Un Parque Jurásico con el cocodrilo más grande jamás capturado
Hace unos días se capturó a un cocodrilo gigante en Filipinas. Hizo falta la participación de más de cien personas, entre lugareños y cazadores experimentados. Finalmente, consiguieron inmovilizar con cuerdas al enorme reptil, un cocodrilo marino que mide seis metros y medio y pesa más de una tonelada. La comunidad local que lo atrapó enseguida pensó que podía sacar una buena tajada de una bestia tan terrible y quieren convertir al animal en una atracción para el turismo. Con todo desparpajo, pretenden que se convierta en la estrella de un nuevo parque de ecoturismo. ¿Turismo ecológico con un animal en cautiverio?

Tardaron tres semanas en enjaular al cocodrilo en el arroyo del poblado de Bunawan, en la provincia de Agusan, al sureste de Manila, capital del país. Parece que se trata del cocodrilo de mayor tamaño capturado vivo. Grupos en defensa de los animales piden su liberación. Pero los lugareños, con el alcalde de Bunawan a la cabeza, dicen que es un peligro para la gente, que podría ser devorada por el reptil gigante.

Para atraparlo, los cazadores colocaron cuatro trampas. Y las cuatro fueron destruidas por el enorme ejemplar. Así que tuvieron que recurrir a usar trampas elaboradas con acero. Una vez que cayó en esta trampa, más de cien personas tiraron del animal hasta llevarlo a una zona despejado, donde, con la ayuda de una grúa, se metió en un camión y fue trasladado a la zona donde planean construir un parque de ecoturismo con especies del pantanal.

Según el libro Guinness de los récords, el cocodrilo marino cautivo más largo se capturó en Australia y medía 5,48 metros. Por tanto, este cocodrilo superaría dicho récord.

Los defensores de los derechos de los animales no están de acuerdo con el trato dado a la bestia. Que sea un sangriento predador no significa que no se merezca una vida digna en el hábitat que le corresponde. Así, piden que el cocodrilo vuelva al sitio que le corresponde: la naturaleza salvaje.

Algunas organizaciones como PETA ha señalado que el cautiverio podría llevar al animal a un comportamiento psicótico y que, un ejemplar de tal envergadura, supondría un peligro para los visitantes del parque turístico. Un Parque Jurásico real.