
El Gran Premio de Brasil, última prueba puntuable del Mundial de Fórmula 1, tendrá un detalle con la ecología este fin de semana. A pesar de que es un deporte que no hace mucho por cuidar el medio ambiente por culpa de las emisiones de CO2 que se emiten a la atmósfera, esta vez será un poco más responsable que de costumbre.
El diseñador brasileño centenario Óscar Niemeyer, ha diseñado un trofeo de polietileno de etanol para el ganador de la carrera. El material del trofeo ha sido creado por la petroquímica Braskem y su forma se ha inspirado en el Palacio de Alvorada, donde reside el presidente de Brasil.
Pese a que Niemeyer no cobró nada por el diseño del trofeo, la compañía Braskem hará una donación económica a la Fundación de Niemeyer, que actúa principalmente en Río de Janeiro.
Tanta ha sido la repercusión del primer trofeo 100% renovable de la historia de la Fórmula 1, que se exhibirá una réplica en uno de los centros comerciales de Sao Paulo. Esperemos que el mundo del motor vaya tomando nota.







































