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petroleo artico Greenpeace paraliza una perforación petrolífera en el Ártico
Activistas de Greenpeace, eludiendo el dispositivo de seguridad, han accedido a una plataforma petrolífera de la compañía británica Cairn Energy en Groenlandia con el objetivo de paralizar las labores de perforación. Cuatro han sido los voluntarios que se han descolgado de la plataforma y permanecen suspendidos a 15 metros sobre el mar. Cuentan con alimento y bebida suficientes para permanecer suspendidos durante varios días. Si logran detener las labores de perforación durante un corto periodo de tiempo, la empresa petrolera tendría serias dificultades para completar la prospección antes de que comiencen las duras condiciones invernales que obligan a parar las operaciones hasta el próximo año. Y quizá entonces ya exista una prohibición mundial para estas operaciones en aguas profundas.

En la zona se encuentra, así mismo, el barco de Greenpeace Esperanza, vigilado por un buque de guerra danés y una flotilla de barcos de la policía con equipos de operaciones especiales a bordo. A pesar de ello, no han podido impedir que los activistas accedieran al perímetro de 500 metros alrededor de la plataforma, lo que exige la paralización de las actividades según el protocolo de seguridad. La empresa puede estar planeando desplazar las labores de prospección unos cien kilómetros, pues aún no ha encontrado petróleo en este punto, por lo que la acción de denuncia de Greenpeace podría lograr que este traslado se retrasara o se cancele definitivamente.

Uno de los activistas participantes ha declarado que “es necesario mantener a las empresas energéticas fuera del Ártico y acabar con la adicción al petróleo, por eso vamos a frenar la actividad de esta plataforma de perforación durante el tiempo que podamos. El desastre de BP en el golfo de México ha demostrado que hay que buscar alternativas al petróleo. Esta plataforma es la que puede desatar la fiebre del petróleo en el Ártico, lo que supone una gran amenaza para el clima y pone este frágil entorno en riesgo”.

La zona, al oeste de la isla Disko, se conoce como el “callejón de los icebergs”, debido a la abundancia de estos grandes bloques de hielo. Si Cairn, la empresa con sede en Edimburgo, encuentra petróleo, se puede producir una nueva “fiebre del petróleo” en el Ártico. Gigantes como Exxon y Chevron ya han comprado licencias de perforación en la zona y realizan los preparativos necesarios para operar.

nigeria El delta del Níger, petróleo y miseria
Nigeria es el país más poblado de África y el primer productor de petróleo del continente. El hidrocarburo proviene principalmente de la región del delta del río Níger. La población que vive cerca de la zona sufre una contaminación inhumana de su medio ambiente, culpa de la explotación de las empresas petroleras y de la represión oficial ante cualquier forma de resistencia. Los ingresos procedentes de la extracción de petróleo constituyen más del 98% de lo que recibe Nigeria por divisas. El petróleo extraído de la región supone alrededor del 50% del PIB de Nigeria. Además, el desarrollo del subsector gasístico es imparable, y ha convertido al país en un referente internacional como productor de este recurso. Sin embargo, el 75% de la población del delta del río Níger vive bajo el umbral de la pobreza. Millares de personas fueron víctimas de homicidios masivos cometidos cuando estalló el conflicto por el control del petróleo a finales de la década de 1990, así como en 2003 y 2004.

El Delta del río Níger se extiende a lo largo de 75.000 kilómetros cuadrados en la zona sur de Nigeria. Según el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), allí viven unos 30 millones de personas organizadas en grupos, la mayor parte de las veces de no más de 5.000 individuos. La riqueza en recursos naturales de la zona es la mayor del país: la selva configura un paisaje de tierras agrícolas, bosques y acuíferos, con gran valor en biodiversidad. Una biodiversidad amenazada desde los sesenta, cuando comenzó la explotación petrolera.

La petrolera estadounidense Chevron tiene una terminal petrolera en la localidad de Escabros. Cerca de allí, se encuentra Ugborodo, una comunidad itsekiri que se manifestó en 2005 protestando porque la empresa no había cumplido su compromiso de proporcionarles puestos de trabajo y proyectos de desarrollo. El ejército disparó contra ellos. Mataron a un hombre e hirieron al menos a otros treinta.

Por si todo lo anterior fuera poco, los derrames de petróleo son constantes en ła zona.
Desde 2006, se han registrado en el delta del Níger más de 3.000 derrames de crudo, la mayoría en instalaciones de empresas petroleras internacionales. Desde el comienzo de la explotación petrolífera, en los sesenta, han sido derramados al delta del Níger más de 1,5 millones de toneladas de crudo.

