Un avance en la lucha contra el mejillón cebra
El mejillón cebra es una especie que ha invadido el río Ebro y supone un gran perjuicio medioambiental y económico para la zona. Desde 2001, cuando comenzó la invasión, se han probado diversos métodos con el objetivo de erradicar la plaga, pero no han tenido mucho éxito. Pero parece que en un nuevo método, conocido como las biobalas, puede ser la solución, según se desprende de un informe de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE).

Se ha comprobado, al menos, su efectividad en sistemas cerrados. La CHE destaca algunos beneficios en comparación con otros métodos, como la seguridad de su manejo y la rapidez y sencillez de su aplicación. El método se ha desarrollado técnicamente con la colaboración de la Universidad de Cambridge.

La CHE ha querido destacar en un comunicado su gran efectividad en la eliminación de la especie invasora. Además, el informe señala las ventajas, como que no se produce una corrosión en las tuberías donde se aplica y la posibilidad de ser utilizado como un tratamiento rápido al final de la temporada de riego, por lo que se ahorran costes de operación y de personal.

Se realizaron pruebas sobre el terreno a mediados del pasado mes mayo contando con la colaboración de la Comunidad de Regantes de Mora la Nova, en Tarragona, que prestó sus infraestructuras de riego. El Centro Tecnológico de Manresa-Flix apoyó en la parte técnica. Se utilizaron dos fórmulas de biobalas (las SB1000 y las SB2000) desarrolladas por un equipo de la Universidad de Cambridge liderado por el Doctor David Aldridge.

Después de estasa pruebas, durante un mes se comprobó su efectividad, inspeccionándose los filtros instalados en las tuberías tratadas. La proporción de especímenes de mejillón cebra muertos en los filtros llegó al 100%. Además, el efecto se produjo en ejemplares de cualquier tamaño. Por tanto, el método es una alternativa para sustituir los tratamientos químicos que usan los afectados en sus infraestructuras.

Este proyecto de investigación está financiado por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino dentro del Plan Nacional de Investigación Científica, Desarrollo e Innovación Tecnológica. El proyecto está liderado por la Universidad de Zaragoza y participan la Universidad Politécnica de Valencia, la Sociedad de Infraestructuras Rurales Aragonesas y el Centro de Transferencia Agroalimentaria del Gobierno de Aragón.