Las pilas: ese elemento tan tóxico

Las pilas son uno de los elementos más contaminantes que utilizamos en nuestra vida diaria. Esto no es nuevo, lo sabemos de sobra y, afortunadamente, cada vez hay más objetos de la vida diaria que ya pueden usarse sin pilas, aunque aún no es suficiente. Solo en Argentina se consumen al menos 250 millones de pilas anuales. Estas, pueden llevarse a puntos específicos para su desecho, aunque aún no todo el mundo trata las baterías o pilas de la forma adecuada.

Las pilas no son ecológicas por varios motivos. El primero es que, en su interior, llevan componentes como mercurio o cadmio; al menos el gran porcentaje de las pilas, pues por fortuna existen en el mercado alternativas menos contaminantes, aunque no es lo habitual. Estos materiales, el mercurio y el cadmio, son altamente contaminantes y perjudiciales para la salud. Esto hace que, si olvidamos la pila dentro de un aparato que ya no utilicemos, como un ratón inalámbrico o un mando a distancia, el líquido tóxico interior puede acabar expandiéndose, comportando un riesgo para nuestra salud y también para el medio ambiente, además de poder estropear el aparato que las contiene.
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¿Cuánto tardan en degradarse los desechos?
A menudo, hablamos de residuos, de desechos. Pero ¿somos conscientes de lo contaminantes que son? Hay muchos tipos de residuos. Algunos son muy peligrosos, como los químicos. Otros tardan miles de años en descomponerse, como el plástico.

Deberíamos pensar en ello cada vez que arrojamos algo a la basura. Incluso cuando lo tiramos al contenedor para su reciclaje, ya que el residuo menos contaminante es el que no se produce. Más aún si se tira en la naturaleza o a la acera. ¿Cuánto tiempo tarda en degradarse una colilla de cigarrillo? ¿Y un chicle?
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Toyota quiere lanzar un coche impulsado por hidrógeno en 2015
Es el modelo FCV-R y quiere ser la mayor competencia para los coches híbridos, híbridos enchufables y eléctricos. Toyota lleva años desarrollando su propia pila de combustible de hidrógeno para producir electricidad y está a punto de poner en práctica la tecnología en un nuevo vehículo ecológico.

Toyota tiene previsto iniciar la comercialización de su primer vehículo eléctrico dotado con pila de combustible de hidrógeno en torno al año 2015. La empresa lleva desde 1992 investigando la tecnología, a la que ha llamadado FCV (Fuel Cell Vehicles). El prototipo FCV-R es el modelo más desarrollado de los que existen hasta el momento.
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Reciclaje de equipos informáticos
Según la ley, en Europa se debe reciclar, como mínimo, el 75% de los grandes electrodomésticos y el 65% de los equipos informáticos. En concreto, con los ordenadores, hay tres opciones: donarlos a una ONG, depositarlos en un punto de reciclaje o devolverlos al distribuidor.

Un dato. La Fundación Ecolec gestionó y recicló 207.000 toneladas de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) durante el año 2007, lo que supone 4,6 kilogramos por habitante y año. El objetivo establecido por la Directiva europea es llegar a los 4 kilogramos por habitante. Dentro de este tipo de residuos, los equipos de informática y telecomunicaciones sumaron casi 1.200 toneladas.

Hay que recordar la importancia de depositar los residuos electrónicos en puntos habilitados a tal efecto, pues algunos de sus componentes son muy contaminantes. Las baterías de los ordenadores portátiles y la pila son especialmente dañinas para el medio ambiente, pues contienen metales pesados. Los antiguos monitores también, ya que contienen un tubo de rayos catódicos y fósforo. En un ordenador puede haber platino, cobre o mercurio, materiales, todos ellos, muy contaminantes. Los cartuchos de tinta y los tóner son otros de los componentes dañinos para el medio ambiente.

Una de las asociaciones que actúa para solventar este problema es la Fundación Ecofimática, que aglutina al 90% de los fabricantes de equipos ofimáticos. Se creó en 2002 como solución para recoger, gestionar y reciclar sus residuos. Es un sistema adaptado a las peculiaridades del sector, que tiene que gestionar grandes equipos de copia, de uso profesional, y equipos de impresión más pequeños, de uso cotidiano en los hogares. También tiene en cuenta que la figura del distribuidor desempeña un papel fundamental. Para facilitar la entrega de los equipos ofimáticos al final de su vida útil, Ecofimática colabora con más de 700 puntos de recogida ubicados en los canales de distribución de equipos ofimáticos. Y también está presente en los Puntos Limpios para permitir al ciudadano entregar sus equipos obsoletos.

Otra opción, solidaria a la par que ecológica, es donar los ordenadores antiguos. Por ejemplo, Iberia y Amadeus enviaron cuarenta ordenadores procedentes de agencias de viajes españolas, a tres escuelas ubicadas en la ciudad de Molina, en el sur de Chile, afectada por el terremoto del pasado 27 de febrero. Antes de mandarlos, se prepararon los PC, limpiándolos de información y datos para su posterior uso.

Pilas recargables con una manivela
Las pilas siguen siendo imprescindibles hoy en día para que funcionen algunos dispositivos móviles. Lo peor de todo es que son altamente contaminantes y muchas veces no son recicladas como se debería. Afortunadamente, la forma de cargarlas puede cambiar en un futuro y poco a poco ya vamos viendo alternativas para no tener que comprar pilas continuamente.

