Un mensaje para salvar el planeta
La organización Greenpeace sabe que no hay otro camino para salvar el planeta que un cambio en el modo de vida. Nuevos valores y nuevas personas que los transmitan. Eso es lo que quiere Greenpeace y así lo ha expresado su director internacional, Kumi Naidoo. La organización ecologista busca nuevos narradores para una nueva economía verde. Se trata de un cambio en la humanidad.

Para Naidoo, hay que parar y reflexionar un momento para darse cuenta que la dependencia energética mundial es insostenible. Es esencial que este mensaje se transmita a todo el mundo, porque se trata de un problema global, no de algo que afectará sólo a algunos países o sólo a algunas regiones. Todo el planeta se está viendo afectado y existe una responsabilidad muy grande en difundir el mensaje, el mensaje de comunicación más importante de nuestro tiempo.

Este sudafricano dirige Greenpeace desde 2009. En su opinión, la humanidad está destruyendo el planeta y, mirar hacia otro lado (algo que aún hace la mayoría de la población mundial, ricos y pobres, europeos, americanos o asiáticos), es contribuir al problema. No tenemos otro planeta. Cuando éste se acabe, todo acabará. O, en sus propias palabras: no hay plan B.

La evidencia del cambio climático es clara. Y aún hay tiempo para detenerlo a tiempo. Sin embargo, llegará un momento en que sea demasiado tarde incluso con los más denodados esfuerzos: y ese punto de no retorno cada vez está más cerca, ya que, ni siquiera ahora que somos conscientes del problema, le prestamos la suficiente atención. La avaricia rompe el saco y el saco esta vez son todos los recursos de la tierra. Todos los los dirigentes políticos en cualquier parte del mundo tienen que ponerse manos a la obra ya. Y también todos los habitantes del planeta. El único que tenemos.

Greenpeace se fundó en 1971 como una organización antinuclear. No respaldan directamente a ningún partido político. Pero recomiendan votar al que tengan una visión de desarrollo energético que asegure empleos y protección climática.

Este problema global necesita nuevos agentes comunicadores que hablen de justicia medioambiental y de justicia climática, que hagan entender que ésta es una responsabilidad de todos. Naidoo apunta también a todas las religiones y, en especial, a sus líderes: todos han señalado la importancia de cuidar el medio ambiente.