
La proliferación de medusas en el Mediterráneo ha aumentado considerablemente en los últimos años, hasta tal punto que nos privan incluso de bañarnos en nuestras playas. Estos animales gelatinosos que están hechos de un 95% de agua se encuentran muy a gusto en nuestras aguas debido al incremento de la temperatura del mar. Otras causas como la reducción de población de tortugas marinas y atunes por culpa de la sobrepesca o la contaminación y la eutrofización en nuestras costas ha provocado este incremento tan notable de medusas.
Las medidas a tomar cuando se identifican medusas en las playas son varias: mediante sistemas de prevención usando la bandera pertinente o avisando por megafonía, de recolección y extracción, y finalmente el uso de medidas sanitarias una vez nos ha picado. Cabe decir que con los sistemas de recolección y extracción no se obtiene muy buen resultado porque actúan a muy pequeña escala, así que la única solución serían erradicar las causas.
Los consejos más útiles para tratar su picadura son: No lavar con agua dulce, sino con agua de mar, no exponer la zona afectada al Sol, no rascarse ni frotarse con una toalla, aplicar frío durante 15 minutos y aplicar un poco de vinagre u otro producto especializado ya en picaduras.


























Un total de 6,4 millones de toneladas de basura alcanzan los océanos cada año, de los que entre el 60% y el 80% son plásticos. Estos datos figuran en un informe presentado ayer por Greenpeace en Barcelona. La organización ecologista recordó que, según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), en 2005 existían hasta 13.000 fragmentos de plástico por kilómetro cuadrado en los océanos.
Las bolsas de plástico consumen grandes cantidades de energía para su fabricación, están compuestas de sustancias derivadas del petróleo, que pueden tardar en degradarse más de medio siglo. Asimismo, las bolsas serigrafiadas pueden contener residuos metálicos tóxicos.

Las medusas, esos seres gelatinosos que llegan cada año en manada a las playas mediterráneas, son un problema cuya resolución pasa por combatir las dos principales causas que lo originan: el calentamiento global y la desaparición de los depredadores naturales de esa especie marina, como el atún rojo, según sostiene la organización ecologista Greenpeace.




