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plastico tortuga El plástico perdurará durante años en los océanos
Según una investigación publicada en la revista Science, el volumen de desechos de plástico que se encuentran a la deriva en los océanos no está aumentando. Al menos, parece que en este aspecto hemos aprendido y ya no arrojamos tanta basura plástica a las aguas oceánicas. Sin embargo, el problema sigue ahí y seguirá por muchos años porque este material no se degrada hasta que transcurren muchos años.

Los investigadores estadounidenses que realizaron el estudio indicaron que el volumen de plástico ha llegado a su punto máximo en los últimos años. Además de una mayor conciencia ecológica por parte de la mayoría de las personas, han influenciado las reglas más estrictas impuestas desde 1988 a los barcos acerca de arrojar su basura al mar. Por tanto, a partir de esa fecha, la basura proviene en su mayoría de la costa. El informe argumenta que la producción global de materiales plásticos se quintuplicó entre 1976 y 2008 y que la cantidad que desecha Estados Unidos se cuadruplicó en las dos últimas décadas.

El estudio se llevó a cabo recogiendo muestras (más de seis mil) de agua de mar con una fina red, y estas muestras contenían alguna porción de plástico, por pequeña que fuera, más del 60% de las veces. El estudio también ha permitido conocer mejor cómo funcionan las corrientes marinas, que, entre otras consecuencias, hacen que la basura plástica se acumule en ciertas regiones del planeta.

Los científicos de la Asociación para la Educación Marina, con sede en Estados Unidos, y del Instituto Oceanográfico Woods Hole, en Hawai, responsables del estudio, han afirmado que “la contaminación plástica en el mar es un problema ambiental importante. Sin embargo, no existe una descripción cuantitativa de la envergadura de este problema en el océano. Su durabilidad y lenta biodegradación hacen que estos polímeros sintéticos puedan tolerar el ambiente oceánico por años, décadas o incluso períodos más largos”. Esta acumulación de plástico en el agua puede provocar que algunos animales queden atrapados por la basura, que la consuman, lo que puede resultar un grave peligro para su salud, o que sean arrastrados fuera de su hábitat natural por las grandes balsas de basura plástica.

phytoplankton El calentamiento global reduce el fitoplancton
La capacidad de los mares y océanos para absorber CO2 será menor debido al creciente calentamiento global. Según un estudio reciente publicado en la revista Global Change Biology, la abundancia del fitoplancton de menor tamaño en aguas del Atlántico Norte aumenta a medida que lo hace la temperatura. Esto determina en gran medida el destino último del carbono orgánico producido en la fotosíntesis, por lo que se prevén alteraciones futuras en el funcionamiento de los ecosistemas marinos que pueden resumirse en una menor capacidad de los océanos para retirar dióxido de carbono atmosférico.

Los cientificos han demostrado que la contribución a la biomasa total del fitoplancton de la fracción más pequeña (picofitoplancton, diámetro inferior a 2 μm) es mayor cuanto mayor es la temperatura del agua, por lo que se esperan variaciones significativas en el funcionamiento de los ecosistemas marinos dado que el tamaño del plancton determina en gran medida el destino último del carbono orgánico producido en la fotosíntesis.

Para dicho analisis, se obtuvieron más de 150 muestras de plancton tomadas a lo largo de todo el año en un rango de temperatura que iba de 0 a 22ºC y en ellas se midió la concentración de los organismos más pequeños: el picofitoplancton, células vegetales con un diámetro de menos de 2 μm, unas 40 veces más pequeño que el de un pelo.

Cuando se analizan los resultados en términos de biomasa se observa claramente que mientras el fitoplancton total disminuye al aumentar la temperatura, la biomasa de las células más pequeñas sigue aumentando. Esta tendencia se produce de igual modo en casi todos los océanos del mundo, y esto da como resultado que en un escenario de calentamiento global la contribución del picofitoplancton a la biomasa total sea negativo para el medio ambiente.