El país se hizo con la riqueza del petróleo, pero a los habitantes de la zona no han conseguido ninguna mejora en sus vidas. Más bien todo lo contrario. El Programa de la ONU sobre Medio Ambiente (PNUMA) escribió en un informe que el delta del Níger está marcado por la negligencia del gobierno, la pobreza, el desempleo y los conflictos. Muchas personas están obligadas a tomar agua contaminada y a cocinar y lavar con ella. “A veces debemos remar cuatro horas hasta llegar a un sitio donde el río no esté tan contaminado. Algunos peces que capturamos huelen a petróleo”, cuenta un pescador del delta del Níger a los expertos de la organización de derechos humanos Amnistía Internacional, que publicó hace un año un informe sobre los efectos de la contaminación petrolera para los habitantes del delta del Níger. “Más del 60% de las personas en el delta del Níger dependen de un medio ambiente intacto, pero la contaminación por parte de la industria petrolera destruye la base de su subsistencia”, concluyen expertos de Amnistía Internacional. Muchas de las instalaciones de extracción tienen más de 40 años de antigüedad, están mal mantenidos y es más probable que causen derrames.

El delta del Níger suministra el 40% de las importaciones de crudo de Estados Unidos. La esperanza de vida en sus comunidades rurales, la mitad de las cuales no tienen acceso a agua potable, se ha reducido a poco más de 40 años en sólo dos generaciones. Los habitantes culpan al petróleo que contamina sus tierras. “Es como el paraíso y el infierno. Ellos lo tienen todo. Nosotros no tenemos nada. Tiran nuestras peticiones a la papelera. Ellos son la causa de todos nuestros problemas. Si protestamos, envían soldados. Firman acuerdos con nosotros y luego nos ignoran. Tenemos titulados universitarios que pasan hambre, sin empleo. Y ellos traen a gente de Lagos para trabajar aquí”. Son las palabras de Eghare W.O. Ojhogar, jefe de la comunidad de Ugborodo que vive en el estado del Delta.

yasuni Ecuador evita la extracción de petróleo en un parque nacional
El gobierno de Ecuador y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) han firmado un acuerdo para no extraer el petroleo de tres campos situados en el parque nacional Yasuní. Este zona de Ecuador, declarada en 1989 Reserva Mundial de la Biosfera por la Unesco, está considerada como uno de los reductos naturales con mayor biodiversidad del planeta. De este modo se evitará la extracción de unos 846 millones de barriles de petróleo que se supone se encuentran bajo la selva amazónica (un 20% de las reservas petrolíferas del país suramericano).

El documento será suscrito después de que el presidente de Ecuador, Rafael Correa, planteara ante la ONU en 2007 que deseaba mantener intactas las zonas de Ishpingo, Tambococha y Tiputini indefinidamente. A cambio, Correa propuso que la comunidad internacional contribuya con, al menos, 3.600 millones de dólares, un 50% de lo que el país recibiría por permitir la extracción del petróleo. Así, Ecuador comenzará a recibir el dinero aportado por los países contribuyentes, pues la iniciativa Yasuní-ITT ha sido apoyada por miembros de la Unión Europea como Alemania, Bélgica, Italia y España. Se espera que Estados Unidos y China también contribuyan. Los fondos serán destinados a proyectos de desarrollo de energía renovable, conservación de áreas protegidas, reforestación, inversión social, ciencia y tecnología. El plan evitará la emisión de 407 millones de toneladas dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero que provoca el cambio climático, lo que equivale a la emisión anual de naciones como Brasil y Francia.

El parque Yasuní, ubicado en la cuenca del alto Napo en la Amazonia, tiene 982.000 hectáreas y alberga a los Tagaeri y a los Taromenane, los dos últimos pueblos indígenas en aislamiento voluntario de Ecuador. Rebeca Grynspan, administradora asociada del PNUD, destacó “lo innovador, audaz y vanguardista que es este aporte para la humanidad, al señalar un camino distinto para que el mundo pueda desarrollarse, mejorar el bienestar de sus ciudadanos, pero también ser consciente del cambio climático”.

