Un oasis de permacultura en Buenos Aires
Todo el territorio argentino está invadido por un sistema económico capitalista que consume los recursos naturales hasta agotarlos por completo y crece sin parar sin el más mínimo respeto por el medio ambiente. ¿Todo el territorio? No. Un pequeño grupo de defensores de la naturaleza y la sostenibilidad aún resiste. La aldea de Velatropa, en Buenos Aires.

Dentro de la capital argentina, en la que viven, en la zona metropolitana, más de doce millones de habitantes, se encuentra Velatropa, un híbrido entre barrio y aldea que alberga a un grupo de jóvenes que han levantado construcciones rudimentarias, cuidan de sus huertas y celebran ritos religiosos. Se podría decir que la aldea de Velatropa permanece fuera del sistema. O eso es lo que pretenden sus habitantes.

Velatropa comenzó su andadura hace dos años. La zona estaba reservada para que se construyera lo que sería el pabellón cinco de la Ciudad Universitaria, frente al estadio del famoso equipo de fútbol River Plate, un lugar abandonado desde hace décadas y que pertenece a la Universidad de Buenos Aires (UBA). El proyecto del pabellón no se llevó a cabo, pero este grupo de gente que apuesta por un desarrollo sostenible y por el cuidado del ambiente, se instaló allí. La universidad no protesta. Pero a los políticos y a las fuerzas de seguridad parece molestarles. Quizá porque están demostrando que no sirven de mucho.

La aldea está oculta entre árboles, plantas, vegetación y, también, hormigón. Muchos bonaerenses desconocen su existencia. Pero siguiendo un camino a la vera del río se llega a la entrada, adornada con unas cintas de tela y un cartel donde se puede leer: “Bienvenidos a la ecoaldea Velatropa”.

Unos cien aldeanos de entre veinte y treinta años cuidan de este lugar tan especial, un oasis radicalmente ecológico en medio de la gran urbe. En Velatropa no está permitido fumar ni beber alcohol. Las construcciones se han levantado con barro y material reciclado (botellas, maderas, plásticos) y con diseños propios. También hay algunas carpas de tela. Y, por supuesto, una huerta con un sistema de riego. Los velatropanos se rigen por el calendario maya y viven según las criterios de la permacultura, que aboga por un diseño de la agricultura sostenible y que se basa en patrones encontrados en la naturaleza. Algunas personas definen la permacultura como un intento de recrear el Jardín del Edén. Quizá es lo que están intentando en Velatropa.

En las fotos se puede comprobar el antes y el después de la acción de estos defensores de la naturaleza.
Un oasis de permacultura en Buenos Aires