Morsas y caribúes, en riesgo de extinción en el Ártico
Se cuentan por miles, pero su reducción es constante desde hace años. Una preocupante cuenta atrás ante la que debe actuarse, apuntan los expertos. Y es que tanto morsas como caribúes de Canadá están sufriendo amenazas que ponen en peligro su existencia en el Ártico.

Así lo afirma un comité de expertos científicos consultado por el gobierno canadiense, con el fin de poder conocer el estado de la cuestión. Su veredicto es claro: las diezmadas poblaciones de morsas y caribúes del país sufren una situación “alarmante” que los convierte en animales “amenazados de desaparición”.

Según ha concluido el Comité sobre la Condición de Vida Silvestre en Peligro en Canadá (COSEWIC) en su reunión bienal un total de 62 especies se encuentran ahora en riesgo de acabar extinguiéndose en la región. Entre ellas, las dos últimas manadas de morsas y otra manada de caribúes de Canadá están “en peligro” en el Ártico.

Morsas: las principales amenazas

Solo actuando de forma urgente es posible frenar su declive. Como primera medida, el Comité recomienda que las dos poblaciones de morsas se incluyen en el grupo de especies “preocupantes”, un estatus que obliga al gobierno a tomar medidas.

Unas medidas que deberían orientarse a atajar las consecuencias negativas provocadas por factores tan habituales como el calentamiento global y el consiguiente deshielo, así como el problema que supone el turismo en la zona y la industrialización.

Más allá de la conservación de la especie

Los científicos destacan la importancia de actuar de forma eficaz, puesto que los peligros son un trampa mortal para su supervivencia. Conservar las poblaciones supone, por un lado, evitar que se sigan reduciendo e, idealmente, fomentar su aumento.

Un serio desafío que no se puede llevar a cabo fácilmente, tanto por la naturaleza de los factores que las amenazan como por tratarse de un animal muy “vulnerable a los cambios”, explica Hal Whitehead, uno de los expertos.

Morsas y caribúes, en riesgo de extinción en el Ártico
Asimismo, Whitehead recuerda que las “morsas han sido muy importantes para los inuit, como alimento y en su cultura, y siguen siéndolo”, afirma. Por lo tanto, su protección también significa apoyar la economía local, así como la identidad de los pueblos autóctonos.

Los caribúes, en la cuerda floja

De ser cerca de un millón de ejemplares hace poco más de dos décadas, la población de caribúes ha pasado a tan solo unos pocos miles. Son conocidas mundialmente las manadas que habitan en el este, por otro lado las mayores del mundo.
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10 especies recién descubiertas, y ya en peligro de extinción
A la hora de abordar la cuestión de la conservación de especies solemos fijarnos en aquellas que están más amenazadas, en general, pero dentro de éstas hay distintas situaciones. Por un lado, como es bien sabido, dentro de las especies en peligro de extinción encontramos situaciones de distinta gravedad.

Sin embargo, dentro de una gravedad similar, se encuentran especies que reciben diferente atención, en función de sus características y circunstancias. Entre otros factores, influye el simbolismo de la misma en una u otra cultura, el interés que pudiera haber a nivel económico o, pongamos por caso, su misma rareza u otro atractivo.

El hecho de estar en peligro crítico de extinción, por lo tanto, no es determinante para que se intente salvar a una u otra especie. Ni tampoco el haberlas descubierto recientemente. De hecho, muchas especies desaparecen antes de haberlas podido describir, poco después de haberlas descubierto y, por supuesto, infinidad de ellas lo hacen antes de que el ser humano las conozca.

10 especies amenazadas recién descubiertas

En este post vamos a centrarnos en las especies recién descubiertas que ven su supervivencia amenazada. Con el problema que supone el hecho de que, por haberse descubierto hace nada, en su inmensa mayoría no cuenten con tantos recursos ni interés en protegerlas, como ocurre con otros animales, mucho más privilegiados en este sentido, tal y como hemos apuntado.

Nada más descubrirse, es cierto, cuentan con la atención mediática propia de todo hecho noticioso, pero por lo general, luego caen en el olvido y dejan de concitar interés alguno, más allá de lo anecdótico. Veamos 10 ejemplos de nuevas especies amenazadas descubiertas recientemente, cuyo futuro pende de un hilo y, cómo suele ocurrir, están al borde de la desaparición por culpa del ser humano.

