Un mundo conectado, y también más contaminado

Las nuevas tecnologías de la información pueden hacer grandes cosas por la humanidad, qué duda cabe, y entre esos avances encontramos un sinfín de ventajas relacionadas con las ciudades inteligentes, la investigación científica y, entre otros sectores beneficiados, también el medio ambiente. Sin negar las enormes posibilidades que ofrece un mundo conectado, en el que los sensores permiten alcanzar lo inimaginable, la polución es un capítulo negro que no debe pasar inadvertido.

En efecto, en un contexto de grandes datos, de aparatos domóticos y dispositivos móviles de todo tipo, a los que además sumamos la conectividad a nivel industrial y administrativa, la polución representa un grave problema asociado.

Un mundo conectado, y también más contaminado
Aunque es cierto que las tecnologías pueden evitar desplazamientos y ayudar a que el consumo energético o de otros recursos naturales sea mucho más eficiente, hay una serie de problemas o puntos negros que acarrean una dramática polución. Actualmente, al menos, como parte indisociable de esta locura imparable por los grandes datos en la que el mundo se encuentra inmerso.

Big data, big pollution

Sin ir más lejos, como grandes consumidores de energía, las infraestructuras asociadas a las tecnologías de Big Data tienen un impacto ambiental que no tiene nada de virtual. Aunque puedan servir de herramienta para favorecer la sostenibilidad en los más diferentes ámbitos, e incluso acabar siendo el petróleo del siglo XXI, también este oro negro supone un desfalco ambiental.

Un mundo conectado, y también más contaminado
Las infraestructuras necesarias para recolectar, almacenar, analizar y visualizar los grandes datos requieren de arquitecturas faraónicas que . Es tal la avalancha de datos que provienen de todas partes que los grandes centros de datos se han convertido en grandes emisores de gases de efecto invernadero.

Sin ir más lejos, Google indexa billones de documentos para facilitar y acelerar su búsqueda, y a su vez esos datos se analizan de mil y un modos, volviéndose a almacenar en la nube o en instalaciones locales. Igualmente, el Internet de la cosas (IoT, por sus siglas en inglés) o el M2M conecta dispositivos con personas o máquinas entre sí, respectivamente.
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