Tendencias alimenticias y su relación con el medio ambiente

Cada persona adulta decide la forma en la que quiere alimentarse (exceptuando prohibiciones médicas por nuestras propias circunstancias) y muchas de estas elecciones están apoyadas por razones éticas, medio ambientales, de respeto al animal, de rebeldía contra la industria actual, de protesta, de salud y muchos otros tipos. El debate sobre la forma de alimentarse está presente en todas las esferas de la vida y cada uno tiene sus razones válidas para decantarse por una u otra opción, haciendo uso de su propia libertad. A continuación, te presentamos algunas de las formas de alimentarse más implantadas en la sociedad.

Tendencias alimenticias y su relación con el medio ambiente

La gran mayoría: omnívoros

Omnívoros significa que se puede comer de todo: verdura, productos animales, frutas, etcétera. Hoy en día, la gran mayoría de la población no se impone ninguna restricción, aunque el vegetarianismo ha irrumpido con fuerza en los últimos años. Muchas personas creen que esta forma de comer es poco respetuosa con el medio ambiente, aunque ser vegetariano no es sinónimo de ser ecológico. En definitiva, una persona puede ser omnívora y seguir preceptos ecológicos, como vamos a ver a continuación.

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Vegetarianos

A grandes rasgos, podríamos definirlos como las personas que han excluido la carne (y el pescado) completamente de su dieta. Actualmente, hay muchas personas que comen así y han proliferado los restaurantes, los mercados y las ferias de esta forma de alimentación. Las personas vegetarianas señalan las innumerables ventajas que su alimentación conlleva, entre ellas:

– Un beneficio en la salud, al comer más legumbres, cereales, semillas, frutas y verduras, alimentos muy sanos y desintoxicantes.
– Una manera deliciosa de perder peso y sentirse bien.
– Prevención de enfermedades cardíacas, relacionadas con la ingesta de carne.
– Una vida más ecológica. No comer carne ahorra mucha agua porque para criar a un animal consumimos mucha agua, la cual podría usarse para regar plantas y verduras.
– Menos contaminación. La industria cárnica contamina en exceso.
– Mejor conciencia. Es inmoral contribuir a matar a animales cuando es posible alimentarse de otro modo.

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Al contrario que los veganos, los vegetarianos comen en ocasiones productos derivados de los animales, como huevos o lácteos.

Se estima que, en la actualidad, hay más de 600.000 millones en el mundo, especialmente en naciones como Alemania, donde ya un 8% de la población es puramente vegetariana. Según el presidente de la Vegetarier Bund Deutschland, el vegetarianismo aumenta a razón de un 10% por año.

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Veganos, nada que tenga relación animal

Junto al vegetarianismo, está creciendo también el veganismo, que apuesta por una negación rotunda a todo alimento que proceda de animales. Es decir, no comen los huevos que incuba la gallina ni la leche de vaca o cabra (incluso, muchas veces, tampoco la miel). Muchos lo hacen porque creen que los animales son explotados igualmente para dar estos alimentos. Es una forma más estricta que la seguida por el vegetariano, en la que no comen los quesos, yogurt, helados ni leche. Los veganos se alimentan principalmente de frutas, verduras, legumbres, granos, frutos secos y semillas.

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En la historia, ha habido importantes famosos veganos, como el ex presidente estadounidense Bill Clinton, el actor Brad Pitt, la actriz Natalie Portman, la cantante Beyoncé o el deportista Mike Tyson.

Ovovegetarianos o lactovegetarianos, un paso medio entre ambos

Si decidimos erradicar la carne animal por completo de nuestra dieta, no tenemos por qué elegir entre ser vegetarianos o veganos. Existen grupos de personas que han decidido quedarse en un punto medio.
Es el caso de los ovovegetarianos, que además de todos los alimentos de origen vegetal, consumen huevos porque no consideran que la gallina sufra al ponerlos, sino que es un acto natural que pueden aprovechar para comer (o por otras razones). Sin embargo, este grupo descarta la leche y, por supuesto, la carne.

Los lactovegetarianos hacen lo contrario. Consideran que la leche y sus derivados son aptos para consumir, pero rechazan los huevos y la carne.

Crudívoros, sin cocción

Dentro de la alimentación vegana, como hemos dicho la forma más estricta del vegetarianismo, existen formas aún más particulares de comer. Es el caso de los crudívoros en los que, más que un factor ecológico, hay una razón de salud detrás. Creen que los nutrientes se conservan mejor en los alientos naturales cuando están crudos, por eso no los cuecen, fríen ni hornean. Sin embargo, hay crudívoros que sí comen carne, particularmente pescado.

Los crudívoros vegetarianos se alimentan de combinaciones de vegetales crudos, los que suelen aliñar con hierbas aromáticas, limón y vinagre. Algunos ejemplos son: platos con zanahoria, tomate, ajo y cebolla crudas, hinojo, judías verdes, manzanas, nueces, pasas, remolacha, escarola, etcétera. También comen algas, germinados y frutos secos.

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Frutarianos o frugívoros

Es una de las formas de comer más comprometidas con el medio ambiente porque se basan en el consumo abundante de frutas, bayas y frutos secos, pero siempre intentando seguir el ciclo ecológico. Por ejemplo, comer una manzana y después esparcir las semillas. Comen mucha fruta, tanto fresca como seca, semillas, aceites y algunas verduras como tomate y pepino, pero excluyen otras como lechuga, zanahoria o la sandía, por no considerarlas frutas. La fruta es mejor si se toma madura directamente del árbol. Los frutarianos se basan en la creencia de que en la prehistoria nos alimentábamos así.

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Alimentación macrobiótica

Es otra de las dietas que se siguen con ánimo de mejorar el planeta y la salud de las personas. Esta forma de alimentarse es algo más complicada porque se basa en el principio oriental de equilibrio entre el Yin y el Yang, dos fuerzas antagonistas. Se quiere, con este tipo de alimentación, armonizar el organismo. El lema es “vivir con lo que es necesario”, comer sólo cuando se tiene hambre y no una cantidad excesivas, tomar alimentos naturales, locales y de temporada. Hay productos extremos que se evitan, como las harinas, lácteos, huevos, carnes, azúcar, café, alcohol frutas tropicales y especias y consiste en comer con un poco de equilibrio. Una dosis de verduras, proteínas, cereales integrados y muchas frutas de temporada. No es una dieta vegetariana porque admite el pescado blanco. Al contrario que los crudívoros, los macrobióticos lo cocinan todo.

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Locavoristas

Los locavoristas son personas muy concienciadas con el medio ambiente. Su norma principal es sólo comer alimentos que se hayan cultivado o producido localmente, de ahí su nombre. El radio de cercanía lo pone cada uno porque depende de la ciudad y el entorno donde vivamos. Normalmente, no comen nada que provenga de más de 200 kilómetros a la redonda de su casa.

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Así pues, pueden comer todo tipo de productos, pero frescos, locales, de temporada, en grandes cantidades (‘a granel’, para evitar el empaquetado). Se quiere lograr disminuir la huella ecológica del transporte y se favorece al productor local.