1. Una nueva especie de caracol

Una cantera de cemento y una colina de piedra caliza que se encuentran en Malasia son el hábitat de varias especies endémicas, entre ellas un nuevo caracol que será incluido como especie en peligro crítico de extinción en la próxima actualización de la Lista Roja.

10 especies recién descubiertas, y ya en peligro de extinción
Probablemente con la intención de que no acabe desapareciendo, sus descubridores, de Fauna & Flora International lo denominaron Charopa lafargei, el mismo nombre de la compañía de cemento que, visto lo visto, será la que en última instancia decidirá su destino.

2. La hormiga Lasius balearicus

También está en peligro de extinción la nueva especie de hormiga Lasius balearicus, endémica de la isla de Mallorca. Lleva habitándola la friolera de 1,5 millones de años y, puesto que se trata de una especie endémica, no la encontramos en otro lugar.
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Espantapájaros en los barcos para salvar aves en peligro de extinción
Las grandes aves marinas corren peligro cuando se acercan a los barcos pesqueros. No porque éstos les hagan daño intencionadamente, sino por el simple hecho de que durante las labores de pesca, su vida peligra de forma seria cuando buscan alimento rapiñando pescado o el cebo con el que éste se pesca.

Evitar este peligro, por suerte, es relativamente fácil, y su aplicación resulta factible, ya que es sencilla y tampoco requiere hacer un gran gasto. De forma progresiva, está extendiéndose su uso en distintas partes del mundo.

El invento que está dando tan buen resultado son las denominadas líneas espantapájaros, cuya colocación mejora la sostenibilidad de la práctica pesquera mediante la prevención.

En concreto, se reducen las muertes al ahuyentar a las aves. De otro modo, muchas de ellas acababan muriendo o heridas al lanzarse a los anzuelos para comer la carnada o a las mismas piezas capturadas.

Por otra parte, el uso de estos espantapájaros reduce los problemas para los pescadores, que ya no tiene que hacer frente a este problema. Un ingenioso remedio, por lo tanto, que ayuda a solucionar dos problemas: la conservación de esta fauna, tremendamente amenazada, y una labor pesquera con menos dificultades.

Espantapájaros en los barcos para salvar aves en peligro de extinción
¿Pero, qué son exactamente estos espantapájaros? Como su propio nombre indica, las líneas espantapájaros son unas extensiones de cuerda de las que cuelgan cintas de colores.
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Los corales, cada vez más cerca de la extinción
Los corales marinos y el cambio climático son un binomio imposible. Básicamente, porque, más temprano que tarde, éste acabará con aquel a consecuencia del calentamiento global y de la consiguiente acidificación del océano.

Los expertos no cesan de advertirlo, aunque siempre se espera que estos ricos ecosistemas puedan acabar adaptándose o recuperase con el tiempo, cuidados y, sobre todo, tras una reducción de emisiones de efecto invernadero. Pero el tiempo pasa sin los necesarios avances, y la cuenta atrás del cambio climático no se detiene. Resultado: la situación no mejora, es decir, la degradación de los océanos sigue avanzando y, con ella, el declive de los corales.

Como es bien sabido, los corales son claves en el ecosistema marino. Podemos definirlas como el equivalente oceánico a las selvas amazónicas, cuyo equilibrio, así pues, supone la conservación de una rica biodiversidad. Su deterioro y extinción, por su parte, implica justo lo contrario.

Es decir, cuando los corales mueren, con ellos lo hace todo un ecosistema: fauna y flora, o sea, plantas y animales que encuentran en estos hábitats alimento y refugio.

Los corales, cada vez más cerca de la extinción
Su desaparición, por lo tanto, puede llevar al colapso de ecosistemas enteros. La Gran Barrera de coral australiana, el Triángulo del Coral entre Indonesia, Malasia y Filipinas, así como la región del Caribe, son puntos del planeta especialmente vulnerables.

La amenaza del cambio climático

En estos enclaves encontramos la mayoría de las especies de coral amenazadas, si bien la acidificación del océano es un problema global que provoca el fenómeno de la decoloración de los corales, un problema latente o manifiesto, que les afecta en mayor o menor medida.

No olvidemos que la acidificación de los océanos es un proceso que está acelerándose con la emisión de gases de efecto invernadero. De forma natural, dentro del ciclo del carbono, el océano actúa como sumidero disolviendo el CO2 de la atmósfera en sus aguas, lo cual provoca un aumento de su acidez, puesto que la concentración de este gas de efecto invernadero también aumenta.

