Un barril de cerveza como cama en un hotel alemán
AirBnB es un original hotel que ofrece a sus huéspedes la posibilidad de dormir dentro de un gigantesco barril de cerveza. ¿Incómodo? Todo lo contrario, aquí la cosa no va de espíritus espartanos, al estilo del celebérrimo Diógenes, sino de dormir a pierna suelta y soñar con los angelitos en un entorno confortable la mar de acogedor.

Basta con echar un vistazo a las imágenes para entender que el proyecto tiene poco de improvisación y mucho de marketing en plan parque temático. No en vano, además de la mencionada suite Beer Potts, el hotel tiene otras muchas habitaciones dedicadas a un sinfín de temas igualmente curiosos.

En la Beer Potts nos espera un barril de 2,5 metros de diámetro reciclado reconvertida en una cama doble. Su tamaño enorme y su autenticidad, tanto por ser antiguo (data del 1830) como por su confección con madera de la mejor calidad, lo convierten en un reclamo perfecto para amantes de la cerveza y, en general, para cualquier persona con sentido del humor ávido de probar novedades, excentricidades como ésta.

Sauna en un barril

La oferta hotelera se completa con una sauna que puede disfrutarse en un barril similar que también ha sido reciclado, un servicio que sorprende casi más por las dimensiones del mismo, así como por la aplicación de nuevas tecnologías a un barril centenario, que por el uso en sí.

Por lo tanto, con esta propuesta se nos brinda (nunca mejor dicho) la posibilidad de evadirnos del mundanal ruido metidos en barriles de cerveza reciclados, tanto para hacer saunas como para irnos después a esa camita que nos espera en forma de madriguera, a la que llegaríamos tras dar un paseo por un bonito jardín interior que hay en el hotel. Y, lo mejor de todo, la relajante experiencia está pensada para vivirse en compañía.

Un barril de cerveza como cama en un hotel alemán
Otra cosa es que invirtamos el orden, y añadamos una actividad previa. Me explico: no sería tan verde irnos primero a hacer una ronda de cervecerías por la zona y luego, ya hasta arriba, volver al hotel para dejarnos caer en tan mullido lecho cervecero. Al día siguiente, la sauna vendría bien, sin duda, y no únicamente para relajarse y eliminar toxinas. Muy poco ecológico, sin duda, pero este segundo plan tampoco estaría nada mal.