Sin embargo, surge una pregunta: si la zona ya había sido declarada Reserva Mundial de la Biosfera, ¿por qué es necesaria la firma de este tipo de acuerdos para impedir que las empresas petroleras sigan esquilmando el planeta?

barco Greenpeace Dos barcos de Greenpeace inician una expedición para denunciar los peligros de las explotaciones petrolíferas
Dos barcos de Greenpeace, el Arctic Sunrise y el Esperanza, recorrerán, durante tres meses, las principales zonas del planeta que se encuentran en peligro a causa de la extracción de petróleo en aguas profundas. El proyecto se enmarca dentro de la campaña de denuncia de la dependencia de los combustibles fósiles, así como los riesgos derivados de seguir agotando las reservas petrolíferas, cada vez más inaccesibles y, por tanto, peligrosas.

El Arctic Sunrise navegará por la zona de los Cayos de Florida y Dry Tortugas, desde donde también se dirigirá al área en la que se hundió la plataforma petrolífera Deepwater Horizon. Durante los próximos tres meses el buque acogerá a diferentes equipos de expertos que harán una valoración de los daños causados por el vertido (considerado el peor desastre medioambiental de Estados Unidos) y los dispersantes químicos en los organismos vivos del golfo de México, desde el plancton de la superficie hasta los corales ubicados en las aguas más profundas.

Por otra parte, el Esperanza ha comenzado una ruta que le llevará a algunos de los lugares del planeta que pueden correr la misma suerte que el golfo de México debido a la presencia de plataformas petrolíferas en aguas profundas o a las prospecciones que realizan empresas como BP, Exxon o Chevron.

Las áreas identificadas por Greenpeace en su expedición “Vayamos más allá del petróleo” (Go beyond oil, en inglés) comprenden la costa desde Brasil hasta México, así como el Ártico, Nigeria o Libia, donde se encuentran los mayores proyectos de extracción petrolífera en aguas profundas, aunque no son los únicos. Un ejemplo de ello son los dos nuevos pozos que Repsol pretende comenzar a operar frente al Parque Natural del Delta del Ebro y que aún están pendientes de recibir la autorización.

“Seguir bombeando hasta la última gota de petróleo de la tierra, no sólo no tiene ningún sentido en un contexto de cambio climático, sino que es altamente peligroso, como se ha puesto de manifiesto últimamente en los vertidos del golfo de México o de China. Debemos y podemos reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles y apostar por que los nuevos proyectos se basen en las energías renovables”, ha declarado Aida Vila, responsable de la campaña de cambio climático y energía de Greenpeace.

La evolución de los dos barcos de Greenpeace y las últimas noticias sobre el vertido pueden consultarse en la página web de la organización ecologista.

captura CO2 Capturar el dióxido de carbono
El dióxido de carbono (CO2) es el máximo responsable del cambio climático. Este gas contaminante se produce fundamentalmente por la quema de combustibles fósiles (petróleo, carbón, gas natural). La manera natural para que desaparezca es su absorción por parte de árboles y plantas. Pero existe otro método, cada vez más utilizado y cada vez más rentable: capturarlo, separándolo de otros componentes antes de emitirlo a la atmósfera, transportarlo y almacenarlo a largo plazo. Además, se están investigando métodos para utilizarlo en la producción de hidrógeno para producir energía o en otros procesos útiles. En todo caso, hay que señalar que la mejor solución para reducir los efectos que produce el dióxido de carbono siempre será no producirlo.

Se espera, sin ir más lejos, que a finales de este 2010, la planta experimental de captura de dióxido de carbono que se está construyendo en Cubillos del Sil, en la comarca de El Bierzo, León (España), comience a funcionar. Así mismo, ya hay varias centrales eléctricas en el mundo que recogen parte del CO2 que producen, habitualmente entre un 80 y 90%. La captura se está produciendo en las centrales más avanzadas usando disolventes no tóxicos y biodegradables.

También las petroleras usan este método desde hace años. Por ejemplo, la empresa noruega Statoil separa desde 1996 el dióxido de carbono del gas natural que extrae en Sleipner, una plataforma anclada en el Mar del Norte, y lo transporta al fondo del mar en un sustrato salino. Otras compañías, como Shell, Total o BP, también trabajan en métodos parecidos.

Los métodos de separación, en todo caso, con las tecnologías que existen actualmente, tienen un coste elevado. Pero las investigaciones siguen avanzando para reducir el coste y conseguir que estos procesos sean económicamente viables. Puede ser una buena solución para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero hasta que se consigue la completa independencia energética de los combustibles fósiles. Además, siendo realistas, son métodos que apoyan los grandes grupos de presión petroleros, lo que los convierte en proyectos viables. Además, tanto el gobierno de Estados Unidos como la Unión Europea están apostando por estos métodos de extracción de dióxido de carbono. Sin embargo, para muchos grupos ecologistas es una manera de seguir permitiendo a las empresas más contaminantes del planeta que sigan funcionando.

vertido china Vertido de petróleo en China y limpieza con bacterias
Otro más.

