Trucos básicos para no tirar comida a la basura
La comida no se tira, se come. Porque, además, si al final se la acaba zampando la basura, agravamos el problema mundial de los residuos de comida: una doble irresponsabilidad tanto ambiental como de tipo moral, habida cuenta de las miles, millones de personas que se mueren de hambre en todo el mundo.

En realidad, no es necesario comerla para no acabar tirándola. Bastaría con dejar de cocinarla o de comprar la que no se vaya a consumir para ahorrar dinero, al mismo tiempo que conseguimos un mundo más sostenible. No en vano, los alimentos son un recurso de inestimable valor que hemos de preservar al máximo.

Más allá de ideas abstractas, muy útiles para centrar el tema, hemos de pasar a la acción para reducir la cantidad de alimento que cada día tiramos a la basura. Así, se impone hacer cosas como planificar la compra en función de los menús semanales, evitando comprar productos que no tengamos claro que vamos a consumir.

Comprar, conservar y consumir

A la hora de la compra hemos de fijarnos en la fecha de caducidad y, al ir a guardarla, intentemos contar con un frigorífico eficiente, que garantice la durabilidad de los alimentos (se recomienda una temperatura ente 1 y 5°C) y también con alhacenas bien ordenadas en un entorno seco y fresco.

Rotemos los alimentos tanto en la nevera como en la alhacena y armariadas, colocando delante siempre los antiguos para propiciar su uso (enmohecimiento o esa putrefacción), sin olvidar que la congelación puede ser una interesante manera de conservar la comida a corto y largo plazo.

Trucos básicos para no tirar comida a la basura
Al cocinar, las máximas deben ser: no hacer más cantidad de la que se vaya a consumir o guardar (congelado o en la nevera), siempre de forma planificada. Servirnos raciones pequeñas, por otro lado, es clave para una dieta equilibrada, así como aumentar la ingesta de frutas y verduras, en cuyo caso los trozos sobrantes de otras comidas nos servirán perfectamente para hacer un buen caldo.