Un yate blasileño encalla en la Antártida
La Gobernación Marítima de la Antártica Chilena, ubicada en Bahía Fildes, informó a la Tercera Zona Naval en Punta Arenas del hundimiento del yate brasileño Mar Sem Fim, fondeado en la bahía. El accidente ocurrió de madrugada. Los cuatro tripulantes del yate tuvieron que ser evacuados por personal naval debido a las terribles condiciones climáticas que impedían la navegación, siendo todos trasladados hasta las dependencias de la Armada, donde se les facilitó alojamiento y alimentación.

El Gobernador Marítimo en la Antártica, Capitán de Fragata Eduardo Rubilar, señaló que el yate, de veinte metros de largo, se hundió debido a una compresión de hielos y a las malas condiciones climáticas (con vientos de hasta 120 km/h, ventiscas y marejadas). Los tripulantes serán evacuados en un vuelo de la línea aérea DAP hasta Punta Arenas.

El capitán y armador del yate, Joao Lara Mesquita, se encontraba realizando un documental sobre la Antártida, ha perdido la embarcación, que tiene un valor de 700.000 dólares. La Gobernación Marítima chilena ha divulgado imágenes de la embarcación brasileña Mar sem fim.

Una de las fotografías muestra a la nave encallada en la bahía Maxwell, conocida también como bahía Fildes, en Chile, o bahía Guardia Nacional, en Argentina. Mar sem fim se encontraba frente a la base chilena Eduardo Frei Montalva, en la isla Rey Jorge, de las islas Shetland, en la Antártida.

Ahora queda controlar los posibles daños al medio ambiente, para lo que están siendo tomadas las medidas necesarias. La mayor preocupación son los 8.000 litros de petróleo que pueden producir un vertido contaminante. El capital ha asegurado que el yate se encuentra bien sellado. Sin embargo, se controlará su estado.

La Armada vigilará el sector ante un posible derrame. El próximo verano se intentará reflotar el yate. Un nuevo caso de peligro de derrame de petróleo y de la conveniencia o no de que las embarcaciones con capitanes sin mucha experiencia se hagan a la mar. La contaminación oceánica sigue aumentando, mientras que las sanciones por daño ambiental no se hacen efectivas.