Arquitectura verde para detener las inundaciones en las zonas costeras
Nada de diques, de muros para detener las crecidas olas alimentadas por la incesante subida del nivel del mar y por los eventos extremos del cambio climático. La razón es sencilla: son antiestético e inútiles a largo plazo. En su lugar, un grupo de arquitectos estadounidenses proponen crear una infraestructura urbana que minimice los efectos de las inundaciones en las zonas costeras.

Se llama “arquitectura blanda”, ya que en lugar de usar muros se opta por recursos naturales como los lagos, pantanos costeros o los techos verdes. En concreto, el primer diseño se ha hecho tomando como ejemplo la zona de Manhattan, muy vulnerable por tratarse de una isla situada en la desembocadura del río Hudson, seriamente dañada tras las inundaciones provocadas por la tormenta Sandy.
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Los aerosoles hacen que haya menos huracanes
Según un sorprendente estudio, el uso de sprays ahuyentaría a los huracanes. En concreto, su uso masivo hace unas décadas aumentó la polución pero también redujo la frecuencia de las tempestades tropicales en el Atlántico norte, en un inesperado y beneficioso efecto no esperado para la humanidad.

Sí, aunque parezca algo increíble, sus pequeñísimas partículas atmosféricas no sólo contaminan y atentan contra la capa de ozono, sino que influyen en la formación de nubes o, como nos desayunamos ahora, también en la formación de tormentas tropicales y devastadores huracanes.
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Una tormenta forma extrañas nubes de colores en Florida
Las tormentas eléctricas no sólo nos traen sensaciones escalofriantes con sus feos truenos y relámpagos de auténtica pesadilla, aunque sea lo más habitual. Además de su cruz, durante su formación también tienen una cara bonita que invita a soñar mirando al cielo, si bien no se deja ver demasiado a menudo. Pero esta vez hubo suerte, y unos pocos afortunados que miraban la bóveda celeste de Florida en aquellos efímeros momentos del 31 de julio pudieron disfrutar de un extraordinario firmamento cuajado de nubes de colores.

Una de aquellas personas, Ken Roberg, pudo cerrar la boca a tiempo, echar mano de su cámara y captar la instantánea que ilustra este post. Gracias a ella, aunque la calidad técnica de la imagen deje mucho que desear, podemos ver cómo eran aquellas insólitas nubes que aparecieron en el cielo. Iridiscentes y mágicas, y sobre todo asombrosas, formaron un paisaje que hubiera encantado a los amorosos Ositos Arcoiris o a los famosos personajes de Tarta de Fresa.
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Capturar la energía de las tormentas
El planeta está lleno de energía y es responsabilidad del ser humano obtenerla de modo eficiente y de manera que no contamine. Ya no se pueden seguir usando las energías fósiles como si el cambio climático no existiera. No se pueden cerrar los ojos a la realidad. Sería una grave irresponsabilidad.

Mira a tu alrededor. Todo es energía. El problema es cómo convertirla en energía útil para el ser humano, en electricidad que se pueda usar en el momento, o bien, trasladarla hasta la red. Observa, por ejemplo, una tormenta. Truenos, rayos, centellas, sin duda, un evento que descarga mucha energía. Sólo hay que apresarla. Es lo que tratan de lograr científicos colombianos.
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Las tormentas solares afectan a la Tierra
El Sol es como una enorme central de fusión nuclear, parece un astro tranquilo, simple y de luminosidad constante. Sin embargo, las investigaciones han demostrado que las grandes cantidades de energía que libera provoca diversos fenómenos explosivos en su superficie: son las tormentas solares o geomagnéticas. Esos fenómenos lanzan partículas y campo magnético que viajan por el espacio y pueden llegar al entorno de la Tierra, a pesar de encontrarse a más de 150 millones de kilómetros de distancia.

Las capas más externas del planeta, como la ionosfera o la magnetosfera, son las primeras en recibir las consecuencias de estas tormentas solares, pero en la superficie también se pueden sufrir sus efectos, pudiendo afectar a los sistemas basados en la electricidad. Los satélites, teléfonos móviles o sistemas que permiten volar a los aviones podrían sufrir interferencias, e incluso dejar de funcionar su la energía es muy fuerte.

Algunas tormentas solares pueden ser más bruscas, pues la actividad solar tiene ciclos que cambian cada 11 años. Según un estudio en 2012 podría producirse una tormenta de especial intensidad que pueda afectar a nuestros sistemas, con impactos sociales y económicos. Los científicos aseguran que es muy difícil que se produzcan emisiones que puedan causar una debacle, pero no es algo imposible.

Poder evitar los negativos efectos de estos fenómenos naturales es posible. La solución contra las tormentas solares sería reforzar las redes de suministro eléctrico. El objetivo sería añadir unas pequeñas resistencias en las conexiones de los transformadores, lo que reduciría significativamente las corrientes geomagnéticas.