Trasladar icebergs al desierto
Respetar el medio ambiente, impedir el cambio climático, apostar por una vida sostenible… no es tan difícil. Ni costoso. Sólo hay que recuperar un modo de vida que la mayoría de personas, no hace muchos años, llevaba. Pero parece que hay personas, empresas, países, que quieren complicar todo, que defienden un modo de hacer las cosas en el que hay que gastar un montón de dinero y esfuerzos, un modo antinatural. Curiosamente, esta gente suele tener mucho dinero y mucho poder. Lo que da que pensar.

El proyecto del que hablamos es original, eso es algo que no se puede negar, y lo quiere impulsar el príncipe saudí Mohammad al-Faisal, para el que, por supuesto, disponer del dinero no constituye ningún problema. Algunos ingenieros franceses le ayudan. La peregrina idea es idear una forma de transportar gigantescos icebergs desde las regiones árticas a los desiertos.

En el camino (del proyecto y del viaje del iceberg) quedan algunos problemas por resolver. En primer lugar, hay que impedir que los grandes icebergs se deshielen mientras se transportan. Además, hay que tener en cuenta que uno de estos bloques de hielo puede pesar cien millones de toneladas, así que no será fácil de mover. Además, hay que pensar en un método para sujetar el iceberg, quizá de modo que ayude a mantener el frío. Y, cuando todo lo anterior esté resuelto, por último habrá que decidir qué época del año es la mejor para llevar a cabo el transporte. De momento, se están haciendo simulaciones por ordenador de lo que podría suponer el proceso, para estudiar las diversas formas de desplazar los icebergs y cómo se comportaría el entorno.

Si no era suficiente el problema del deshielo debido al cambio climático, sólo falta que un príncipe multimillonario contribuya a que el hielo desaparezca del todo para tener hielo para sus gin tonics.

Ver vídeo relacionado