Transporte público gratuito para reducir la contaminación
Free public transport, free public transit o zero-fare public transport son los términos en inglés que se usan para referirse a un transporte público gratuito. Hay diversos modos de llevarlo a cabo. En líneas generales, las ciudades que deciden implantar esta medida lo hacen en los autobuses urbanos. El beneficio medioambiental es evidente, al reducir la contaminación de la ciudad. Pero hay otros beneficios.

Es un sistema que se está implementando en algunas ciudades europeas de tamaño medio y en pequeños pueblos de todo el mundo. La idea es sencilla: si subir al autobús no cuesta dinero, más gente se animará a usar el transporte público y menos coches circularán por las calles. Menos atascos y menos contaminación.

La ciudad belga de Hasselt se ha convertido, por méritos propios, en el paradigma de este sistema de transporte sostenible. Desde 1997 no se croba en los autobuses y el número de pasajeros aumentó trece veces hasta 2006.

Se puede usar el sistema de tarifa cero para todos los autobuses de la ciudad o sólo algunos. Por ejemplo, los de recorridos que más tráfico soportan o lanzaderas que lleven a servicios como un hospital, la universidad o el aeropuerto.

Financiación privada

Como norma general, las ciudades que se deciden a llevar a cabo esta política lo hacen con los autobuses y tranvías, pero se puede hacer con cualquier medio de transporte. Por ejemplo, con el sistema de alquiler de bicicletas municipal. Se puede financiar este tipo de sistemas de tarifa cero con publicidad o con la financiación de una empresa privada que se beneficie del recorrido. Por ejemplo, un centro comercial puede recibir más clientes si la ruta pasa cerca.

Los beneficios ambientales y en la salud pública son obvios: se reduce la contaminación del aire y la contaminación acústica. Además, se mitiga el cambio climático. Francia y Estados Unidos son los países que más ciudades tienen que apuestan por este sistema de transporte.