Contaminación del suelo: causas, consecuencias y soluciones
La contaminación del suelo supone la alteración de la superficie terrestre con sustancias químicas que resultan perjudiciales para la vida en distinta medida, poniendo en peligro los ecosistemas y también nuestra salud.

Esta alteración de la calidad de la tierra puede obedecer a muy diferentes causas, y del mismo modo sus consecuencias provocan serios problemas de salubridad que afectan gravemente a la flora, fauna o a la salud humana a lo largo del tiempo.
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Suelos mexicanos contaminados por plomo
Mérida, Guadalajara, Morelia, México D.F., y también Montevideo, Bogotá o Bilbao, tienen altos niveles de concentración de plomo y, en menor cantidad, de níquel, cromo y cobre, metales pesados muy contaminantes. La causa son las actividades industriales y la contaminación producida por los combustibles fósiles que queman los vehículos.

Así se desprende de un estudio elaborado por investigadores del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental (CIGA) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Por otra parte, el estudio señala que el uso del fuego para tratar los suelos agrícolas degrada los minerales y genera contaminación en el agua.
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Los huertos urbanos pueden estar contaminados con metales tóxicosLos pequeños huertos cercanos a las ciudades o ubicados en jardines privados son perfectos para poder autoabastecernos de vegetales y, cómo no, para pasar buenos ratos en contacto con la naturaleza. Pero no todo son ventajas, pues la contaminación de los suelos en los entornos urbanos alcanza también a estos supuestos vergeles de frutas y hortalizas, amenazando la salud de quienes los comen y cultivan.

Metales tóxicos, especialmente el plomo, podrían estar presentes en su tierra en proporciones peligrosas, advierte Samantha Langley-Turbaugh, una científica especialista en polución de suelos de la Universidad del Sur de Maine, en Portland, Estados Unidos.
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Los suelos españoles se mueren
Tenemos la suerte de poseer una gran variedad de suelos en España, de las mejores tierras de Europa y del mundo entero. Sin embargo, nos lo estamos cargando. Amenazas tan agresivas como la agricultura intensiva, la construcción o la contaminación han provocado que la calidad de los suelos se vea mermada. Todo ello sin tener en cuenta que el bienestar de los ciudadanos depende de su buen estado, pues las iniciativas de restauración de los suelos españoles son muy escasas. Se necesitan medidas urgentes para su recuperación, antes de que sea irreversible.

En general, la conservación del suelo en el mundo es lamentable. La intensa erosión de suelos, los factores climáticos, la abrupta orografía del terreno, la salinización y el desprecio por su preservación son las principales causas de su pérdida y degradación. Todo eso sumado a la fuerte erosión hídrica, los incendios forestales de cada verano, la contaminación atmosférica y la urbanización de zonas verdes habrían llevado a estas zonas a su precaria situación actual. Los suelos españoles se mueren.

Es evidente que la vida sobre la Tierra no sería posible sin un buen suelo. Por lo tanto, su conservación debería de ser una prioridad. Si el suelo se pierde o degrada, la biodiversidad y los ecosistemas también se ven afectados. Un suelo en mal estado no es capaz de retener el agua de las precipitaciones, por lo que el ciclo hidrológico también se resiente. Y si un suelo se contamina, su influencia se nota en el agua y el resto de sus elementos. Los seres humanos dependemos en gran medida de los alimentos y productos que generan nuestras tierras, al final nosotros seremos los grandes afectados por el mal estado de este recurso.

Los consumidores podemos ayudar comprando productos ecológicos que no hayan utilizado pesticidas de forma intensiva. Fomentar las prácticas de consumo respetuosas con el medio ambiente.