Todo se puede reutilizar
Si algo se está demostrando en los últimos años es que casi cualquier desecho, de cualquier material, se puede reutilizar para elaborar desde pequeños objetos útiles hasta grandes construcciones. La idea es que nada se pierda, que nada acabe en la basura o en el vertedero. Ni siquiera en los contenedores de reciclaje. Reutilizar debe ser siempre la primera opción.

Hoy os mostramos algunos ejemplos muy diferentes de reciclaje. No hay límite para dar otro uso a un objeto antes de desecharlo, sólo la imaginación del ser humano. Empezamos hablando de una casa que están construyendo James y Elizabeth Wilson en el sur de Arizona, Estados Unidos. Esta pareja ha decidido construir con sus propias manos un hogar ecológico y cuyos muros van a estar compuestos de neumáticos viejos, latas de aluminio y botellas de vidrio.

Los Wilson no son locos en busca de una utopía imposible. Todo lo contrario. Saben muy bien lo que hacen. Usan una técnica de construcción que fue desarrollada en Nuevo México en 1970 por el arquitecto Michael Reynolds. Se trata, básicamente, de sustituir los ladrillos por neumáticos y latas. Cuando esté acabada, la casa medirá unos seiscientos metros cuadrados. Se habrán reutilizado unos 2.500 neumáticos, 25.000 latas de aluminio y 2.700 botellas de vidrio para construirla. Además, la casa contará con una cisterna que recogerá agua de lluvia y con paneles solares para la generación de electricidad.

Pero se puede ir más allá y plantearse construcciones más grandes con materiales reutilizados. Es el caso del estadio de fútbol americano de Vancouver, en Canadá, el Empire Field Stadium, construido también con neumáticos reciclados. Se han usado para ello unas 22.450 ruedas con las que se elaboraron unos 157.000 kilos de polvo de neumático triturado. Así, el suelo presenta un mejor drenaje y proporciona amortiguación, algo que puede prevenir lesiones en los futbolistas. La goma utilizada procede de la organización Liberty Tire Recycling, que recicla más de cien millones de neumáticos cada año.

Proyectos más grandes… o más pequeños. La brasileña Eliza Gabriel recupera retazos de tela para elaborar bolsos. Una decena de personas los ensamblan y fabrican broches, bolsos o tapices. Telas más baratas y una nueva vida para desechos de tela que irían a parar a la basura. No desperdiciar nada. Ésa es la clave. Un mundo sin basura.

Todo se puede reutilizar