La especie más antigua del planeta
Un equipo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha hallado en la isla de Formentera, en España, un clon de Posidonia oceánica, una especie marina amenazada y endémica del Mediterráneo, con 100.000 años de edad, es decir, que se trata de la especie más longeva del planeta. Los resultados han sido publicados en el último número de la revista PLoS ONE.

La clave se encuentra en el crecimiento clonal, un proceso que la Posidonia comparte con el resto de las angiospermas (plantas superiores con flor) marinas y que está basado en la continua división de sus meristemos (regiones donde se producen nuevas células) y rizomas, tallos que crecen a un ritmo extremadamente lento, un centímetro al año, y conectan las nuevas plantas que se van creando.
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Programa para proteger las praderas de posidonia oceánica
La Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía (España) pondrá en marcha a principios de 2011 el programa europeo Life “Conservación de las praderas de Posidonia oceánica en el Mediterráneo andaluz”, que tiene como objetivo frenar la degradación y reducción experimentada en los últimos años en este importante hábitat marino, así como propiciar el desarrollo de actividades turísticas sostenibles. El programa está dotado con un presupuesto de más de tres millones de euros y abarca seis Lugares de Interés Comunitario localizados en las provincias de Almería, Granada y Málaga.

Las praderas de posidonia oceánica son consideradas hábitats de interés prioritario por la Unión Europea. La importancia de estos ecosistemas marinos radica en la gran diversidad de especies que albergan, su contribución a la conservación de los ecosistemas costeros (fijan los fondos y los protegen de la erosión), el atractivo que suponen para el desarrollo de un sector turístico sostenible y el papel que desempeñan en la estabilización de la línea de costa.

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Las praderas de posidonia para estudiar la contaminación
Son muchas las maneras de analizar la contaminacion del Mediterráneo, pero una de las mejores es realizado un muestreo completo de más de 50 praderas de posidonia oceánica del archipiélago balear. El análisis de las plantas marinas permite identificar las fuentes de metales naturales y antropogénicas de los últimos años en el mar. Este estudio señala que las praderas son una herramienta ideal para el estudio de las condiciones ambientales, por lo que permite preveer el cambio climático.

Posidonia oceánica es capaz de actuar como trazador ambiental y reflejar diferentes grados de contaminación local y regional.

Los cientificos han asegurado que las praderas de posidonia se convierten en una herramienta para el estudio de condiciones ambientales del pasado, fundamentales para las estrategias de gestión medioambiental y para el estudio del cambio climático futuro, pues durante el crecimiento de las plantas, los metales (tanto los nutritivos como los tóxicos) quedan almacenados en sus tejidos.

Recientemente un grupo de científicos han recopilado muestras de una gran variedad de praderas de posidonia distribuidas por la costa balear. Posteriormente, realizaron el análisis químico de los rizomas (tallos subterráneos) para identificar los metales que han llegado al Mediterráneo en los últimos 30 años. Al parecer, los resultados han determinado que las mayores concentraciones fueron las de aluminio, cadmio, cromo, cobre, plomo, y zinc en la isla de Mallorca. El estudio demuestra que hubo una reducción en las concentraciones de plata a lo largo del tiempo, atribuida en gran parte por la disminución de las fuentes antropogénicas.

Por oto lado, las concentraciones de níquel y zinc fueron los únicos elementos contaminantes que han aumentado desde 1996. Precisamente esto coincide con la carga de partículas atmosféricas en el aire de todo el Mediterráneo, de modo que los acontecimientos atmosféricos también serían responsables de tal problematica ambiental.

Es importante saber que la posidonia oceánica es una planta que tiene una larga vida, cuyos tallos pueden resistir en el fondo de los mares hasta varias décadas, por lo que consiguen formar praderas milenarias. Todas las estructuras son rígidas y su distribución abarca más de 50.000 km2 a lo largo y ancho Mediterráneo. Estas características la convierten en ideal indicadora de calidad ambiental, tanto de tiempos pasados como presentes.

Las praderas de Posidonia desempeñan un papel ecológico y biológico fundamental en el Mediterráneo.