Transporte sostenible
Las administraciones públicas deben potenciar la utilización de sistemas de transporte sostenibles, tanto en el ámbito de las mercancías como en el de viajeros. Estos sistemas eficientes de transporte son el ferrocarril para personas y mercancías y los autobuses, por ejemplo.

En la actualidad, nuestro sistema de transporte tiene dos grandes inconvenientes. En primer lugar, que es un gran devorador de energía. En nuestro país, más del 40% del consumo de energía primaria se la lleva el sector del transporte, situándose incluso por encima del consumo industrial y del doméstico. En segundo lugar, es la contaminación o el gasto social difuso que ocasiona ya que provoca emisiones nocivas de gases y partículas a la atmósfera, la ocupación en las zonas urbanas de un bien escaso y caro como lo es el suelo público, los accidentes y el ruido.

El transporte sostenible de pasajeros

El transporte sostenible de pasajeros es hoy en día el que menos ayudas recibe por parte de las administraciones públicas. Las administraciones no lo favorecen para nada en cuanto a la concesión en los presupuestos y dan más importancia a la construcción de carreteras, que a la inversión en el transporte público en general.

Pese a todo, con el sistema ferroviario español se ha demosrtado que con un cierto nivel de inversiones se pueden ganar viajeros. La apuesta clara por los trenes de cercanías y la paulatina introducción de servicios de alta velocidad en algunos trayectos interurbanos ha hecho que los usuarios del ferrocarril aumenten considerablemente. Dicho aumento se ha producido a costa de la carretera y del avión, dos de los sistemas de transporte más contaminantes y que tiene efectos sociales y territorias más perjudiciales. Esto, da una idea de las grandes posibilidades del transporte ferroviario (y también, obviamente de los autobuses y autocares) para favorecer a un sistema de transporte sostenible.

Transporte sostenible de mercancías

En cuanto al transporte de mercancías, ha tenido que ser la enorme congestión de las autopistas europeas las que llegasen a concienciar a los poderes públicos de la necesidad de potenciar los sistemas ferroviarios. Cabe mencionar dos ejemplos destacados que han contribuido al transporte sostenible de mercancías, como son el túnel del Canal de la Mancha y la coordinación de los sistemas ferroviarios en toda Europa, ya que en su día abrieron grandes posibilidades al crecimiento del transporte sostenible de mercancías por ferrocarril en las relaciones fuera de nuestro país.

Cabe mencionar un ejemplo de lo que en su inicio pretendió ser sostenible y ha acabado siendo totalmente lo contrario. Las Rondas de Barcelona, como en muchas otras ciudades, fueron presentadas en su día como la gran solución a los problemas de transporte en la ciudad, pero pasados los años se ha podido ver cómo un plan de infraestructuras de transporte débil se llevó a cabo ocasionando más problemas si cabe de los que ya habían. Las Rondas se encuentran colapsadas durante buena parte del día y la velocidad media de circulación en el centro de Barcelona ha disminuido.

Un proyecto de transporte sostenible debe serlo desde su fase de planificación previa a la ejecución, hasta el final, ya que de no ser así sólo se queda en un ideal de transporte sostenible, como está pasando hoy en día en nuestro país.
Transporte sostenible