Un búnker para conservar semillas
Los seres humanos hemos usado tantos pesticidas, plaguicidas y químicos en general (por no hablar de los transgénicos) que no se puede saber cuando una semilla es absolutamente pura y sana. ¡Ay, si pudiéramos volver a recuperar semillas de hace décadas, cuando aún no se usaban de forma masiva fertilizantes y pesticidas!

Eso es exactamente lo que han conseguido en el Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos, recuperar variedades únicas de café, tomate, chile, frijol, maíz y otras plantas, conservados en bancos de semillas de América Latina. Todas estas semillas se han sacado de almacenes donde se conservaban heladas y se han comenzado a sembrar en los campos. Ojalá que las traten como merecen.

Algunas de estas semillas tiene más de cincuenta años de edad. Han sido guardadas durante décadas para preservar la diversidad genética de los cultivos. Pero las semillas no se pueden guardar con vida para siempre, así que ahora ha llegado el momento de plantarlas, cuidarlas y verlas crecer. De este modo, se volverán a producir nuevas semillas frescas, algunas de las cuales se podrán volver a guardar para conservar la biodiversidad.

Después de esta renovación de semillas, se enviarán algunos ejemplares a los bancos genéticos internacionales y a la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, un búnker ubicado en Noruega donde se conservan, ante la posibilidad de un gran desastre mundial, semillas que garanticen la restauración de las especies.

Unos 18 países de América Latina se han sumado a este proyecto por la conservación de la biodiversidad de los cultivos y, en total, participan en el proyecto 88 países. Una clasificación, evaluación y recolección de cultivos en peligro de extinción.

En el caso de los frijoles, hay más de siete mil variedades de la planta conservados en el CATIE (Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza), que tiene su sede en Costa Rica, cerca de un volcán activo. Por tanto, salvar su colección de semillas es vital. Las semillas se conservan en una cámara a -17 ºC, pero, con el tiempo, pierden su capacidad de germinar. También tiene una de las colecciones más diversas del mundo de café arábica, uno de los cultivos comerciales más importante de Latinoamérica. Otro de sus tesoros es una colección de pejibaye, una fruta que ya se degustaba en tiempos precolombinos. También poseen variedades únicas de tomates, ñame, yuca, zapote, ayote y chile. Algunas de las muestras han formado parte de la colección de CATIE desde la década los años cuarenta del pasado siglo.