Por otro lado, es importante saber que tamaño del fitoplancton es una variable clave que determina la estructura y el funcionamiento de la cadena trófica marina, así como el destino del carbono orgánico producido en la fotosíntesis. El impacto del incremento de estos pequeños productores primarios puede resumirse en una disminución importante del potencial de los océanos como sumidero de CO2 atmosférico.

peces Océanos sin peces en 2050
Al ritmo actual de pesca, y si no hacemos nada por evitarlo, en cuarenta años no quedará ningún banco de peces comercialmente viable en los océanos. Así de pesimista se muestran los expertos de la UNEP (Programa por el Medio Ambiente de las Naciones unidas) en un reciente informe que han presentado.

El atún rojo, cuya desaparición en tan sólo tres años auguran los expertos más pesimistas, se está convirtiendo en el paradigma del problema, pero no es, ni mucho menos, un caso aislado. El problema se encuentra en la brutal sobrepesca que, debido a la presión política que ejercen ciertos países, principalmente Japón, y en priorizar la rentabilidad económica a corto plazo en vez de luchar con todos los medios posibles por preservar el ecosistema marino.

El citado informe predice, además, que el 30% de las población mundial de peces ya ha colapsado, es decir, que se encuentra en un rendimiento inferior al 10% respecto a su potencial histórico, y que sólo el 25% de peces, las especies menos comestibles, no se encuentran en peligro de extinción.

Uno de los factores que más afecta a dicha disminución, según el informe, son los subsidios que ofrecen los gobiernos para seguir fomentando las flotas pesqueras. Se gastan cada año 27.000 millones de dólares en subsidios, procedentes casi en su totalidad de los países ricos. El valor total del pescado capturado es de 85.000 millones. ¿Compensa?

Achim Steiner, uno de los responsables de la elaboración del informe, afirmó que “nuestras instituciones, nuestros gobiernos son perfectamente capaces de cambiar de rumbo”. Además de poner fin a los citados subsidios, se necesitaría invertir unos 8.000 millones de dólares al año para la recuperación de la pesca en el mundo. Una parte de ese dinero sería destinado a la reconversión profesional de los pescadores. “Nos enfrentamos a la posible pesadilla de que los océanos se encuentren sin peces hacia el 2050, a menos que amarremos las flotas pesqueras y permitamos que las poblaciones de peces se recuperen”.

oceanos Datos sobre los océanos
Se sabe que más del 70% de la Tierra está ocupado por agua. Los océanos han sido el lugar de origen de la vida, fuente de mitos y gigantesca vía de comunicación entre contientenes, mientras que ahora se encuentran amenazados de la degradación del Planeta.

El agua cubre más de 362 millones de kilómetros cuadrados de la superficie terrestre. El 97% de toda el agua del planeta corresponde a agua salada marina. Según la teoría de la deriva continental los maresse originaron en las cuencas formadas a causa de la fragmentación de la gran masa de tierra inicial (pangea), las cuales se fueron llenando de agua por la condensación de la humedad atmosférica durante más de 60.000 años de lluvias.

Actualmente podemos diferenciar cinco océanos:
- Pacífico 155.557.000 km2
- Atlántico 76.762.000 km2
- Índico 65.556.000 km2
- Austral 20.327.000 km2
- Ártico 14.056.000 km2

Los mares son pequeñas divisiones de los océanos, pudiendo ser costeros como el Cantábrico o el de Omán, continentales como el Rojo o el Mediterráneo, y cerrados o interiores como el mar Muerto o el mar Caspio. Uno de los principales componentes del agua marina son las sales. Un litro de agua de mar contiene 35 gramos de sales, básicamente: cloruro, sodio, sulfato, magnesio, calcio y potasio.

El interior de los océanos esta surcado por corrientes a modo de gigantescos ríos. Una de las más importantes es la Corriente del Golfo, que discurre por el océano Atlántico a unos 2.400 metros de profundidad y alcanza, en algunos puntos concretos, nada menos que una anchura de 540 kilómetros.

También se ha descubierto que bajo las aguas marinas se encuentra la mayor montaña del mundo. Se trata del volcán Mauna Kea, en Hawai que mide 10.203 metros desde su base hasta la cima, aunque solo 4.213 metros emergen del mar. Otro de los récords submarinos es poseer la mayor cordillera montañosa del planeta. Esta sumergida en el Atlántico y ocupa 16.000 kilómetros, desde Islandia hasta el Antártico.