Un nuevo vertido de petróleo se ha producido frente a las costas de China. Más de 400 toneladas de petróleo han sido derramadas en el mar Amarillo, situado entre China y la península de Corea. El desastre se produjo tras incendiarse dos oleoductos propiedad del gigante estatal China National Petroleum Corp. (CNPC) cerca de la ciudad de Dalian (donde se encuentra el segundo mayor puerto de mercancías del país), al noreste del país asiático. La marea negra ha alcanzado una superficie de 430 kilómetros cuadrados. Aunque la Administración de Asuntos Marítimos de la provincia costera de Liaoning ya ha ordenado la apertura de los puertos perjudicados, las playas de la zona permanecen cerradas ya que el vertido se extendió sobre ellas.

Un total de ochocientos barcos trabajan en las labores de limpieza. Además, se ha instalado una barrera para que la mancha no se extienda. Pero lo más reseñable es que se están usando bacterias que hacen que el crudo desaparezca. Se han echado al mar, pues, más de 23 toneladas de una bacteria que se “come” el petróleo, una forma natural para descomponer los hidrocarburos del crudo. En todo caso, hay que señalar que estas bacterias eliminan sólo una parte de los compuestos del petróleo y el proceso puede durar años. Wu Jin, doctor del Instituto de Microbiología de la Academia China de Ciencias, ha comentado que las bacterias que se alimentan de petróleo, a diferencia de los químicos dispersantes, son amables con el medio ambiente. Se trata de la primera vez que China usa a gran escala biotecnología para resolver un desastre como el producido la semana pasada.

El desastre medioambiental, de momento, ya se ha cobrado la vida de un bombero que trabajaba en las labores de limpieza. Éste cayó al mar contaminado junto con otro compañero, al que sí rescataron con vida.

delta ebro Esquilmando el planeta
No aprendemos. Cuando aún no se ha terminado de limpiar el terrible vertido de petróleo en el Golfo de México, BP sigue en su afán por explotar hasta la última gota de petróleo del planeta sin importarle el desastre medioambiental que pueda resultar. Esta vez se trata de unos pozos situados en la costa de Tarragona, no muy lejos del Delta del Ebro (en la imagen), lugar con una enorme importancia medioambiental.

La organización ecologista Greenpeace ha presentado alegaciones al estudio de impacto ambiental del proyecto citado, denominado “Desarrollo de los Campos Lubina y Montanazo”. Los pozos se encuentran a una profundidad de 663 y 750 metros, respectivamente, en aguas profundas, y cercanos al vulnerable Delta del Ebro. Este tipo de perforaciones y explotaciones entrañan un riesgo aún mayor que los pozos tradicionales, ya que las condiciones son más extremas. Además, la industria petrolera ha demostrado que no es capaz de evitar la contaminación ni de encontrar soluciones solventes cuando es necesario: a punto de cumplirse tres meses desde que se produjo la explosión de Deep Horizon, el vertido no ha sido controlado.

Por si lo anterior no bastara, un juzgado de Tarragona ha abierto un procedimiento penal por los vertidos producidos en mayo y junio de 2009 durante las perforaciones y prospecciones de estos mismos pozos. Estos vertidos no se comunicaron a las autoridades. Fueron finalmente detectados por Capitanía Marítima. El procedimiento judicial en curso podría acabar con la condena de dos directivos de Repsol por delito ecológico por “grave negligencia en el diseño de la instalación y en la previsión de riesgos”, pero hasta que no se dicte sentencia se van a desconocer tanto las causas de los vertidos como la responsabilidad de Repsol y la empresa subcontratada por ésta en el episodio de contaminación.

Por último, el pasado 7 de julio, el Comisario de Energía de la Unión Europea, Gunther Oettinger, indicó que debería existir una moratoria sobre los permisos a nuevas perforaciones hasta que se conozcan las causas del accidente en el Golfo de México y se adopten medidas correctoras para operaciones similares. En este sentido, el Comisario comentó que “dadas las circunstancias actuales, cualquier gobierno responsable debería congelar los nuevos permisos para la perforación de pozos con parámetros y condiciones extremas”. Es una política parecida a la que están llevando Gobiernos como los de Estados Unidos, Italia o Noruega.