Un poblado indígena se ha cansado de los turistas
Puede que el turismo denominado “mochilero” sea más ecológico que el tradicional. Desde luego, caminar y disfrutar de la naturaleza y de la gente sin prisa es más ecológico que pasar las vacaciones en un gran complejo hotelero del tipo “todo incluido”. Al menos, desde el punto de vista de la sociedad occidental moderna.

Sin embargo, en algunas de estas rutas se visitan poblaciones indígenas. Pero, ¿qué les parece a ellos? Uno de los indígenas explica perfectamente cómo se sienten:

Los turistas nos agreden con sus cámaras. Imagine que está en su casa y vienen a tomarle fotos, se disgustaría.

Así pues, un poblado indígena de la Amazonia, en territorio colombiano, muy cerca de la frontera con Brasil y Perú, han decidido que no tienen por qué seguir aguantando este acoso turístico y han decidido prohibir el paso de los turistas a su territorio. Fue una decisión tomada en la asamblea de este pueblo de unos ochocientos habitantes. Quieren proteger su medio ambiente y su antigua cultura.

Según los indígenas, los turistas llegaban, tiraban basura, dejaban bolsas y botellas de plástico por toda la zona. Así que, el poblado Nazaret, que es como se llama este poblado de los Ticuna, un pueblo en peligro de extinción según Naciones Unidas, han puesto como norma que, el que quiera entrar al poblado, necesitará una autorización de la asamblea. Si los países ricos (y, en realidad, cualquier país) puede regular la inmigración esgrimiendo razones de trabajo o económicas, ¿por qué no puede hacerlo una tribu amazónica por razones medioambientales?

Los indígenas han puesto “controles fronterizos”: dos de los indígenas, que llevan el bastón tradicional de la tribu, vigilan la entrada del pueblo y comprueban la autenticidad de los permisos. Es decir, que comprueban que el “pasaporte” esté en vigor. Además, los indígenas no ganan nada con las visitas de los turistas (se ve que no han abierto una tienda de regalos con camisetas y regalos). A veces, alguno compra alguna pieza de artesanía. Sin embargo, las agencias de viaje ganan bastante dinero por la organización del viaje.

Además, en último término se trata de conservar su propia cultura. Si no, dentro de treinta años la cultura ticuna podría desaparecer, como lo han hecho ya la mayoría de las tribus indígenas del Amazonas. En Colombia, viven más de un millón de indígenas.