Un reality show hace alta cocina con comida de la basura
El programita en cuestión se llama Waste Cooking y con él no sólo se hace un buen negocio televisivo, en realidad la cosa trasciende este particular. Además, se demuestra hasta qué punto tiramos alimentos comestibles y, por lo visto, también perfectamente transformables en deliciosos platos de alta cocina.

Con nocturnidad y alevosía (contra el mundo opulento, se sobreentiende), los participantes se colocan un casco con una luz de minero en la frente y se lanzan a la aventura de sumergirse en el oscuro pero productivo mundo de los contenedores de basura. Su misión no es picar piedra, pero sí encontrar vetas de oro, de su oro particular, es decir, materia prima para hacer cocina rica y con fundamento, como diría nuestro chef más televisivo.

El reality es austriaco y está dedicado exclusivamente a cocinar alimentos encontrados en la basura. Desde su inicio en enero del 2012 el equipo de producción quedó sin habla por la cantidad de materia prima que encontraban. No en vano, Austria desecha cada año 105.000 toneladas de alimentos.

Grandes contrastes

¿Pero, realmente no es una auténtica guarrada lo que hacen? Se da la circunstancia de que Austria tiene unas leyes que obligan a la separación de los residuos alimentarios, con los que se hacen compostajes a partir de los materiales de estos vertederos. A su vez, ello proporciona al programa un auténtico filón para llevar a cabo sus propósivos.

Por otro lado, el programa juega con la doble y casi contradictoria sensación que provoca en los espectadores ver fantásticos platos que hacen la boca agua pero que, al mismo tiempo han salido de un lugar supuestamente inmundo, tal y como han podido ver con sus propios ojos. En fin, toda una mezcla de emociones que obligan a reflexionar.

Un reality show hace alta cocina con comida de la basura
Lógicamente, el programa debe su éxito y hasta su viabilidad misma al mundo absurdo en el que vivimos, donde los desperdicios de comida que acaba en la basura se cuentan por millones de toneladas. Todo eso mientras millones de personas, cerca y lejos de nosotros, pasan hambre o incluso enferman y mueren por desnutrición severa. Mundo loco, mundo demente éste.