Los corales, cada vez más cerca de la extinción
En último término, esta mayor acidez desencadena una serie de consecuencias que acaban dejando a los corales sin una de sus principales fuentes de alimento, unas algas microscópicas que viven en el mismo tejido del coral.

Son estas algas simbióticas las que, como resultado del aumento de las temperaturas, se separan de ellas, dejándolas sin nutrientes y también sin su característico aspecto colorido.

Un negro futuro

Las previsiones de futuro son pesimistas. Según se deriva de la documentación del Quinto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), el 74 por ciento de los corales estarán blanqueados para el 2045, según un artículo publicado en la revista Nature Climate Change.

Los corales, cada vez más cerca de la extinción
Se trata, por lo tanto, de un blanqueamiento masivo que, sin embargo, no es sinónimo de muerte de estos valiosísimos parajes naturales.
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El quokka, un marsupial casi en peligro de extinción
Es una de las criaturas más adorables que existen, y su popularidad en los selfies es buena prueba de ello. El quokka es un bonito marsupial de pequeño tamaño (mide alrededor de 40 centímetros) nativo de la isla de Rottnest, que también se encuentra en el entorno de la ciudad de Perth, concretamente en la costa suroeste de Australia, y va camino de la extinción.

Aunque no es una especie de las consideradas en “peligro crítico”, la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza la clasifica a este encantador e inofensivo marsupial (Setonix brachyurus) como especie vulnerable.

Sus principales amenazas

Además de utilizarse en la investigación médica y de sufrir malos tratos por parte de personas sin escrúpulos, este animalito herbíboro suele ser presa de felinos, perros, aves y zorros. Por otro lado, el hecho de tener un carácter pacífico le ayuda a adaptarse a la presencia humana, sobre todo como consecuencia de su pérdida de hábitat.

Entre otras razones, por la deforestación y el desarrollo, a lo que hay que añadir el desarrollo de enfermedades como la distrofia muscular o la toxoplasmosis que los debilitan y llevan a una muerte temprana, con lo que se reduce la población.

El quokka, un marsupial casi en peligro de extinción
Igualmente, cuando las madres se sienten estresadas o perseguidas por depredadores expulsan a sus crías de su bolsa. Un mecanismo de defensa que en situaciones críticas como las que está sufriendo la especie se traduce en una merma todavía mayor de la población.

Por un lado, la expansión de la agricultura ha reducido su hábitat, ya de por sí reducido, al tiempo que aumentan su vulnerabilidad frente a depredadores como los zorros o los dingos, cuya población ha aumentado en los últimos años. Otras amenazas son la invasión de su hábitat y los incendios.

El hecho de que sea una especie amigable (aunque pueden morder, ojito), por otro lado, no significa que no esté protegida. No solo se trata de hacerse selfies con ellos, sino de su manipulación y, en fin, de humanizarlos dándoles comida que les puede enfermar, e incluso de hacerles daño de forma deliberada.
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Los manatíes del Caribe dejan de estar en peligro de extinción
Los manatíes del Caribe o antillano (Trichechus manatus) están de enhorabuena, pues los intentos de salvarlos de la extinción están dando sus frutos. Según ha anunciado el Servicio de Pesca y Vida Salvaje (FWS, por sus siglas en inglés), Estados Unidos lo ha tachado de su lista de especies en peligro de extinción por el gran aumento poblacional experimentado en las últimas décadas.

Los Trichechus manatus son una especie de sirenio de la familia Trichechidae que habita desde el golfo de México hasta la desembocadura del Amazonas.

Por su parte, los sirenios son un orden de mamíferos placentarios en el que se engloban distintas especies vivientes, entre ellas los manatíes, que a su vez se dividen en tres especies: el manatí antillano, el amazónico y el africano, con sus distintas distribuciones geográficas, acordes a su nombre.

En concreto, el manatí del Caribe ha logrado remontar el número de ejemplares tras años de esfuerzos conservacionistas en las aguas que bañan Florida. Actualmente, su número en dicho estado supera los 6.500, lo cual supone una gran diferencia con respecto a los años 70, cuando solo contaba con unos pocos cientos.

