3 curiosos inventos para frenar el cambio climático
Encontrar una solución al cambio climático no solo es cuestión de reducir las emisiones. Si bien limitarlas es necesario, lo más probable es que resulte insuficiente. Para evitar que la temperatura global aumente más de los famosos dos grados a finales de siglo se hace necesario capturar carbono de uno u otro modo. ¿Pero, cómo hacerlo?

Las respuestas que da la geoingeniería y otras disciplinas científicas todavía están en pañales. Son numerosos los proyectos en fase de desarrollo. En muchos casos, además, se proponen soluciones cuya aplicación conlleva riesgos y, a menudo hay una falta de estudios que ayuden a conocer las consecuencias reales.

3 curiosos inventos para frenar el cambio climático
En el futuro, con el paso del tiempo y, en no pocas ocasiones, también con las inversiones necesarias, los inventos probablemente irán siendo viables. Quién sabe, aunque el tiempo ya juega en contra, quizá acaben siendo la solución al problema del cambio climático.

Enterrar el CO2

Para frenar el calentamiento global, en efecto, no basta con detener las emisiones de gases de efecto invernadero. De acuerdo con un nuevo estudio publicado en la revista Nature, aunque reducir las emisiones sea fundamental para no superar los dos grados, será “necesario el apoyo de tecnologías de captura”, concluyen.

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Los investigadores, reputados científicos climáticos como T. Gasser o P. Ciais, animan a invertir en estas tecnologías para reducir las emisiones “negativas”, aquellas que dejan de afectar gracias a su captura y almacenamiento.

Los inventos que buscan reducir las emisiones negativas realizan la misma función que ahora llevan a cabo sumideros naturales como los bosques, el océano o, por ejemplo, el permafrost, cuya capacidad de absorción puede disminuir drásticamente.

Y no solo eso, puesto que también es posible que esa merma de capacidad de absorción se traduzca en una liberación de emisiones a la atmósfera a consecuencia del deshielo, pongamos por caso.

A la hora de capturar gases de efecto invernadero enterrarlas bajo el suelo es una de las soluciones más conocidas. Básicamente, se trata de captura el dióxido de carbono y otros gases antes de que acaben emitiéndose a la atmósfera.

Una vez capturados se mezclan con el agua del vapor, y se entierran. Por supuesto, no a nivel superficial, sino bombeándolos bajo tierra a unos 500 metros de profundidad.

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Es así como se crean sumideros llenos de CO2 que, según científicos de la Universidad de Islandia, son perfectamente viables. Así ha sido, al menos, cuando se han llevado a cabo experimentos utilizando polvo de basalto para simular los procesos subterráneos. Si queremos mineralizar el CO2 serían necesarios alrededor de cinco años, explican.

Esparcir polvo de diamantes

Eso de detener el cambio climático con polvo de diamantes más bien parece cosa de cuento. Sin embargo, es una seria propuesta de Weisenstein, Dykema y Keith, tres expertos de Harvard sin complejos a la hora de proponer soluciones de lo más extrañas.

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Un estudio publicado en la revista Atmospheric Chemistry and Physics concluye que técnicamente sería posible combatir el cambio climático esparciendo en la atmósfera miles de toneladas de polvo de diamantes y óxido de aluminio.

Nadie niega que conseguirlo implicaría unos costes y un trabajado enorme, a día de hoy fuera de lo factible, al tiempo que se desconocen las consecuencias de su impacto. Es decir, se trata de una propuesta teórica que solo funciona sobre el papel o, lo que es lo mismo, que no funciona.

Aunque no sería tan caro como los diamantes tallados. Para hacernos una idea, a diferencia de éstos, el polvo de diamantes ronda los 90 euros el kilo, aunque lo más lógico es que un proyecto de esta envergadura no dependería de los precios de mercado. Es decir, sería más asequible, y también habría que saber cuáles son las reservas de este material en la Tierra, la necesidad de renovación y efectos sobre ecosistemas y salud humana. Muchos interrogantes, demasiados…

Aún así, esta inviabilidad es de lo más común cuando de soluciones de geoingeniería para detener el cambio climático se trata. Aún así, a juicio de sus autores la propuesta es interesante por los resultados que promete.

Puestos a imaginar su viabilidad. ¿Qué obtendríamos? Diseminar unas 450.000 toneladas de polvo de diamante y óxido de aluminio o alúmina, según los expertos, lograría el enfriamiento del planeta. En concreto, una menor pérdida de la capa de ozono, enfriamiento de la atmósfera.

Erupciones volcánicas

Además, los científicos señalan que se ocasionarían menos daños ambientales que con con la dispersión de sulfatos, otra propuesta de la geoingeniería. Una afirmación que, en realidad, no está basada en la realidad, pues se desconocen los efectos en la atmósfera de la diseminación de polvo de diamantes y alúmina a tan gran escala.

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Por último, citamos la idea de bajar la temperatura del planeta envolviendo la parte superior de la atmósfera con partículas de azufre. De acuerdo con la propuesta conjunta de la Universidad de Calgary, la Universidad de Michigan y la Carnegie Mellon University, la mejor manera de detener las radiaciones solares es con erupciones volcánicas controladas.

Sin embargo, el uso de los volcanes para tal fin todavía carece de libro de instrucciones. Por ahora, solo sabemos que los creadores de esta idea proponen bloquear parte de las radiaciones que llega al planeta, lo que a su vez supondría un oscurecimiento y un claro impacto ambiental, lógicamente. Investigar podría aclarar muchas dudas y avanzar en cuanto a las técnicas que podrían emplearse. O quizá fuese aún mejor crear un fondo multimillonario para desarrollar otras ideas. Nuevas ideas con menos inconvenientes.