¿Un exceso de CO2 nos daría un planeta más verde?
La hipótesis tiene su aquel, hasta tal punto de que la ciencia se ha ocupado bien a fondo en determinar su grado de realidad. Tal y como plantea el título de este post, se trataba de comprobar si la emisión de CO2 podría dar lugar a una explosión de naturaleza.

La lógica parece impecable. Puro sentido común, en realidad. Explicado con brevedad, los científicos se plantean lo siguiente: puesto que las emisiones de gases de efecto invernadero son en buena parte producidas por un exceso de CO2, éste contribuiría a que el planeta reverdeciera

Es decir, con el cambio climático, el planeta habría ganado en verdor, y seguiría haciéndolo conforme aumenta el dióxido de carbono. Puesto que las plantas toman el CO2 para realizar su proceso de fotosíntesis, una abundancia de este elemento químico actuaría de fertilizante.

¿Un exceso de CO2 nos daría un planeta más verde?
El uso de combustibles fósiles, por lo tanto, estaría aumentando el verdor en el planeta. Se trata de una hipótesis curiosa que, entre otros fines, se utiliza para combatir el efecto negativo del cambio climático. Eso sí, ambas circunstancias, como la cara y la cruz de una moneda, podrían ser compatibles de forma clara, al menos en teoría.

¿Pero, es realmente así? La ciencia ha realizado estudios que afirman una cosa y su contrario, aunque la contextualización de los resultados de las investigaciones sea algo diferente. Hasta tal punto que incluso puede variar su interpretación. Veamos algunas de las principales investigaciones a modo de ejemplo.

Más vegetación que antes

Un estudio publicado en Nature Climate Change concluye que el planeta ha ganado en verdor (greening) a lo largo de los últimos 30 años a consecuencia del incremento del CO2 atmosférico. En concreto, el trabajo encontró más biomasa verde entre 1982 y 2015, en una extensión que afectó a casi la mitad de las regiones del mundo.
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Cómo regar las plantas cuando no estamos en casa

Los largos periodos vacacionales son épocas esperadas y positivas, excepto para las plantas domésticas. Muchas veces, las largas ausencias y la falta de cuidado repercuten en nuestras bellas plantas, que acaban muriendo por falta de agua y alimentos. Acabemos de una vez con este problema y preservemos la vida de nuestras plantas sin renunciar a nuestras vacaciones, ya que ellas no sólo nos dan energía y decoración al hogar, sino que son seres vivos que no podemos dejar que mueran de calor.

Cómo regar las plantas cuando no estamos en casa

Primera solución: llevarlas con nosotros

Si no tenemos demasiadas y no van a sufrir en el viaje, siempre podremos llevárnoslas con nosotros. Así, será posible disfrutar de ellas y cuidarlas para garantizarlas la vida que se merecen. Para ello, consigue cajas adaptadas o contenedores para que las plantas no sufran. Si las llevamos en cajas, perfóralas por todos sus lados para que nuestras plantas tengan acceso a una mejor ventilación y no olvides proteger con gomaespuma la caja para que los golpes que puedan sufrir durante el viaje en coche no rompa los tiestos. También es conveniente ir reduciendo la cantidad de agua de su riego los días antes al transporte para que se aclimaten a las horas encerradas que les esperan. A la hora de llenar el maletero, mete las cajas con tus plantas en último lugar para que no se aplasten.

Cómo regar las plantas cuando no estamos en casa

Si sólo tienes una planta y el viaje no va a ser demasiado largo, puedes incluso protegerla con un plástico, dejando abierta la parte superior y llevarla encima de ti o bien sujeta en la parte de atrás, entre el asiento del copiloto y el asiento de atrás. Al igual que nosotros necesitamos agua y alimentos después de un largo y agotador viaje, ellas también, así que te recomendamos que lo primero que hagas cuando llegues y te instales en tu destino vacacional es regarla para que se vaya recuperando.

Cómo regar las plantas cuando no estamos en casa

Si viajamos a un lugar con condiciones climáticas muy diferentes a nuestro hogar habitual, infórmate si estos son buenos para las plantas. Podría ser que a ellas les resultara más favorable quedarse en casa y recibir los cuidados que vamos a exponer a continuación.

Cómo regar las plantas cuando no estamos en casa

Es posible que no puedas llevar a cabo esta opción por varias causas: quizá viajas en avión, vas demasiado lejos o tienes demasiadas plantas, pero ¡no te preocupes! Hay otros trucos para cuidarlas.