Pilas recargables con una manivela
Qian Jiang se ha encargado de crear un concepto de pila recargable muy interesante que funciona gracias a la energía que se puede generar moviendo una manivela. Un simple movimiento de muñeca repetido puede ser suficiente para prescindir de la electricidad. Su creador ha comentado que con 20 minutos de manivela se puede cargar una pila, lo que significa que para cargar 3 pilas hay que estar 3 horas dándole.

Pilas recargables con una manivela
Aunque quizá es demasiado tiempo, podemos tomárnoslo con humor y pensar que así estamos ejercitando los músculos a la vez que ayudamos a nuestro planeta. Aunque es evidente que ese discurso no motiva mucho, este tipo de pilas pueden ser muy válidas para aquellos viajes en los que te encuentras en un lugar perdido sin enchufes.

Reciclaje de pilas
Las pilas contienen diferentes metales en su composición como el mercurio, cadmio, níquel, magnesio y cinc que son contaminantes para el medio ambiente. Además, cuando se tiran incorrectamente las pilas con el resto de los desechos, éstas van a parar al vertedero donde, con el paso del tiempo, las pilas pierden su carcasa y vierten los metales pesados tóxicos que pueden llegar al medio y perjudicar a los seres vivos. Las pilas que se utilizan en relojes, calculadoras, etc. son las más contaminantes a pesar de su reducido tamaño.

El sistema de reciclaje consiste en transportarlas a una planta de reciclaje, donde el mercurio es separado de otros metales y el resto de materiales que constituyen las pilas pueden ser recuperados, mediante un proceso de trituración mecánica para luego obtener escoria férrica y no férrica, plástico y polvo de pila. Las 3 primeras fracciones se valorizan directamente, mientras que el polvo de pila sigue varios procesos para recuperar los metales que contiene.

Las autoridades europeas han aumentado los niveles de exigencia en la producción, recogida y reciclaje de pilas, baterías y acumuladores. Para minimizar los efectos negativos de las pilas podemos tomar algunas medidas: reciclar las pilas, no dejar las pilas al alcance de los niños, no mezclar las pilas nuevas con las usadas porque reduce la vida útil de ambas, no quemar ningún tipo de pilas o baterías, no utilizar aparatos a pilas cuando pueden ser reemplazados por otros, utilizar preferentemente aparatos conectados a la red eléctrica, no tirar las pilas a la cloaca ya que más tarde llegan a los ríos o mar y contaminar el agua, y no juntarlas porque se concentran los riesgos.

Contaminación acústica
La contaminación acústica es el exceso de sonido o ruido molesto que altera las condiciones normales del medio ambiente, causando graves daños en la calidad de vida de las personas, tanto a nivel fisiológico como psicológico. El sonido se mide mediante el indicador Lp (nivel de presión sonora) o los decibelios (db), siendo 65 db el límite aceptado por la O.M.S.

Las principales causas de la contaminación acústica son las actividades humanas producidas por el transporte, la industria, la construcción de edificios y obras públicas y el ruido de algunos locales nocturnos.

Los efectos que produce, además de afectar negativamente al oído, son a nivel psicológico, como el estrés, la ansiedad, la fatiga, el insomnio, la irritabilidad y agresividad, falta de deseo sexual, histeria o aislamiento social. También pueden generar efectos psicopatológicos, como la dilatación de las pupilas y parpadeo acelerado, dolor de cabeza, agitación respiratoria, disminución de la irrigación sanguínea, e incluso superando los 85 db, aumenta la glucosa en sangre, disminuye la secreción gástrica y aumenta el colesterol. A su vez puede disminuir la memoria y atención, así como la repercusión negativa en un embarazo o en la etapa de aprendizaje de un niño.

Algunas de las soluciones para reducir estos efectos son el uso de tapones auditivos, barreras acústicas en lugares con un alto nivel de ruido, materiales absorbentes para atrapar las ondas sonoras y transformarlas de energía aerodinámica en energía termodinámica mediante materiales como fibra de vidrio, resonadores fibrosos y poliuretano de célula, o aislamientos para disipar la energía mecánica asociada a las vibraciones. Cabe decir, que recientemente algunos especialistas en el tema han sugerido la elaboración de un mapa acústico, incluyendo análisis y medidas de los niveles acústicos.

Un futuro con energía ecológica en casa
No es fácil dar el paso hacia las energías renovables en nuestro hogar. La decisión final dependerá de la conciencia ecológica de cada consumidor. A pesar de ello, con el petróleo cada vez más caro y escaso y con una preocupación creciente sobre el cambio climático (además de avances tencnológicos y normativos), que este tipo de energía se implante en todos los hogares es cuestión de unas décadas, según creen los que defienden este tipo de suministro.

Un futuro con energía ecológica en casa
Hay quienes hablan de una auténtica revolución de manos de la “generación distribuida”: los consumidores producirán, almacenarán y administrarán de manera ecológica su propia energía, llegando incluso a no tener que depender para nada de las compañías eléctricas que actualmente son dueñas de este negocio.
Tecnologías que hoy en día están poco desarrolladas serán habituales dentro de unos años. Las pilas de hidrógeno, pinturas que generan energía solar o biocombustibles a base de algas pueden ser nuestro pan de cada día en un futuro no muy lejano.