Especie amenazada

Pero no todo son alegrías, lógicamente. El hecho de que deje de considerarse una especie en peligro de extinción no significa que pueda dejarse de proteger. Muy al contrario, las autoridades del FWS advierten que de no llevarse a cabo las adecuadas medidas de protección la especie podría caer en picado de forma muy rápida.

Los manatíes del Caribe dejan de estar en peligro de extinción
“Aunque aún hay mucho por hacer para lograr recuperar los niveles de poblaciones abundantes, especialmente en el Caribe, el número de manatíes está aumentando y estamos trabajando activamente para eliminar la amenaza”, reza la nota de prensa difundida.
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La última reevaluación mundial de los osos polares realizada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) ha incluido a esta especie en la categoría de “vulnerables” en su Lista Roja de especies amenazadas.

La nueva reevaluación tuvo en cambio los cambios en la capa de hielos marinos, ya que el deshielo es la principal amenaza para su conservación y los resultados no han sido optimistas. Muy al contrario, se concluye que es muy probable que la población global de osos polares disminuya en más de un tercio en los próximos 35 a 40 años.

Estas conclusiones han llevado a la actual clasificación del oso polar como especie “vulnerable” en la Lista Roja. A su misma vez, según una investigación del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos, existe un 71 por ciento de probabilidades de que se produzca una reducción de más del 30 por ciento con el paso de tres generaciones.

De acuerdo con el estudio, en cifras, ello significa que la población actual de unos 25.000 ejemplares se vería reducida a los 9.000 entre 35 y 41 años.

Osos polares en peligro de extinción
Los efectos serían dispares, puesto que los osos polares viven en una serie de subpoblaciones que no se distribuyen uniformemente a través del Ártico y, por otro lado, se tienen datos muy limitados sobre algunas de ellas, sobre todo las ubicadas en el Ártico ruso, básicamente por problemas de captura en vivo y etiquetado para hacer seguimientos.

Su estimación aproximada, como hemos apuntado, es de alrededor de 25.000, si bien algunas poblaciones son poco conocidas y se realizan estimaciones aproximadas que son más bien adivinaciones realizadas por el Polar Bear Specialist Group, perteneciente a IUCN.
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Urge salvar a la vaquita marina: solo quedan 30 ejemplares
La vaquita marina se extingue. Aún no lo ha hecho, pero son tan pocos sus ejemplares que solo puede afirmarse que está al mismo borde de la extinción. Si hace apenas unos meses hablábamos de alrededor de 60 ejemplares en la vida silvestre, ahora sabemos que el último estudio que da una cifra aproximada de los ejemplares que quedan considera que apenas son 30.

El último estudio del Comité Internacional para la Recuperación de la Vaquita marina (CIRVA) redujo la estimación a la mitad. Un conteo del que dudan las autoridades oficiales por utilizar un método distinto al suyo, si bien no cabe duda de que sean tres decenas o el doble, estamos ante una situación de máxima urgencia.

Según el informe del CIRVA, la población de este cetáceo, el más pequeño y amenazado del mundo, ha disminuido en un 90 por ciento en los últimos 5 años y, de acuerdo con su último estudio, desde 2015 su población ha descendido a la mitad, pasando de 60 a los 30 actuales.

Las amenazas: pesca y contaminación

¿Pero, cómo ayudarla, es posible salvarla? Mientras su hábitat, las aguas del Golfo de California, sigan siendo un lugar hostil para ellas, difícilmente se puede detener su rápido avance hacia la extinción.

Urge salvar a la vaquita marina: solo quedan 30 ejemplares
En particular, le afecta la pesca con un tipo de redes que se utiliza para pescar al pez totoaba de forma ilegal, afectándolas a ellas, puesto que también las captura. Por lo tanto, se trata de una actividad ilegal, si bien se lleva a cabo de forma clandestina, y la vaquita marino no deja de perder población a consecuencia de ello.

Asimismo, el pez totoaba está en las mismas, puesto que se trata de otro animal en peligro de extinción. A ello, por otra parte, hay que sumar la mala calidad de las aguas, polucionadas con fertilizantes y pesticidas utilizados en la agricultura.

Medidas para salvarla

Hasta ahora, se han tomado algunas medidas para intentar frenar la pérdida de población. Entre otras, el uso de drones por las fuerzas armadas de México para controlar la pesca ilegal, la prohibición de las redes agalleras y con la firma por 182 países de la Convención sobre del Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITIES) para salvarla.
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