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Las plantas pueden sentir
Las plantas siguen siendo un gran misterio para la ciencia. Por bien que creamos conocerlas, siempre hay mucho más por descubrir, y en muy distintos sentidos lo conveniente es aplicar aquella máxima socrática del “solo sé que no sé nada”.

En ella se afirmaba no dar por seguro nada más allá del propio reconocimiento de la ignorancia. Y algo así ocurre con tantos y tantos asuntos científicos, basados en paradigmas y suposiciones que a menudo están cimentados sobre arenas movedizas.

En lo que respecta a las plantas, la ciencia ha errado en numerosas ocasiones, dando por supuesto lo que no era o llegando a conclusiones alejadas de la verdad. Esa verdad todavía escondida que aún tiene tantos secretos por revelar.

Desde este enfoque, teniendo en cuenta que nada puede afirmarse con absoluta certeza, enfocamos este nuevo hallazgo sobre las plantas, el enésimo intento de la ciencia por responder a la eterna pregunta sobre si las plantas sienten, interactúan entre ellas y con otros seres vivos, entre ellos con los humanos.

Las plantas pueden sentirNo porque sea un planteamiento dudoso sino, sobre todo, por su potencial para hacernos pensar de manera muy diferente sobre nuestras interacciones con las plantas que nos rodean y el mundo vegetal en general.

Responden a los estímulos

¿Pero, de qué sentimiento hablamos? ¿Cuál es su manera de sentir? El último estudio que ha hecho luz al respecto concluye que responden al tacto. Llevado a cabo por la Universidad de Australia Occidental (UWA) y publicado en la revista Plant Physiology, el trabajo se centró no tanto en señales visibles, sino en la respuesta genética.
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Los árboles se ayudan entre sí e intercambian carbono
La importancia de la biodiversidad y los ecosistemas va más allá incluso de lo que imaginamos. En esta ocasión la sorpresa la traen los árboles, su inteligencia para sobrevivir y cooperar entre sí, e incluso servirse de unos diminutos microorganismos que se encuentran en sus raíces para intercambiar carbono.

Nuestra historia es un hecho cotidiano, que hasta ahora desconocíamos, un hallazgo científico de esos que se hacen por casualidad, y el resultado no puede ser más sorprendente. Porque, aunque cueste de creer, los árboles cooperan entre sí sirviéndose de unos hongos para poder hacerlo sin necesidad de estar en contacto directo.

La inteligencia de las plantas

No tener movilidad hace que las plantas agucen en ingenio, y establezcan unas relaciones de solidaridad entre ellas que no abundan en el reino animal, explica Stefano Mancuso, director del laboratorio de Neurobiología Vegetal de la Universidad de Florencia.

Según relata el experto, recientemente en España para presentar su libro, titulado “Sensibilidad e inteligencia en el mundo vegetal”, los casos que se conocen son impactantes tanto por lo inédito de la cuestión como por el desconocimiento que existe al respecto. Sobre todo, teniendo en cuenta el enfoque antropocéntrico que domina en todas las sociedades.

Intercambiar recursos vitales

El intercambio de carbono entre árboles lejanos o cercanos, con las raíces injertadas o no, es un hecho. Según un artículo publicado en la revista Science los árboles intercambian el carbono con sus vecinos, sean o no de la misma especie.

Los árboles se ayudan entre sí e intercambian carbono
No es un asunto baladí. Ni mucho menos. Se juegan el tipo, y ante eso solo cabe reaccionar. No en vano, el carbono, que obtienen a partir de la luz solar mediante la función de la fotosíntesis es esencial para sobrevivir. De no contar con suficiente dióxido de carbono y almidón las 24 horas del día no podrían sobrevivir, por lo que se trata de un asunto vital para ellas. Seguir leyendo

Todo lo que has de saber para cultivar hierbas aromáticas dentro de casa
Las plantas interiores pueden tener uso culinario y terapéutico, además de aromatizar, oxigenar, purificar nuestro hogar y darle un aspecto mucho más verde y natural. Y lograrlo es más fácil de lo que pueda parecer. Bastará con poner el foco en un tipo de plantas que son muy accesibles y de fácil cuidado.

En efecto, si queremos sacar todo este partido de las plantas que tenemos dentro de casa, habremos de mirar hacia ese lugar maravilloso en el que se encuentran las hierbas aromáticas. Entre otras, el perejil, el tomillo, el romero, la albahaca, la salvia, el estragón, el cilantro, el eneldo, la hierbabuena, el cebollín, la menta…

En este post vamos a hacerlo, y además desde un enfoque práctico. Veamos qué cosas básicas hemos de saber para poder cultivar con éxito nuestras hierbas aromáticas. Desde dónde ubicarlas o qué tipo de macetas, tierra o abono necesitan hasta, por ejemplo, el mejor momento del riego y cuáles elegir, entre otros trucos y consejos prácticos.

