Un multimillonario se compra una isla hawaiana para convertirla en un paraíso ecológico
¿Una isla paradisíaca, hawaiana, para más señas, convertida en todo un ejemplo de sostenibilidad? Es lo que pretende hacer con ella el director ejecutivo de Oracle después de haberla comprado hace tan sólo unos meses.

Ser amo y señor de un lugar privilegiado como éste, poblado por 3.000 personas, es toda una responsabilidad, no sólo un acto de poder o el capricho de un millonario excéntrico, que en este caso podría traducirse en un interesante impulso a las energías verdes y al estilo de vida natural, basado en la alimentación saludable.

En efecto, Larry Ellison, que así se llama este potentado, ha adquirido una isla tropical en medio de un lugar tradicionalmente considerado como idóneo para la dolce vita. Pero a su entender, sin embargo, el uso que ha de dársele a la isla no es otro que el de convertirla en un lugar que demuestre las bondades y conveniencia de apostar a ultranza por lo ecológico.

Lanai, una isla por la que desembolsó 600 millones de dólares, -un pellizquito de nada para alguien cuya fortuna ronda los 36.000 millones de dólares-, es la sexta isla más grande de Hawaii, y actualmente incluye lujosos hoteles, campos de golf y 35.000 hectáreas de terreno. Por lo tanto, su proyecto es todo un reto que habrá de darles la vuelta como a un calcetín a muchas, pero que a muchas cosas.
Un multimillonario se compra una isla hawaiana para convertirla en un paraíso ecológico
En una entrevista televisada en la CNBC, Ellison dijo que quiere conseguir que la electricidad que abastezca toda la isla provenga de la energía solar térmica y de las placas fotovoltáicas. A su vez, declaró que tiene previsto abrir granjas de alimentos orgánicos y plantas desalinizadoras para la obtención de agua.

Su sueño, en fin, es transformar Lanai en un modelo de cultura sostenible, y para ello completará su plan con un transporte más verde gracias al uso de vehículos eléctricos para la movilidad de sus habitantes. Llevarlo a cabo será posible ayudando a la población local a ponerse a ello y también mediante la exportación de algunos alimentos orgánicos desde distintas partes del mundo.

Como el mismo Larry dice, si todo sale bien, la isla será una especie de laboratorio para la sostenibilidad en las empresas de pequeña escala. Ahora sólo le falta ponerse de lleno con la de las grandes empresas, como por ejemplo la suya.