Un aire más limpio, niños con mejores pulmones
Sabíamos que la contaminación ambiental provoca millones de muertes prematuras al año en el mundo, -mata a más personas que el SIDA y la malaria juntos-, y que respirar el aire en urbes contaminadas equivale a fumar una cajetilla entera de tabaco. Y ello, lógicamente, afecta especialmente a las personas con sistemas inmunes más frágiles, como personas enfermas, convalecientes o niños.

No en vano, la Organización Mundial de la Salud sitúa a la contaminación del aire en la misma categoría que la radiación UV, el humo del tabaco y el plutonio, y constituye el riesgo ambiental más importante para la salud, con más de siete millones de muertes al año.

En el caso de los niños, hay estudios que se han centrado en determinar hasta qué punto les afecta un ambiente polucionado como el de las grandes ciudades. Uno de ellos, llevado a cabo por el Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental de Barcelona, concluyó que la contaminación en el embarazo puede dañar los pulmones de los niños, mientras otros se han centrado en un mayor desarrollo de enfermedades respiratorias.

Un aire más limpio, niños con mejores pulmones
En concreto, un estudio de la prestigiosa Clínica Mayo reveló que los niños que vivían cerca de las autopistas o de intersecciones ferroviarias eran más proclives a padecer asma. Otro estudio de la misma clínica, esta vez publicado en The Journal of Allergy and Clinical Immunology, halló un aumento del riesgo (entre un 40 y un 70 por ciento más) de padecer asma que corren los más pequeños cuando viven en zonas cercanas a áres donde hay un tráfico intenso, ya sea de carretera o ferrocarril.

La importancia de este tipo de estudios, más allá de sus conclusiones concretas, es haber demostrado que el ambiente es un factor de riesgo para comprender tanto la incidencia como el desarrollo del asma en niños, y de enfermedades respiratorias en general. Además, el problema se amplió a la exposición de la madre durante el embarazo.

Pulmones más fuertes

Dentro de esta línea de investigaciones, un reciente estudio realizado durante dos décadas en cinco ciudades del sur de California ha determinado que los fortaleza (tamaño y buen desarrollo) y, en suma, la salud de los pulmones de los niños depende en buena medida de la salud ambiental.

Un aire más limpio, niños con mejores pulmones
Sus conclusiones remarcan, una vez más, la vital importancia del aire limpio. Publicado en el New England Journal of Medicine, la investigación encontró que la significativa disminución de la contaminación del aire en la región en los noventa tuvo una “mejora a nivel estadístico y de resultados clínicos” en la función pulmonar y en el crecimiento de los niños.

De hecho, el número de niños en edad escolar con problemas pulmonares se redujo en más de la mitad entre 1994 y 1998 (7,9 por ciento con función pulmonar anormalmente baja), con una constante evolución positiva, que de 2007 hasta 2011 se redujo hasta un 3,6 por ciento, en correlación con una menor contaminación ambiental.

En concreto, durante el tiempo en que se realizó el estudio, los niveles de dióxido de nitrógeno (NOx) se redujeron un 33 por ciento en los cinco ciudades. Al tiempo, la contaminación de partículas finas (PM 2,5) -como humo, tierra y polvos tóxicos de las fábricas, agricultura, metales pesados, etc.- cayeron casi la mitad (un 47 por ciento). Estos fueron los dos factores más importantes para la función pulmonar. Sin embargo, las reducciones en los niveles de ozono, que también se produjeron, no tuvieron el mismo impacto o, al menos, no se encontró una asociación directa.

Mejor calidad del aire, mejor salud

La investigación demostró que la contaminación del aire era un factor decisivo en muchos casos para impedir el buen desarrollo de los pulmones de los niños, propiciando una reducción de su capacidad. A su vez, visto desde un enfoque positivo, se demuestran los buenos efectos de la reducción de la contaminación del aire.

Un aire más limpio, niños con mejores pulmones
O, lo que es lo mismo, a mayor calidad ambiental, niños con mejores pulmones. “Ahora podemos darle la vuelta y decir que la mejora de la calidad del aire conduce a una mejor salud”, concluye James W. Gauderman, autor principal del estudio.