¿Qué plantas elegir?

Empecemos por la elección. Será importante elegir plantas que nos gusten, tanto a nivel estético como anímico y también para hacer nuestros platos. Y es que a la hora de optar por unas o por otras las preferencias personales son importantes, qué duda cabe, pero también es clave tener en cuenta si son plantas vivaces, con duración solo estacional.
Todo lo que has de saber para cultivar hierbas aromáticas dentro de casa
En cuyo caso será necesario plantarlas de forma periódica, lo que también puede ayudarnos a decidirnos por hacer nosotros mismos plantones en micro invernaderos caseros a partir de las simientes.
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Canciones y caricias para ayudar a crecer a las plantas
Un hogar verde también significa tener mano verde. Es decir, saber cuidar las plantas de manera que crezcan vigorosas y vivan largos años. Ya sean plantas de interior o de exterior, la ciencia nos anima a ir más allá de los tradicionales cuidados.

Obviamente, nadie duda de que una buena tierra, clima, iluminación y riego adecuados son esenciales para que las plantas estén tan saludables como bonitas. O, cómo no, puede ser decisivo abonarlas, prevenir y combatir posibles plagas.

¿Pero, qué más podemos hacer por ellas? Mucho más, y no se trata de estudiar jardinería, precisamente. Aunque no nos vendría mal a más de uno, es cierto, pero en este caso la ciencia de las plantas va por otros derroteros. Envidiables rumbos, el de las caricias y la música…

Aunque cueste creerlo, basta con acariciar delicadamente una plata para que crezca mejor. Así es, al menos, según un estudio llevado a cabo por un equipo de investigadores internacionales y publicado en la revista científica BMC Plant Biology.

Las caricias las fortalecen

De acuerdo con esta curiosa conclusión, acaricias las hojas de una planta es una manera de ayudarla a despertar su sistema de defensa y, por lo tanto, a mantenerla en buen estado de salud.

Canciones y caricias para ayudar a crecer a las plantas
Su mecanismo de defensa natural, por lo tanto, se activaría con ese suave rozamiento. Es decir, la planta pondría en marcha su capacidad de reacción ante agentes externos. De este modo, estaríamos haciendo algo parecido a un entrenamiento o activación que le vendrá muy bien frente a posibles enfermedades.
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Usar las plantas para combatir el calor
La habitabilidad del planeta tiene mucho que ver con las condiciones de vida que crean las plantas oxigenando el aire y regulando la temperatura. Lógicamente, por lo tanto, este mismo mecanismo es el que nosotros podemos aprovechar para que en ambientes interiores o exteriores haga menos calor gracias al uso estratégico de las plantas, ya sean pequeñas macetitas, jardineras, jardines o incluso pequeños huertos que tengamos en el balcón, patio o terraza…

¿Pero, concretamente cómo aprovechar las plantas para que el ambiente sea más agradable y fresco? En primer lugar, debemos tener en cuenta que las plantas son un humidificador natural, por lo que además de regular la temperatura y refrescar el ambiente consiguen equilibrar su nivel de humedad.
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Plantar y cuidar una palmera
Entre el abanico de árboles y plantas bonitos y exóticos se encuentran las palmeras. Si ya posees alguna de ellas y quieres saber cómo cuidarla adecuadamente o, por el contrario, quieres plantarla, aquí tienes unos consejos básicos.

Plantación

Una de las mejores iniciativas que podemos hacer, especialmente si contamos con un jardín o un gran espacio exterior, es plantar un árbol o, en su defecto, una planta. Las palmeras gustan a mucha gente, por su originalidad y ese aspecto tropical. Es mucho más recomendable plantarlas sobre la tierra y dejar que crezcan a sus anchas, aunque, si esto no fuera posible por no contar con un espacio exterior adecuado, la segunda alternativa es sobre macetas. Hay muchos tipos de semillas de palmeras en el mercado que podemos plantar nosotros mismos, en macetas o en jardines. Muchas de ellas germinan en unas seis semanas. Para que la planta se desarrolle como debe y no sufra en su crecimiento, conviene saber hacerlo muy bien, comenzando por elegir el tipo de semilla o de palmera (si vamos a comprarla en un vivero) que queremos (grande, pequeña, con grandes hojas…). Hay que tener en cuenta para ello:
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