Rspecto a las fosas, la mayor está en el Pacífico, es la de las islas Marianas (11.034 metros). Estas fosas se encuentran en total oscuridad, ya que la luz solar sólo penetra en el océano hasta 240 metros de profundidad. Las personas pueden llegar hasta 4.000 metros. A partir de ahí, la presión se hace insoportable.

En medio del océano las olas pueden llegar a alcanzar alturas nunca vistas. Las mayores conocidas superaron los 34 metros. El mayor terremoto submarino ocurrió en 1946 en las profundidades del Pacífico. La onda sísmica produjo olas de 14 metros, recorrió 3.500 kilómetros en cuatro horas y arrasó la ciudad hawaiana de Hilo.

El mar es una de las principales fuentes de proteínas del mundo. Las capturas pesqueras alcanzaron en el año 1990 los 91 millones de toneladas. Sin embargo, la actual sobreexplotación pesquera ha dañado la biodiversidad del Pacífico y norte del Atlántico. Por lo que muchas especies de peces han desaparecido o se encuentran en peligro de extinción, como es el caso del atún rojo.

casa oceanos Salvar los océanos
La riqueza de los océanos está a punto de desaparecer por causas tan diversas como la sobrepesca, la erosión, la contaminación, el cambio climático o el aumento de especies invasoras. A este paso, la disminución de la vida en el mar podría ser drástica en los próximos años.

Prácticamente casi todas las zonas pesqueras del mundo están sobreexplotadas o en proceso de recuperación, por ese motivo especies tan preciadas como anchoa o el atún rojo podrían estar al borde de la extinción. La utilización masiva de sistemas de pesca ponen en serio riesgo la sostenibilidad del sector.

Sin embargo, no todo está perdido, los consumidores pueden contribuir a luchar contra estas amenazas con sus decisiones de compra y sus hábitos de consumo. Pueden comprar animales cazados con artes sostenibles y evitar consumir especies en mayor peligro. Además, potenciar el consumo de productos ecológicos y no utilizar bolsas de plástico que no son biodegradables.

Por otro lado, la contaminación está haciendo las aguas más sucias y eso supone una pérdida de la biodiversidad. Las mareas negras, vertidos incontrolado de residuos, vertidos químicos y la extracción de petróleo en alta mar son responsables de la mala calidad de las aguas oceánicas. Los consumidores pueden hacer un uso más responsable de la energía, que proviene de los combustibles fósiles, altamente contamíneles.

deshielo Estado de la investigación polar
Un estudio publicado por el Año Polar Internacional aporta nuevas pruebas sobre los efectos del cambio climático en las regiones polares. Debido al calentamiento global, la nieve y el hielo están disminuyendo en ambas regiones polares, lo que ya empieza a afecta tanto a vida humana como a la vida animal y vegetal del Ártico.

Las capas de hielo de Groenlandia y de la Antártida están perdiendo masa, lo que contribuye a la elevación del nivel del mar.

Según los estudios, el enfriamiento de las corrientes de los fondos oceánicos proximos a la Antártida debido al aumento del derretimiento del hielo de la Antártida y podría afectar a la circulación oceánica.

corrientes oceanicas Estado de la investigación polar

Descargar informe | El estado de la investigación polar [PDF 1,80 MB]

oceano mar Acidificación del mar y océanos
Las emisiones de dióxido de carbono (CO2) no sólo contaminan el aire que respiramos, sino también ocasiona la acidificación del mar y los océanos, un proceso que no sólo destruye corales y moluscos, sino que podría afectar a otras especies marinas e incluso acelerar el cambio climático.

Los niveles de acidez cambian dependiendo de las condiciones meteorológicas y del oleaje, sin embargo se ha comprobado que el pH del agua de la superficie del mar ha disminuido casi un 25% desde el inicio de la industrialización, lo que amenaza la supervivencia de muchas especies marinas.

La acidificación, junto al exceso de nutrientes de nitrógeno, lanzados a mar por el vertido de fertilizantes agrícolas y residuos industriales, contribuye al incremento de zonas marianas muertas.