Los techos verdes mejoran la productividad de los trabajadores
Los tejados verdes han demostrado ser beneficiosos para un sinfín de aspectos, sobre todo a nivel paisajístico y ambiental. Ahora, además, conocemos una nueva ventaja, en este caso curiosamente relacionada con la productividad y el bienestar de los trabajadores.

Solo contemplar los jardines que crecen en las cubiertas de los edificios contiguos, lógicamente de alturas similares o inferiores, es suficiente estímulo para conseguir una mejora de la atención y la concentración, así como una sensación de bienestar y felicidad que redunda en una mayor satisfacción laboral y en un mayor rendimiento.
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Diez beneficios de los tejados verdes
Los tejados verdes están de moda. De hecho, en los últimos años su industria experimenta un gran auge en medio mundo. Ya se construyan en cubiertas planas o inclinadas, en edificios públicos, urbanos, rurales, alberguen jardines ornamentales o incluso huertos, sus beneficios son innumerables tanto para sus habitantes como para el entorno.

Antes de conocer sus principales beneficios, dejemos apuntado que existen dos tipos de tejados, los que requieren un cuidado constante (para plantar vegetales comestibles o para plantar arbustos pequeños, incluso árboles y césped, etc.) y los que, por contra, requieren un mantenimiento mínimo o nulo, caracterizados por contener plantas de raíces poco profundas, normalmente vegetación nativa o resistente a las condiciones climatológicas.
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Aire acondicionado ecológico
Cuando se está anunciando uno de los veranos más cálidos de la historia, el gasto de energía en aire acondicionado puede llegar a ser excesivo. Es indispensable buscar soluciones alternativas. Prueba a acercarte a algún parque de tu ciudad (o a algún bosque cercano, si es posible) y comprobarás que la temperatura baja unos grados debido a la vegetación existente. Cada litro de agua evaporado por la vegetación produce 0,64 Kwh de enfriamiento en el aire y es la manera natural que utilizan las plantas para refrigerarse. De este proceso parte la idea para un nuevo diseño de aire acondicionado.

El aire acondicionado vegetal utiliza este potencial de refrigeración proporcionado por las plantas, además de servir como filtro de contaminantes del aire. Dos en uno. En un sistema de aire acondicionado convencional parte de la humedad que contiene el aire se condensa en el aparato, el aire seco que sale de éste reseca las mucosas y es realmente incómodo e insano. En el sistema del aire acondicionado vegetal el aire se recircula a través de un jardín vertical lo que provoca en las plantas una gran evapotranspiración, ya que necesitan enfriarse a sí mismas. Así, de manera natural, se refrigera todo el aire necesario para mantener la estancia a una temperatura adecuada y, además, existe un aporte de humedad al aire, por lo que se genera un ambiente saludable.

Este sistema de aire acondicionado posee una gran capacidad de fijar dióxido de carbono y liberar oxígeno. Más aún, algunas especies vegetales absorben contaminantes específicos producidos por objetos cotidianos. En oficinas y casas se pueden encontrar muchas sustancias químicas (como el formaldehído, el benceno y el tricloroetileno) que son causa de problemas de salud diversos, como irritación de ojos y nariz, dolores de cabeza, diversas alergias, somnolencia, además de monóxido de carbono. Es lo que se conoce como síndrome del edificio enfermo, producido por la recirculación del aire en el interior del edificio, que acumula contaminantes. Por eso, cada vez más, se están utilizando purificadores de aire. Sin embargo, es mucho más barato colocar y mantener plantas. El aire acondicionado vegetal puede usarse también como complemento de otros sistemas de refrigeración más potentes utilizados en grandes edificios de oficinas y centros comerciales.

Las selvas en peligro
Las prolongadas e intensas sequías en la selva amazónica han reducido su capacidad para absorber el dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera, dañando enormemente su capacidad para funcionar como el gran sumidero de carbono. Por lo tanto, la sequía también está influyendo el calentamiento global del clima.

Durante años, los bosques amazónicos han ayudado a ralentizar el cambio climático, pero confiar en que esto siga siendo así es bastante peligroso.

En un año sin alteraciones climáticas, las selvas del mundo absorben unos 2.000 millones de toneladas de carbono, limpiando parte de la contaminación del planeta, pero la sequía de 2005 supuso el equivalente de dejar de absorber unos 5.000 millones de toneladas de carbono (lo mismo que emiten Europa y Japón en un año).

Los científicos no observaron muchos efectos en los bosque debido a la sequía, pero según los estudios, aceleró la muerte de los árboles. Por lo tanto, si las selvas peligran, las consecuencias climáticas en todo el mundo pueden ser muy graves, aparte de la pérdida de biodiversidad, muerte de animales y plantas.