cumpla este compromiso medioambiental. Indonesia tiene uno de los mayores índices de deforestación del mundo debido, precisamente, al incremento de demanda mundial de aceite de palma y papel. Además, después de China y Estados Unidos, es el tercer país con más emisiones de gases de efecto invernadero.