Un pony adopta a un cordero huérfano
Que un caballo amamante a un cordero es una cosa insólita, de eso no cabe duda, pero si además el equino resulta ser un encantador pony, y huérfano el cordero, entonces la historia cobra una ternura de difícil parangón.

Nadie los empujó a hacerlo, ni siquiera fueron presentados. La nueva mami decidió adoptar al dulce corderito de forma espontánea. Sin más historias, la cosa debió suceder de la forma más natural del mundo. Imagino que, impulsado por su instinto, el corderito se engancharía a beber imitando al potro, simplemente, y al pony no le pareció mala idea repartir su leche entre su cría y el recién llegado.

A los granjeros de turno, sin embargo, no les pareció tan buena idea, y razón no les faltaba, en realidad, porque el pony no tenía suficiente leche para los dos, y el potrillo estaba empezando a debilitarse. Así las cosas, hallaron una solución nutritivamente adecuada que, por desgracia, ha acabado separándolos.

Increíble sorpresa

La tierna e inesperada escena del cordero enganchado a la teta del pony ocurrió en las Montañas Negras de Gales, en condado de Herefordshire, un lugar bucólico, rodeado de colinas y prados infinitos donde pace todo tipo de ganado. Pero, como decimos, la familia adoptiva tuvo que ser rota porque la madre no podría criarlos a ambos.

Además de amamantarlo, el pony adoptaba una actitud de vigilancia y protección con el cordero, cuentan sus dueños que, por otra parte, huelga decir que quedaron boquiabiertos cuando sus ojos descubrieron que uno de sus ponys Shetland daba de mamar a un cordero cuando ya tenía una cría de la que cuidar.

Un pony adopta a un cordero huérfano
El veterinario que atiende a estos animales, Georgina Hirst, explica que el caso le impactó porque el pony se mostró tremendamente receptivo al aceptar a un animal de otra especie, cuando ya resulta difícil que lo haga con otros potros.

Curiosamente, la especialista también afirma que el cordero debe haber aprendido a mamar observando a su hermano adoptivo. De hecho, son amigos inseparables. Acompañaban a su mami a todas partes, y hasta dormían abrazados mientras la madre montaba guardia, velando por sus angelitos para que nada malo les pasara. Lamentablemente, la historia no ha tenido un final feliz. Ahora, el cordero ahora está siendo alimentado con biberón, alejado de su familia adoptiva, con la que pudo estar apenas un par de semanas. Una pena.