La contaminación llega a la Antártida
Un grupo de científicos ha descubierto uranio en un trozo de hielo extraído a una profundidad de 133 metros en la llamada meseta Detroit en la Antártida. Esto significa que ya ni tan siquiera allí están a salvo de la contaminación.

Al parecer, estos restos de uranio podrían haber llegado desde Australia, pues las partículas podrían haber sido transportadas por la circulación atmosférica. El proyecto, llamado CASA (Clima de Antártica y Sudamérica), ha sido llevado a cabo por el Instituto de Cambio Climático de la Universidad de Maine (Estados Unidos), el Instituto Antártico Chileno (INACh) y la Universidad Rio Grande do Sul, Brasil.

Esto fue lo más destacado que se comentó en la nota científica que facilitaron:

La presencia de trazas de uranio que se precipitaron sobre el continente antártico en 1995 es uno de los secretos develados por un trozo de hielo en forma cilíndrica que fue extraído desde una profundidad de 133 metros.

Además de todo esto, es de sobras conocido que el calentamiento global está haciendo que la temperatura aumente cada vez más, lo que está provocando que grandes icebergs se estén deshaciendo.

El uranio se agota
Nos intentan convencer de que la energía nuclear es absolutamente necesaria, debido a que nuestras necesidades energéticas van en aumento. Pero, dejando al margen los problemas de los residuos, parece que la energía nuclear no es viable a largo plazo.

Eso es lo que publica Greenpeace en un estudio sobre la energía nuclear. Las fuentes de uranio no son infinitas; pasa como con el petróleo, que algún día se acabará. Pues parece ser que el uranio, como combustible, se está acabando. Aunque es un mineral relativamente abundante en la naturaleza, lo es generalmente en unas proporciones muy bajas, por lo que son muy escasos los yacimientos rentables. Las reservas de uranio-235 fisionable, el “combustible” de los reactores nucleares, pueden proveer a las instalaciones sólo durante unas pocas décadas más considerando los niveles de consumo actuales.

Además, el precio del uranio va en aumento: ahora es 10 veces más caro que en 2004. Conforme se van agotando los yacimientos de uranio a los que cuesta poco acceder, el precio va subiendo.

Según el físico nuclear Michael Dittmar, la energía nuclear no es viable y lo pone de manifiesto en su trabajo conocido como “informe Dittmar”:
La minería solo es capaz de cubrir el 60% de la demanda de uranio; anualmente se extraen unas 40000 toneladas de uranio, pero se tendrían que extraer unas 67000.
El 40% que no logra cubrir la minería se cubre con fuentes secundarias, como el reprocesamiento de los residuos y el desmantelamiento de armas nucleares.

Las reservas probadas viables (el uranio que puede extraerse por un coste inferior a 130 dólares el kilo) se calculan en unas 3,3 millones de toneladas, lo que daría para unos 50 años al ritmo de consumo actual.
La industria nuclear está buscando nuevas minas que abrir a la explotación, pero hasta el momento no se está encontrando nada aprovechable o rentable.Sin embargo, cada año se ponen en marcha tres o cuatro nuevas centrales, con el consiguiente aumento en la demanda.

Sin embargo el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) o la AEN/OCDE nos ocultan todos estos datos.