Trump, un negacionista climático que espanta a los científicos
Si el negacionismo climático encuentra en Estados Unidos a sus principales exponentes, también es cierto que está en sus horas bajas. Hasta ahora, porque la negación del cambio climático está viviendo ahora un momento pletórico en boca de Trump.

Probablemente sea efímero, pero también puede ocurrir todo lo contrario. Si Donal John Trump, actual candidato del Partido Republicano a la presidencia de los Estados Unidos llega a la Casa Blanca, lo que está siendo mera anécdota puede convertirse en un auténtico baluarte de esta corriente.

Aunque en realidad poco tiene de anécdota. Al menos, así es para los científicos. La proyección mediática de Trump es tal que sus declaraciones sobre el cambio climático bien merecían una respuesta. En este post vamos a repasar brevemente tanto aquellas como ésta.

Trump, un negacionista climático que espanta a los científicos
Antes, apuntemos que la corriente negacionista del cambio climático más importante no consiste en una negación del mismo, sino en su atribución a causas naturales.

La postura de Trump sobre el cambio climático

En la misma línea que éstos, y en ocasiones yendo más allá, durante la campaña presidencialista de Trump se sostiene que el cambio climático no está produciéndose o, en todo caso, que éste se debe a causas naturales.

Entre otras medidas, destaca su intención de desvincularse de los acuerdos climáticos globales de la COP21, celebrados en París a finales de 2015 y ratificados por numerosos países en Nueva York hace apenas unos meses.

Trump, un negacionista climático que espanta a los científicos
Son muchas las declaraciones realizadas al respecto. Y no pocas se convierten en pintorescos titulares. Por ejemplo, ha llegado a decir que el calentamiento global es una leyenda urbana inventada por los chinos.

El tono irónico y bromista de Trump es otro aspecto que la ciencia no puede entender. No solo no considera el cambio climático un problema, sino que además se mofa de ello. Ya en 2012 manifestó en varias ocasiones que el único objetivo era perjudicar las economías, en particular la estadounidense. Desde entonces, se han sucedido los tuits y declaraciones similares.

Trump, un negacionista climático que espanta a los científicos
Ahora, a las puertas de la Casa Blanca, la ciencia ha quedado espantada al escuchar que proponía “cancelar el acuerdo sobre el clima de París y frenar todo el pago de dinero de los impuestos de EE UU a los programas de calentamiento global de ONU”. O, como mucho, renegociar las condiciones para responder a la verdad o, lo que es lo mismo en su caso, a los genuinos intereses de los interesados en que así sea.

La ciencia responde (y advierte)

Plenamente conscientes de que los argumentos del candidato tienen poco o nada que ver con lo científico, no por ello renuncian subrayar este aspecto. Muy al contrario, aprovechan su tirón mediático para contrarrestar su influencia sosteniendo lo que consideran más que probado.

“Que el cambio climático lo hayan provocado los humanos no es una creencia, un engaño o una conspiración sino realidad física”. Frente a lo que consideran auténticos disparates, la creme de la creme de los científicos del país ha dejado bien claro el cero respeto que les merece la visión climática de Donald Trump.

Las declaraciones pertenecen a una carta abierta a Trump, firmada por la friolera de 375 científicos de primer nivel. En ella se pide al candidato republicano que rectifique.

Sin embargo, bien podríamos pensar que no necesita hacerlo. Este tipo de declaraciones son las que quiere escuchar buena parte de su audiencia.

Trump, un negacionista climático que espanta a los científicos
A ella se dirige también esta carta, en la que se alerta de las terribles consecuencias que supondría la posible aplicación de un programa político basado en estas ideas.

Sobre todo, se hace hincapié en lo tremendo que sería que Trump sacara al país del acuerdo climático parisino, hoy por hoy única esperanza para luchar contra su avance de forma global. Una lucha que, por otra parte, se caracteriza por una gran urgencia, con lo que detenerla por la retirada de uno de los grandes emisores del mundo directamente determinaría su inviabilidad.

Entre otros científicos que han firmado destacan hasta 30 premios Nobel, así como el célebre Stephen Hawking, el mexicano Mario Molina o el biólogo español Francisco Ayala, muchos de ellos especialistas en temas ambientales.

Trump, un negacionista climático que espanta a los científicos
En la carta se lamenta que se hayan hecho declaraciones taxativas de corte negacionista, aprovechando para afirmar que la Tierra se está calentando y que solo a través del control humano puede evitarse su avance.

Por otra parte, obvio, causado por las actividades del ser humano desde la época industrial. Directamente, señalan que sus declaraciones falsean la realidad.

“Tales alegaciones son incompatibles con la realidad”, afirman los firmantes, que se autoconsideran “científicos responsables”. Así lo explican:

Nuestras huellas en el sistema climático son visibles en todas partes. Se observan en el calentamiento de los océanos, la superficie terrestre y la atmósfera inferior. Se identifican en el aumento del nivel del mar, los patrones de precipitación alterados, el retroceso del hielo marino en el Ártico, la acidificación del océano y muchos otros aspectos del sistema climático

Sin ánimo de ser alarmistas, sino más bien realistas, con la intención de dejar bien claras las consecuencias que nos esperan si no actuamos, los científicos explican que el sistema climático puede llevarnos a puntos de no retorno antes de lo imaginado si no actuamos.

De igual manera, nos recuerdan que el tren solo pasa una vez. La política que propone Trump, a su juicio, lleva a un callejón sin salida ni vuelta atrás. “Las consecuencias de la exclusión voluntaria de la comunidad internacional serían graves y de larga duración, para el clima de nuestro planeta y para la credibilidad internacional de los EE UU”, aseguran. Concluyen, finalmente, que de hacerlo hemos de saber a lo que nos exponemos. “No nos lo podemos permitir”, concluyen.