Recubrir de vegetación los tejados y las paredes de los edificios de las grandes ciudades ayudaría a reducir las necesidades de aire acondicionado los días de mayor calor. Según un estudio realizado en nueve ciudades, la cobertura vegetal puede enfriar la temperatura ambiental entre 3,6 y 11,3 grados centígrados.

Los arquitectos explican que las superficies vegetales absorben menos calor del sol y las plantas también enfrían el aire evaporando agua en un proceso conocido como evapotranspiración. El estudio en diversas ciudades fue todo un éxito, se demostró que la diferencia de temperatura con los edificios o casas que sólo tenían hormigón o ladrillo, era de 9,1 grados centígrados menos.







































