Toronto prohíbe comerciar con aletas de tiburón
Si la medicina oriental no usara cuerno de rinoceronte como un remedio curativo a buen seguro no matarían a dicho animal y no estaría en peligro de extinción. Si la gente no pidiera sopa de aleta de tiburón en los restaurantes, tampoco este tipo de peces se encontrarían en peligro de extinción. Cada cual tiene su propia responsabilidad en el cuidado del medio ambiente y no se puede echar la culpa sólo a los traficantes.

Los gobernantes, por su parte, tienen una responsabilidad mayor que los ciudadanos. De ahí que haya que aplaudir la decisión del Ayuntamiento de la ciudad Toronto, en Canadá, que ha votado para promulgar una ley que prohíbe la venta y posesión de aletas de tiburón. El respaldo de los representantes políticos fue casi unánime, 38 votos aprobando la moción y tan sólo cuatro en contra.

Toronto tiene una población de unos 2,5 millones de habitantes y es la ciudad más grande y poblada de Canadá. También es el mayor mercado de productos derivados de tiburón del país norteamericano.

Para las asociaciones que luchan por los derechos de los animales es una gran victoria en la lucha mundial contra el comercio de aletas de tiburón ilegal que en muchos lugares están valorados en cientos de millones de dólares. Se calcula que cada año se usan unas 73 millones de aletas de tiburón para elaborar distintos tipos de comida y otros productos. Y, lo peor de todo es la forma en que se obtienen las aletas, un modo muy cruel: se captura a los tiburones y se cortan sus aletas cuando aún están vivos. Después, se vuelven a arrojar al mar para que mueran desangrados. Según datos de los grupos ambientalistas, un tercio de las especies de tiburones en el mundo están en peligro de extinción.

Otro hito que supone esta medida es que frenará el tráfico ilegal de aletas, que que, hasta ahora, las leyes de América del Norte sólo prohibían la caza de tiburones en sus mares, pero se permitía importarlas y comercializarlas. Con la nueva ley, incluso la posesión de aletas de tiburón está perseguida por la ley.