Sofía Gatica, que perdió a su hija y lucha contra Monsanto y los transgénicos, Premio Goldman 2012
Sofía Gatica es una mujer normal y corriente. No es abogada ni médico. No ha estudiado química. Es una mujer como cualquier otra. Pero perdió a su hija por culpa de los transgénicos y ahora dedica su vida a denunciar las malas prácticas de la multinacional Monsanto.

Sofía Gatica es una madre argentina que perdió a su hija al poco de nacer por una repentina parada de riñón. ¿Por qué tenía que ocurrir algo así? Otra persona lo hubiera dejado pasar, hubiera pensado que era una decisión de dios que había que acatar. Pero Sofía no, Sofía decidió investigar. Hace casi trece años que murió su hija, hace casi trece años que comenzó su lucha para acabar con las fumigaciones sobre los campos de plantaciones de soja cercanos a Ituzaingó, un barrio en la provincia argentina de Córdoba con cientos de casos parecidos al suyo.
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Greenpeace contra los transgénicos
La organización ecologistas ha presentado un estudio con distintos ejemplos de diferentes países donde la siembra de transgénicos ha implicado pérdidas económicas para los sectores involucrados en la cadena alimentaria, desde los agricultores hasta los procesadores de alimentos. El documento, Cultivo$ tran$génico$: cero ganancia$, pone en evidencia que no hay ninguna buena razón para permitir la siembra de este tipo de cultivos.

Los impactos ecológicos, sociales y, ahora, económicos son razones para rechazar los cultivos genéticamente modificados. Greenpeace exige al Gobierno mexicano no autorizar la siembra comercial de maíz transgénico ya que con ello pondrá en riesgo la economía y la soberanía alimentaria del país. Quienes creyeron en las promesas de la industria de la biotecnología de obtener incrementos en la producción y en las ganancias no han obtenido estos beneficios; por el contrario, los resultados han sido cero incremento de la productividad, ganancias nulas, costes adicionales, mayor uso de agroquímicos, cosechas perdidas y dificultad para comercializar su producción.

Algunos casos presentados en el estudio son los siguientes:

– Arroz en Estados Unidos: en 2006, la contaminación con transgénicos causó a la industria estadounidense pérdidas entre 525 y 850 millones de euros.

– Soja en Estados Unidos: la soja transgénica Roundup Ready de Monsanto tiene rendimientos del 5 al 10% inferiores a la soja convencional no transgénica. Se estima que, desde 2006 al 2009, la producción fue de 31 millones de toneladas métricas menos, lo que se tradujo en pérdidas por casi 9.000 millones de euros.

– Maíz, soja y algodón en Estados Unidos: el quintonil tropical o bledo, hierba invasora muy problemática, ha adquirido resistencia al glifosato en, al menos, 500.000 hectáreas, obligando a los agricultores a deshierbar a mano lo cual incrementa el coste del cultivo 240 dólares por hectárea.

– Linaza en Canadá: tras confirmarse la contaminación de esta semilla con una variedad transgénica, los mercados se paralizaron; los precios cayeron de 12,5 dólares hasta 6,8 en el 2009 y los productores han perdido 106 millones de dólares canadienses (unos 77 millones de euros).

– Algodón en Colombia: se introdujeron dos variedades de algodón transgénico que fueron atacadas por plagas a las que supuestamente eran resistentes. El coste de las semillas, más los herbicidas que tuvieron que adquirir, incrementaron los costes y, por tanto, más de la mitad de los campos colombianos ya no son rentables. En 2008 y 2009 los costes de producción promedio subieron del 13 al 30%.

McDonald’s y la soja amazónica
En el post titulado “El bosque tropical amazónico” ya expliqué la importancia que tiene este pulmón verde del planeta, hogar de tribus indígenas y de tantas especies animales y vegetales. También adelanté datos sobre los peligros que lo acechan.

La selva amazónica ha sido explotada desde hace muchísimos años: la tala de madera, la extracción del caucho… pero su explotación nunca había alcanzado los niveles actuales.

El cultivo de soja se ha convertido en el factor de deforestación más importante. Greenpeace señala a McDonald’s como a uno de los máximos responsables de la deforestación derivada de la soja.

La empresa Cargill, el gigante mundial en la producción de materias primas agrícolas, es la principal cultivadora de soja en el Amazonas. En España, Cargill es la segunda empresa en importación de procesado de habas de soja y la tercera en importación de harina de soja.

Cargill suministra a McDonald’s la soja que se utiliza en la fabricación de piensos para sus pollos y terneras. Este punto ha sido demostrado por Greenpeace en varios informes, a pesar de que McDonald’s afirma que “la conservación de la selva tropical es una prioridad máxima” y que están “comprometidos con el establecimiento y aplicación de prácticas medioambientales responsables”.

Greenpeace ha establecido la relación entre la soja producida en el Amazonas y McDonald’s España:

• Los hacendados de estados amazónicos, como Mato Grosso, Pará, Amazonas y Rondonia, despejan áreas de selva tropical para plantar soja.
• La soja es cosechada y trasladada a silos de grano cercanos; allí se carga en balsas o camiones con rumbo a los puertos del sur y del norte de Brasil, para ser exportada a Europa (España incluida).
• Los piensos con que se alimentan los pollos del Grupo Sada (Nutreco) en Catalunya, y con los que provee a McDonalds, se producen con soja proveniente de los puertos catalanes.
• Soja amazónica exportada desde Santarém desembarcó directamente en el puerto de Cargill en Barcelona.
• Durante los años 2004 y 2005, y partiendo desde sólo 2 puertos amazónicos, más de un millón de toneladas de soja fueron exportadas hacia puertos españoles como Barcelona, Valencia o Cartagena.

“De mantenerse el ritmo actual de expansión agrícola, en 2050 se habrá eliminado el 40% de la selva amazónica, incluyendo al menos dos tercios de la cubierta forestal de seis grandes divisorias hidrográficas y de 12 ecorregiones”.
Britaldo Silveira SoaresFilho, Universidad de Minas Gerais