Un tiburón se come a otro en un acuario: ¿estrés por cautividad o comportamiento salvaje?
La escena fue tremenda. Cuando uno va a visitar un acuario espera cualquier cosa menos una brutal escena de depredación entre congéneres. Si además la cosa va de tiburones, entonces una imagen (la que abre el post) vale más que mil palabras, y un vídeo (puedes verlo abajo) incluso será mejor que mil imágenes…

Sin embargo, para saber qué hay detrás de este comportamiento, las imágenes y los vídeos se quedan cortos. Al menos, para profanos en la etología de tiburones. En este post intentaremos dar respuesta al por qué de este suceso recabando opiniones expertas que hagan luz al respecto.

Un acto de este tipo con luz y taquígrafos no podía sino convertir el suceso en noticia. Su potencial viral estaba más que cantado. Ocurrió este fin de semana en un acuario de Corea del Sur, donde el famoso refrán “perro no come perro” pasó a tener difícil aplicación. Por contra, una nueva versión, algo así como tiburón come tiburón, alcanzó todo su esplendor.

Pasó a cobrar su auténtica dimensión real ante la estupefacción de sus visitantes, y apostamos a que otras criaturas (unos 40 tiburones y 22 rayas) que compartan el acuario con el tiburón que se comió a otro deben estar temblando desde entonces.

¿Depredación caníbal en la pecera?

¿Pero, qué pasó, exactamente? El tiburón más grande del acuario Coex, en la ciudad de Seúl, se zampó a otro ante la mirada atónita de los allí presentes. Fue una muerte a cámara lenta. Tardó más de 23 horas en devorarlo de la cabeza a la cola.

Un tiburón se come a otro en un acuario: ¿estrés por cautividad o comportamiento salvaje?El “asesino”, tiburón tigre hembra, era el más grande de todo el acuario, de 8 años de edad y 2,2 metros de longitud. Devoró a su rival masculino, un tiburón raya, de 5 años y dos veces más pequeño.

En la diferencia de tamaños está el quid de la cuestión. De acuerdo con Bernard Seret, prestigioso ictólogo francés, no se trata de canibalismo porque, sencillamente, son de especies distintas.

El experto pone el énfasis en la diferencia de tamaños. Como suele decirse, en este caso con mayor razón, el pez grande se come al pequeño. Depredación, sí, pero no canibalismo, apunta.

Curiosamente, no va a poderlo digerir, explican desde el acuario. Se espera que a lo largo de la semana vaya regurgitándolo. Es decir, irá expulsando sus trozos por la boca sin haber hecho la digestión. Un agradable espectáculo también…

Un caso insólito

Los responsables del acuario han mostrado su sorpresa ante el incidente. Según explican, es la primera vez que sucede algo así en el centro. Sin embargo, explican que la escena es muy común en la naturaleza.

Un tiburón se come a otro en un acuario: ¿estrés por cautividad o comportamiento salvaje?
Hasta tal punto es así, siempre según su versión, que los tiburones pueden comerse unos a otros en el vientre de la madre, y normalmente son los más fuertes quienes atacan y destrozan a los más débiles incluso desde antes de nacer.

También puede hacerse una lectura más profunda. Analizar el suceso implica, por un lado, tener claro que en el entorno natural se producen este tipo de situaciones. A pesar de ello, el hecho de que se haya producido entre distintas especies es motivo de reflexión. ¿Pero, cuál es el motivo, está relacionado con la territorialidad de los animales, el mencionado comportamiento en la naturaleza, o con su situación de cautividad. Es opinable, pero también resulta extraño observar lo taxativo que se muestra el zoo. Sus explicaciones son quizá demasiado sencillas, simplistas y, en todo caso, sospechosamente asertivas.

Un tiburón se come a otro en un acuario: ¿estrés por cautividad o comportamiento salvaje?

¿Qué dicen los científicos?

Los expertos del zoo se inclinan por pensar que la cautividad explica este ataque, pero solo en parte. Tal y como explica Oh Tae Youp, manager del acuario, los tiburones son animales territoriales, por lo que cada uno tiene su propio espacio. “Sin embargo, cuando chocan unos contra otros, se muerden con violencia”.

Un tiburón se come a otro en un acuario: ¿estrés por cautividad o comportamiento salvaje?
El hecho de que el tiburón haya engullido al otro se debe, asegura Tae Youp, a que lo agarró directamente desde la cabeza. Cuando ocurre así, por lo general los comen enteros, dice.

Que el comportamiento salvaje de los animales se altera de forma dramática por estar en cautividad, por otra parte, es algo más que claro. No solo por sentido común, pura obviedad, sino por multitud de estudios que lo demuestran.

Los responsables del acuario, sin embargo, no contemplan esta posibilidad. Cuando ofrecen explicaciones recurren a argumentos relacionados con las guerras de territorio. En mar abierto, cuando el tiburón tigre ve amenazado su territorio ataca, dicen.

Un tiburón se come a otro en un acuario: ¿estrés por cautividad o comportamiento salvaje?
Esta versión oficial ha despertado la polémica. Algunos expertos, como Bouret, atribuyen esta reacción a la necesidad de dar rienda suelta a su reprimido instinto depredador. Sin ambages.

Animales enloquecidos

De ser cierta esta versión alternativa, el suceso habría sido una demostración de la necesidad de alimentarse de presas vivas. Una prueba de su estrés y el maltrato que supone estar en una pecera gigante, pero pecera, al fin y al cabo.

En esta ocasión, si hacemos caso de la opinión de expertos independientes, el pez grande se comió al pequeño. Sin más. Así de duro, de triste y de elocuente. El menú de los acuarios, pescado congelado, no motiva suficiente a los animales. No tienen lo que necesitan, y eso acab pasándoles factura.

Es decir, para evitar riesgos, para asegurar un buen trato, tiburones o peces de tamaños distintos no deberían compartir el mismo tanque. O, por qué no, tirando del hilo llegamos donde un acuario no quiere llegar, a ese punto en el que los acuarios son sinónimo de cárceles donde los animales enloquecen.

De llegarse a esta conclusión, probablemente el acuario tendría problemas de distribución de animales que incluso podrían hacerlo inviable. Es más, se abriría la puerta al temido debate de la salud psicológica de los animales. Y eso no interesa. Mejor hablar de enfrentamientos que también se dan en la naturaleza.

Mejor echarle la culpa a la guerra territorial. Cuestión de genes, un miedo ancestral a la ocupación territorial. Defensa de lo propio, una lugar común pero, sobre todo, la cautividad no es tema de debate. Así de saludables están los peces y, si no, peor para ellos… La pregunta es: ¿Quién depreda a quién?